La nueva tecnología cuántica que promete resolver el gran misterio del cosmos

Físicos japoneses proponen crear una malla de sensores coordinados para captar la materia oscura como una onda que atraviesa el espacio, no como un proyectil

La nueva tecnología cuántica que promete resolver el gran misterio del cosmos
Representación artística de la materia oscura en el espacio exterior
Publicado en Ciencia
Por por Sergio Agudo

Físicos de las universidades de Tokio y Chuo han diseñado un método para localizar la materia oscura sin necesidad de colisiones directas. La propuesta utiliza una red coordinada que mide la velocidad y trayectoria de estas partículas como si fueran ondas cruzando el agua. Es el primer intento serio de rastrear el flujo silencioso de la masa invisible que domina el cosmos.

Tal y como detallan en Daily Galaxy, el sistema enlaza varios nodos para que funcionen como un único ojo gigante. Al compartir información al instante, logran una agudeza que permite notar variaciones mínimas en el ambiente. Este enfoque complementa los hallazgos de astrónomos de Tokio que observaron materia oscura mediante gravedad, pero bajando ahora al nivel del laboratorio.

Una tela de araña tecnológica para sentir lo invisible

Para entenderlo, esta infraestructura funciona como una tela de araña: si algo toca un hilo, la vibración recorre la malla y revela la posición del intruso. Al estar todos los puntos conectados, la estructura registra el paso de la materia oscura de un extremo a otro con una precisión imposible para un dispositivo aislado. Se apoya en la misma estabilidad de señales que permite crear procesadores cuánticos ultra potentes, donde eliminar el ruido de fondo es la clave para que el dato sea real.

Este plan aparca los detectores antiguos que solo servían si una partícula chocaba de frente contra un átomo. Con esta nueva red, el sistema "siente" la perturbación que genera la materia oscura cuando cruza el laboratorio, permitiendo saber de dónde viene y a qué velocidad se mueve. De momento es un diseño sobre el papel, pero da una dirección clara para construir máquinas que no dependan del azar de un impacto físico.

La intención es que esta malla registre el flujo de partículas de forma continua, funcionando como una brújula cósmica. Medir el paso de estas ondas permite limpiar las interferencias que suelen engañar a los detectores actuales. Si la ingeniería logra que todos estos puntos de control trabajen al unísono, los físicos podrán observar por primera vez el movimiento real de la materia oscura a través de la Tierra.

El reto principal es aislar esta red de cualquier vibración o calor que arruine la lectura de los sensores. Buscar el paso silencioso de las ondas es un camino mucho más prometedor que seguir esperando un choque que quizá no ocurra nunca. Al final, se trata de cambiar la forma en la que miramos el vacío para entender que no está tan vacío como parece.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!