La carga ultrarrápida tiene un precio oculto: un estudio con 22.000 coches confirma que la batería se degrada el doble de rápido

La carga ultrarrápida tiene un precio pero no debes preocuparte, pues apenas acelera la degradación de la batería. La pérdida de autonomía es mínima si cuidas tu coche y reservas los 'supercharger' para viajes largos

La carga ultrarrápida tiene un precio oculto: un estudio con 22.000 coches confirma que la batería se degrada el doble de rápido
Los puntos de recarga son claves en el impulso de la movilidad eléctrica, pero los hábitos de carga también influyen en el rendimiento de las baterías
Publicado en Movilidad

La gestión energética, la autonomía, las cargas y la disponibilidad de puntos rápidos en viaje son sin duda las grandes claves que la movilidad eléctrica tiene que resolver antes de una adopción masiva que continúa a buen ritmo, pero que todavía genera muchas dudas precisamente a los más profanos al mundo tech o a la industria eléctrica, que siempre dudan del rendimiento y la seguridad a largo plazo de este tipo de vehículos.

Hace ya tiempo que esperamos avances en baterías de estado sólido y nuevas tecnologías que impulsen la velocidad de carga y la autonomía, aunque la densidad energética ha mejorado mucho y las velocidades de carga también, con una arquitectura eléctrica de 800 voltios que ya permite cargar a velocidades de gasolina para que continuar el viaje sea una cuestión de minutos tal como supondría llenar el depósito y e ir a pagar a la caja de la Estación de Servicio.

En todo caso aquí tenemos que hacer una breve parada con un importante disclaimer o advertencia al respecto de las cargas ultrarrápidas, pues tal y como los compañeros de TechSpot publicaban hace unos días, es obvio que las baterías de litio de nuestros vehículos se degradan un poco más rápido si cargamos siempre en puntos ultrarrápidos como los que encontramos en las estaciones de las autovías o en los superchargers.

Hablamos de décimas porcentuales, nada que preocupe, pero lógicamente la carga ultrarrápida degrada más la batería de tu coche

Hablamos de datos extraídos de un análisis de Geotab con más de 22.000 coches eléctricos implicados, de diferentes tipos y con distintos usuarios que tienen diferentes necesidades. Así pues, se puede extrapolar de forma más generalizada sin miedo a equivocarnos, pues en realidad tampoco concluye cosas que no supiéramos de antemano como que, obviamente, los hábitos de carga influyen en el rendimiento de las baterías de nuestros coches.

Ahora entraremos en materia pero lo primero es confirmar que no debemos preocuparnos, pues en el caso de coches de combustión también los hábitos de conducción, de aceleración en frío e incluso de mantenimiento influyen en la durabilidad y las averías que pueda tener a largo plazo cualquier coche, bien sea diésel, de gasolina, híbrido, con GLP, etcétera... ¡No sólo los eléctricos se degradan!

De hecho, es que las conclusiones y las cifras sorprenden en parte, así que vamos a analizarlas:

  • Un vehículo eléctrico típico pierde en media un 2,3% de capacidad cada año, con uso estándar.
  • Los coches que se cargan con frecuencia en puntos de recarga ultrarrápida degradan un 2,5% la capacidad de sus baterías en el mismo período. Es una diferencia de un 0,2% que se alcanza en un umbral del 12% del total de las sesiones de recarga.
  • Los coches eléctricos que acostumbran a cargarse en casa en sesiones de carga lenta degradan sólo un 1,5% de capacidad cada año, de media, siendo este el caso de uso más frecuente.

Habla el estudio de que son los cargadores de 100 kW o más los que degradan más rápido, sobre todo cuando el usuario utiliza frecuentemente este tipo de recargas sin cuidar el límite de cargar hasta el 80% para mejorar la vida útil y sin un "mantenimiento" más concienzudo. Al parecer, según dicen los expertos del estudio, la carga por encima de 100 kW pasa de ser rápida a ser químicamente agresiva con la batería, por lo que deberían limitarse estas cargas a los viajes largos y no a un uso diario.

Este problema afecta por igual a las dos principales químicas que se utilizan en la industria actualmente, litio-ferrofosfato (LFP) y níquel-manganeso-cobalto (NMC), siendo en este caso las baterías LFP las más seguras y duraderas, aunque por supuesto son también las que cuentan con una menor densidad energética instalándose normalmente en las versiones de menor autonomía de los modelos eléctricos.

Según el estudio también influyen las temperaturas y otros factores, aunque en realidad los sistemas de pre-acondicionamiento que implementan los diferentes fabricantes son esenciales y ayudan a gestionar mejor los ciclos de carga y descarga de los vehículos eléctricos.

El desgaste inicial se estabiliza tras los primeros años de uso de nuestros coches eléctricos, por lo que podemos hablar de media de una degradación anual del 1,4-1,5% en períodos de más de 5 ó incluso 10 años de utilización... ¡Esto significa que perderás tan sólo un 10% más o menos de autonomía si cuidas tu coche!

La carga ultrarrápida tiene un precio oculto: un estudio con 22.000 coches confirma que la batería se degrada el doble de rápido

Uno de los muchos 'supercharger' con los que Tesla se diferencia del resto de fabricantes

Lo cierto es que todo influye como también lo hace con los coches de combustión, donde muchos usuarios utilizan aditivos cada 6 ó 12 meses en sus depósitos y dónde un buen mantenimiento de aceites y filtros, que se cambian anualmente, es esencial para evitar averías a largo plazo.

En cuanto a los coches eléctricos, ya sabemos que lo lógico e ideal en su caso de uso es que sepamos de antemano que su autonomía nos sirve para el uso diario que vamos a darle, contando con un punto de recarga en nuestro garaje para que el coche esté siempre listo a velocidades de carga más lentas. Esto permitirá que utilicemos los puntos ultrarrápidos de forma puntual, en fines de semana o vacaciones, cuando vayamos a hacer largos desplazamientos. Este es el caso de uso ideal que cuidará mejor tu coche, pero es algo inherente a cualquier otro producto que las cosas sufran un desgaste normal.

Por supuesto, el estudio concluye que el desgaste inicial se estabiliza con el paso de los años, esperándose una degradación a largo plazo de más o menos un 1,4 ó 1,5 por ciento, por lo que puedes estimar que perderás un 10% de autonomía en los primeros 10 años de tu coche... ¡Nada mal si te ha permitido ahorrar un buen montón de dinero en gasolina, filtros y aceites!

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