Los osos no hibernan como creíamos, y su letargo podría ayudar a la medicina
La ciencia analiza cómo los osos pasan meses sin moverse ni comer para intentar aplicar esos mecanismos en la medicina humana
Los osos no hibernan como nos han contado siempre, sino que entran en un estado llamado torpor para ahorrar energía. En este modo de bajo consumo, el animal deja de comer, beber y defecar durante meses mientras quema sus reservas de grasa. Es una estrategia de supervivencia extrema ante la falta de alimento vegetal cuando llega el frío.
Esta información de Popular Science aclara que el torpor es un proceso involuntario que dura entre dos y siete meses. Durante este tiempo, los osos negros y pardos apagan sus funciones normales —incluyendo el sistema digestivo— para subsistir únicamente con sus depósitos de grasa corporal, que llegan a suponer el 30% de su peso total.
El modo de bajo consumo biológico
Para entender cómo se sitúa el oso frente a otros animales, hay que fijarse en las métricas de su inactividad. A diferencia de los pequeños mamíferos que entran en un sueño casi cadavérico, el oso mantiene un nivel de alerta superior. Esta comparativa de estados invernales muestra las diferencias críticas entre la hibernación profunda, el torpor y la actividad normal:
| Estado | Temperatura | Actividad | Capacidad de respuesta | Ejemplos |
|---|---|---|---|---|
| Hibernación profunda | Cae al nivel del aire | Funciones al 1% | Muy lenta y costosa | Ardillas, mofetas |
| Torpor (Osos) | Baja solo unos grados | Cambios de postura | Despiertan rápido | Negros y pardos |
| Actividad invernal | Normal (37 °C) | Plena movilidad | Constante | Oso polar (machos) |
El corazón del oso sufre cambios para no fallar por la falta de ejercicio físico continuado. Al igual que el tardígrado utiliza trucos biológicos para no morir, los osos bloquean las proteínas que forman coágulos en la sangre. Esta capacidad para ganar peso y no moverse sin enfermar es lo que interesa ahora mismo a la medicina.
Comprender estas señales biológicas es tan complejo como descifrar el secreto para crear un vínculo con tu gato a través del comportamiento. Los científicos creen que imitar este estado de letargo podría ayudar a tratar la obesidad o los trombos en humanos. Sin embargo, estas aplicaciones clínicas son promesas que todavía no han salido del laboratorio.
Existe una discusión técnica sobre si llamar a esto hibernación o torpor, ya que las etiquetas suelen confundirse en los estudios. La realidad es que los osos no se quedan "fríos" como una ardilla, sino que se despiertan para recolocarse en la guarida periódicamente. Este movimiento constante evita que sufran llagas por presión y les permite conservar el calor.
Esta investigación confirma que los osos son máquinas de eficiencia energética muy superiores a lo que creíamos. El avance no es una cura inmediata para ninguna enfermedad, sino una base teórica para entender cómo el cuerpo puede apagarse sin romperse. La fisiología del oso demuestra que la inmovilidad total no siempre significa atrofia ni pérdida de salud.
Los datos de Alaska muestran que el clima dicta cuánto tiempo pasan estos animales en modo ahorro cada año. En el norte pueden estar siete meses aislados, mientras que en el sur apenas llegan a dos meses. El torpor es una herramienta flexible que se adapta a la dureza del entorno, permitiendo que la especie sobreviva donde otros morirían.