La mejor alternativa a Chrome se planta contra la "basura de IA": estrena la mejor pantalla dividida del mercado y promete cero distracciones

Vivaldi 7.8 prioriza la productividad pura con un sistema de mosaico de pestañas más ágil y una estabilidad mejorada, manteniendo su rechazo a integrar asistentes de inteligencia artificial

La mejor alternativa a Chrome se planta contra la "basura de IA": estrena la mejor pantalla dividida del mercado y promete cero distracciones
La función Drag to Tile permite crear cuadrículas de contenido al instante, facilitando la comparación de datos en tiempo real mientras el nuevo motor Chromium 144 asegura la compatibilidad web
Publicado en Google Chrome
Por por Sergio Agudo

Vivaldi Technologies ha lanzado Vivaldi 7.8 para escritorio, una versión que prioriza la productividad pura frente al ruido de la inteligencia artificial. El navegador busca distanciarse de la saturación de asistentes integrados en Microsoft Edge o Google Chrome, centrando sus esfuerzos en herramientas de gestión de ventanas y la estabilidad del sistema para perfiles profesionales.

La información que leemos en el blog oficial de la compañía confirma que la estabilidad es el núcleo de esta entrega. El equipo de desarrollo asegura haber solucionado todos los cierres inesperados conocidos en su propio código, apoyándose en un sistema de registro de fallos optimizado que permite una navegación fiable en sesiones de trabajo especialmente largas.

Productividad sin intermediarios de inteligencia artificial

La actualización permite crear mosaicos de pestañas arrastrando y soltando elementos directamente sobre la zona de contenido. Esta mecánica agiliza el trabajo en paralelo con múltiples fuentes, evitando la necesidad de redimensionar ventanas manualmente. Es una respuesta técnica a quienes necesitan comparar datos en tiempo real sin que un algoritmo decida qué información ocultar o mostrar por el camino.

Vivaldi compite en este segmento con propuestas como el futuro navegador de OpenAI, pero con un enfoque opuesto sobre la privacidad. Al no depender de inversores, la marca mantiene su distancia con los modelos de negocio basados en datos, algo que ya vimos en la madurez que muestra su versión móvil recientemente.

El navegador también restringe las pestañas ancladas a un dominio específico, una solución práctica para evitar que un enlace externo nos saque de nuestra herramienta de gestión por descuido. Es una evolución lógica tras años puliendo funciones avanzadas, donde el usuario recupera el control sobre lo que ve en la pantalla.

La arquitectura de Vivaldi 7.8 utiliza Chromium 144, garantizando compatibilidad total con extensiones mientras pule su cliente de correo integrado. Esta integración permite gestionar la bandeja de entrada en múltiples ventanas simultáneas sin penalizar el rendimiento del sistema, una ventaja frente a las soluciones web de Gmail o Outlook que suelen exigir un consumo de recursos mucho mayor.

Aunque la marca utiliza un discurso agresivo contra la "IA basura", su fortaleza real reside en la personalización extrema y el mantenimiento del motor. El usuario ahora puede copiar y pegar pestañas con total libertad y disfrutar de una interfaz libre de asistentes automatizados. Se trata de una propuesta sólida para quienes prefieren que el software no externalice su propio criterio al navegar.

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