Qué es la estabilización de imagen en móviles y qué tipos hay

Los megapíxeles no lo son todo: esto es lo que debes saber sobre la estabilización de imagen en móviles.

Última actualización el 28/07/2020 a las 07:59

Al hablar de fotografía móvil, los megapíxeles no lo son todo.

A la hora de valorar los apartados fotográficos de los smartphones se resta importancia a aspectos verdaderamente esenciales, que pueden marcar la diferencia entre una gran cámara y una mediocre.

Uno de ellos es el de la estabilización de imagen, un aspecto al que en muchas ocasiones no se otorga la importancia que se merece.

Y es que una buena estabilización de imagen puede hacer que un sensor mediocre sea capaz de generar una imagen de gran calidad, o mejorar sustancialmente las capacidades de fotografía nocturna de un dispositivo.

En esta guía, vamos a examinar con más detenimiento qué es la estabilización de imagen, y qué tipos existen a día de hoy en el mercado, para que sea más fácil elegir tu próximo móvil en base a su apartado fotográfico.

Camaras del OnePLus Nord

El OnePlus Nord es uno de los móviles más baratos con estabilización óptica

Qué es (y por qué es tan importante) la estabilización de imagen

El concepto detrás de los sistemas de estabilización de imagen es sencillo de entender: a grandes rasgos, se trata de una tecnología –ya sea un dispositivo o un software encargado de reducir las vibraciones de la imagen que se captura** a través del sensor, para así eliminar cualquier tipo de movimiento no deseado que puede derivar en capturas borrosas o escenas de vídeo movidas.

Si bien en la actualidad la existencia de sistemas de estabilización de imagen se asocia principalmente a su uso en teléfonos móviles inteligentes, las cámaras de fotos fueron las primeras en beneficiarse de este tipo de tecnologías.

Desde su aparición a principios de la década de los 60, estos sistemas permitían compensar las vibraciones involuntarias de la cámara, a través de mecanismos apoyados por giroscopios, capaces de cambiar ligeramente la posición de la lente en dirección opuesta en base a los datos recogidos por el giroscopio.

Año tras año, la tecnología ha ido evolucionando y ha sido posible miniaturizar este tipo de sistemas, de forma que hoy en día podemos encontrar estabilización de imagen integrada en dispositivos móviles, así como en las propias cámaras o en los objetivos.

Hoy en día, además, existen sistemas de estabilización electrónicos en adición a los sistemas ópticos, y que en combinación con estos últimos dan vida a uno de los sistemas de estabilización más eficaces que existen: los híbridos.

Estabilización óptica – OIS

Camaras del Huawei P40 Pro Plus, trasera

El Huawei P40 Pro incluye estabilización óptica

Los últimos cinco años han sido clave para la implantación de los sistemas de estabilización óptica en los teléfonos móvil.

Hoy por hoy, la gran mayoría de móviles de gama alta ya incluyen este tipo de sistemas, comúnmente conocidos como OIS —Optical Image Stabilization–, y poco a poco vemos cómo algunos terminales de corte asequible van incorporando estos elementos en sus cámaras.

Tal y como sugiere su nombre, los estabilizadores ópticos se basan en componentes físicos e integran un giroscopio de tipo MEMS –Sistemas Micro Electro Mecánicos–, capaces de interpretar los movimientos involuntarios del dispositivo y ajustar la dirección del sensor en el sentido opuesto, para minimizar las vibraciones.

Este sistema tiene sus ventajas, como el hecho de ser, por lo general, más efectivo cumpliendo su función que algunas alternativas digitales, algo que es más notable cuando con se combinan con sensores del tipo “telefoto”, que requieren de una estabilización más precisa que los sensores con una menor distancia focal.

Además, se elimina la necesidad de recortar la escena a la hora de capturar vídeo, algo necesario al utilizar sistemas de estabilización digital.

Por otro lado, el sistema de estabilización óptica puede ayudar a que los móviles menos potentes sean capaces de generar vídeos mejor estabilizados, dado que el estabilizador actúa de manera independiente y no afecta al proceso de captura de vídeo, a diferencia de los sistemas de estabilización digital, que a grandes rasgos aplican un “filtro” sobre el vídeo capturado en tiempo real, añadiendo así más carga al procesado del vídeo.

Pero no son perfectos. Los sistemas de estabilización óptica son componentes que añaden un coste extra al desarrollo de los dispositivos, y que finalmente repercute en el precio final de venta de estos.

También hay que tener en cuenta que, como todo componente físico, los estabilizadores ópticos pueden fallar.

Estabilización electrónica – EIS

Camaras del realme 6

Los móviles más baratos suelen incluir únicamente estabilización electrónica.

También llamados sistemas de estabilización digital, los estabilizadores electrónicos o EIS actúan de una manera muy similar a la de los estabilizadores ópticos, con la diferencia de que este tipo de sistemas no requieren de hardware específico, sino que aprovecha la existencia de los sensores presentes en el dispositivo como el acelerómetro, para detectar y corregir los movimientos involuntarios.

La mayoría de sistemas de este tipo integrados en los smartphones actuales, basan su funcionamiento en un ajuste que actúa sobre la imagen que se obtiene del propio sensor.

De este modo, la superficie capturada se reduce ligeramente dando un efecto de zoom. Así, el área visible se mueve entre el área superior compensando el movimiento.

A la hora de capturar vídeo, los algoritmos de estabilización actúan identificando un punto de contraste elevado en la imagen para mantenerlo fijo.

Aunque, por lo general, este tipo de sistemas pueden ser muy efectivos a la hora de estabilizar nuestros vídeos, y al apoyar a los sensores a la hora de tomar imágenes minimizando las vibraciones, tampoco son sistemas exentos de desventajas.

A los problemas mencionados antes, hay que sumar algunos efectos o aberraciones que pueden surgir a la hora de grabar vídeo, como el famoso “jelly effect” causado por cierto retraso al calcular los cambios de perspectiva por parte del estabilizador.

En el vídeo bajo estas líneas, es posible ver un ejemplo más claro de este efecto:

Pero quizá la desventaja más clara sea el hecho de tener que conformarse con un área recortada del vídeo, que al quedar ampliada se traduce en una menor resolución y claridad de imagen.

Estabilización híbrida – HIS

OnePlus 8 Pro en color azul, camaras

El OnePlus 8 Pro combina OIS + EIS para dar vida a un sistema de estabilización híbrido.

Los sistemas híbridos prometen combinar lo mejor de ambos mundos para acabar ofreciendo los sistemas de estabilización más eficaces existentes en un móvil.

Como bien sugiere su nombre, los sistemas de estabilización híbrida combinan las capacidades propias de un estabilizador óptico con las ventajas que aporta un sistema digital.

En estos últimos años, cada vez más fabricantes –entre ellos Google– han optado por integrar este tipo de sistemas en sus terminales.

La gran ventaja de este sistema, es que disfrutamos de las ventajas de ambas tecnologías. Por parte del OIS, contamos con las bondades que aporta al terreno de la fotografía, principalmente la posibilidad de capturar imágenes nocturnas de mejor calidad.

En cuanto al EIS, contamos con la posibilidad de ser un sistema que puede ser fácilmente mejorado a través de actualizaciones de software.

¿Cuál es mejor?

Para valorar qué sistema es mejor es necesario examinar cuál de ellos cumple su función de una manera más efectiva, siendo capaz de reducir al mínimo las vibraciones y los movimientos durante el proceso de captura de vídeo, o dando la posibilidad de tomar imágenes en escenas mal iluminadas sin partes borrosas, otorgando al sensor más tiempo para capturar luz y generas así una imagen más luminosa.

Salvo contadas excepciones, un buen sistema de estabilización óptica debería ofrecer un mejor resultado que uno digital, sobre todo al hablar de móviles que se alejan de los segmentos más caros del mercado.

Además, este tipo de sistemas son casi imprescindibles si hablamos de terminales cuya configuración fotográfica incluye un “telefoto” de cualquier tipo.

No obstante, la existencia de estabilización digital ya asegura un mínimo de reducción de vibraciones a la hora de capturar vídeo, y para la mayoría de usuarios puede ser más que suficiente.

La estabilización híbrida, sin ser claramente superior al resto de sistemas, sí puede sumar puntos en términos de versatilidad, y sin duda es un añadido interesante a tener en cuenta, sobre todo cuando hablamos de los móviles más caros del mercado.

Es necesario mencionar que, en estos últimos años algunos fabricantes han decidido ir más allá, ideando nuevos sistemas de estabilización como la tecnología de tipo gimbal de Vivo, que promete ofrecer un sistema de reducción de movimientos y vibraciones nunca antes visto.

No obstante, este tipo de tecnologías aún no están lo suficientemente extendidas, y es muy probable que jamás lleguen a estarlo –al menos a corto plazo– debido a su elevado coste de producción y al tamaño que ocupan sus componentes.