La vida podría haber existido en nuestro sistema solar antes que en la Tierra. Ahora unos científicos están investigándolo en Venus
Un grupo de investigadores propone una ecuación específica para calcular la probabilidad de que Venus albergara vida antes que nuestro planeta

La exploración espacial no es barata ni sencilla, pero nuestro impulso por comprender el gran rompecabezas cósmico y la inquietante posibilidad de ser el único planeta con vida nos empuja a seguir buscando. Mientras Marte y las lunas heladas suelen acaparar la atención, Venus emerge ahora como un candidato sorprendente donde la vida podría haber surgido incluso antes que en la Tierra.
Según publica Science Alert, científicos del Centro de Investigación Ames de la NASA han desarrollado la "Ecuación de Vida de Venus" (VLE), similar a la ecuación de Drake, para determinar la probabilidad de que exista o haya existido vida en nuestro vecino planetario. Este marco teórico permite evaluar los factores que podrían haber favorecido la aparición de vida en el planeta.
Una historia de dos planetas gemelos con destinos opuestos
A pesar de su actual estado infernal, Venus comparte notables similitudes con la Tierra en tamaño, masa y composición. Ambos planetas se encuentran en la zona habitable del Sol, aunque Venus apenas califica técnicamente. Sin embargo, sus climas tomaron caminos distintos, con Venus sufriendo un efecto invernadero extremo mientras la Tierra mantenía condiciones habitables durante miles de millones de años.
Los científicos han reconstruido parte de la historia venusiana y creen que el planeta pudo disfrutar de un período de calidez acuosa durante las eras Hadeana tardía y Arcaica temprana terrestres. Este período coincide precisamente con la época en que se cree que surgió la vida microbiana en nuestro planeta, lo que plantea la posibilidad de que Venus también pudiera haber desarrollado formas de vida primitivas.
La ecuación VLE propuesta por Diana Gentry, directora del Laboratorio de Aerobiología de Ames, utiliza tres parámetros clave: Originación, Robustez y Continuidad. La fórmula se expresa como L=OxRxC, donde L representa la probabilidad de vida en un momento determinado, evaluando factores desde la abiogénesis hasta la posible permanencia de condiciones habitables a lo largo del tiempo.
A diferencia de lo que podría pensarse, las hostiles condiciones actuales de Venus no descartan totalmente la presencia de vida. A unos 50 km de altitud en sus nubes, las temperaturas y presiones son similares a las de la Tierra, creando lo que algunos científicos consideran un entorno potencialmente habitable para organismos extremófilos que podrían haberse adaptado tras el deterioro de las condiciones superficiales.
El parámetro de Robustez de la ecuación considera factores como la disponibilidad de nutrientes esenciales (CHNOPS) y fuentes de energía. Venus probablemente experimentó un período de tectónica de placas similar a la Tierra, crucial para el reciclaje de nutrientes, antes de que cambios alteraran su habitabilidad y afectaran este parámetro de Robustez.
El tercer factor, Continuidad, evalúa la probabilidad de que las condiciones adecuadas para la vida hayan persistido espacial y temporalmente. Esto incluye la estabilidad de la estrella, la órbita planetaria y la posibilidad de eventos disruptivos como vulcanismo extenso o grandes impactos. La pregunta clave es si existió un evento de extinción total o si alguna forma de vida podría haber sobrevivido adaptándose a nichos específicos.
Aunque la ecuación de Venus enfrenta la misma limitación que la ecuación de Drake (solo conocemos la vida terrestre como referencia) proporciona un marco para organizar nuestro conocimiento. "Aunque actualmente estamos limitados por el problema n=1 de tener la vida basada en la Tierra como nuestro único ejemplo concreto, podemos usar nuestra comprensión para establecer un marco que identifique las incógnitas sobre la vida en otros mundos", explican los autores.
La investigación sobre Venus no solo podría revelar si nuestro sistema solar albergó vida en múltiples planetas, sino que también ofrece pistas para entender exoplanetas rocosos en zonas habitables de otras estrellas. Si Venus albergó vida antes que la Tierra, tendríamos que replantear nuestra comprensión sobre la presencia y resistencia de la vida en el cosmos.