La DGT cumple su amenaza: confirma que los coches etiqueta Cero ya no podrán circular libremente por estos carriles
La DGT ajusta el uso de los carriles VAO en 2026 y cambia el criterio que durante años benefició a híbridos y eléctricos en los accesos a las grandes ciudades
La Dirección General de Tráfico ha decidido retirar una ventaja que muchos conductores habían integrado en su día a día. Desde 2026, los coches con distintivo Cero pierden el acceso automático al VAO cuando circulan con un solo ocupante. El criterio operativo cambia y vuelve a algo más básico: la ocupación real del vehículo y la gestión efectiva del tráfico.
La medida aparece recogida en la Resolución de 14 de enero de 2026, publicada en la resolución del BOE. El texto reconoce expresamente el régimen anterior y lo deja atrás. A partir de ahora, el uso del VAO queda condicionado a la señalización, incluso para turismos con distintivos Cero, ECO, C o B.
El VAO deja de premiar la etiqueta
Durante años, la DGT utilizó el carril VAO como incentivo indirecto a la electrificación. El problema llegó cuando esa excepción dejó de serlo. Los datos oficiales explican el ajuste: en el Bus-VAO de la A-6, la intensidad media creció de forma muy superior a la de la calzada general entre 2019 y 2025, un desequilibrio que anticipaba problemas de capacidad.
Ese aumento no quedó en una estadística abstracta. Las retenciones dentro del propio VAO crecieron un 90%, frente a un incremento mucho menor en la vía principal. Cuando el carril reservado pierde fluidez, los autobuses dejan de cumplir horarios y el transporte público pierde regularidad en los accesos metropolitanos, justo donde debería ser más competitivo.
La nueva regulación no introduce una prohibición cerrada. El VAO mantiene su regla básica de ocupación, con un mínimo de dos personas por vehículo, incluido el conductor. La diferencia es que la etiqueta ambiental deja de funcionar como salvoconducto permanente y pasa a un segundo plano frente a la gestión dinámica del tráfico en tiempo real.
La aplicación será progresiva a lo largo de 2026 y dependerá de cada corredor. Madrid, Valencia, Sevilla, Málaga, Granada o Palma figuran entre los tramos afectados. No habrá una norma idéntica para todos, sino decisiones operativas ajustadas a la demanda y a la capacidad real de cada acceso.
Conviene acotar bien el alcance del cambio. La resolución no modifica otras ventajas ambientales ligadas a ZBE o aparcamiento regulado, que siguen dependiendo de la normativa municipal. Es un ajuste funcional, comparable a otras obligaciones que entran en vigor este año, como la necesidad de llevar una baliza V16 conectada, algo que ya obliga a decidir qué baliza V16 homologada por la DGT conviene montar.
El contexto de mercado ayuda a entender por qué el impacto se nota ahora. Los vehículos electrificados ganan peso en las matriculaciones, una tendencia visible en las cifras de crecimiento de los coches chinos en España, y muchos conductores habían asumido el VAO como una ventaja estructural asociada a su compra.
Para el usuario diario, la consecuencia es directa y fácil de interpretar. Circular solo ya no garantiza nada, independientemente de la etiqueta ambiental. Antes de entrar al VAO habrá que mirar el panel y asumir que la prioridad vuelve a ser la que dio sentido a estos carriles desde el principio: mover más personas con menos coches.