No perdonar el café por las mañanas reduce el riesgo de desarrollar demencia, según un estudio

Un estudio de 40 años vincula el café matutino con un 18% menos de riesgo de demencia, confirmando que la cafeína es un factor protector para la memoria a largo plazo

No perdonar el café por las mañanas reduce el riesgo de desarrollar demencia, según un estudio
Tomar entre dos y tres tazas de café o té al día ayuda a ralentizar el deterioro cognitivo, un beneficio que los investigadores atribuyen exclusivamente a las bebidas con cafeína
Publicado en Ciencia
Por por Sergio Agudo

Un macroestudio observacional asocia el consumo diario de café con una reducción del riesgo de demencia. La investigación, que ha seguido a más de 130.000 personas durante cuatro décadas, sugiere que la cafeína actúa como un escudo frente al deterioro cognitivo. Este hábito cotidiano podría ser una pieza clave para proteger la salud del cerebro a medida que envejecemos.

La noticia llega a raíz de un estudio publicado en JAMA, donde leemos que los participantes con mayor ingesta de cafeína presentaron un riesgo de demencia un 18% menor. El análisis se apoya en datos recogidos desde los años ochenta, monitorizando tanto a hombres como a mujeres para entender cómo esta sustancia influye en la velocidad del declive mental a largo plazo.

Cafeína contra el olvido

Lo que más destaca de este trabajo es que el beneficio desaparece con el descafeinado. Esto significa que es el alcaloide, y no otros componentes del grano, el que marca la diferencia en las pruebas. Los resultados muestran que un consumo moderado —de dos a tres tazas diarias— se traduce en una ralentización del deterioro cognitivo reportado por los propios usuarios.

La arquitectura del estudio es puramente observacional, lo que implica que no se puede confirmar una relación causa-efecto. Sin embargo, los datos encajan con lo que ya sabíamos sobre cómo ciertos hábitos influyen en el cerebro. Al igual que el sueño, la cafeína parece modular la respuesta del organismo ante el envejecimiento, especialmente en los momentos donde el deterioro biológico se acelera.

Los investigadores subrayan que el efecto protector es pequeño pero constante, incluso en personas con predisposición genética a la demencia. No estamos ante una solución definitiva, sino ante un componente más dentro de un estilo de vida saludable. Se trata de un hallazgo que se suma a otras vías de protección de la memoria mediante fármacos o hábitos alimenticios.

A diferencia de estudios previos que advertían sobre abusar de la sustancia, aquí no se aprecian efectos negativos en dosis altas. No obstante, las pruebas cognitivas formales realizadas a un subgrupo no mostraron diferencias tan marcadas en las puntuaciones objetivas. Esto obliga a mirar con prudencia los datos, ya que el impacto real podría ser más sutil de lo esperado inicialmente.

La evidencia estadística de este estudio blinda el consumo de café como un hábito con beneficios reales para el cerebro. Se acabó el debate sobre si la cafeína es un simple estimulante; los datos demuestran que actúa como un factor de protección medible a largo plazo. A falta de ensayos clínicos que cierren el círculo, la propuesta de Maranello para nuestra salud mental es tan sólida como necesaria.

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