Tesla Model S y Model X Plaid (2026), análisis: la despedida perfecta de los coches que cambiaron el mundo
Probamos las últimas unidades fabricadas de los buques insignia de Tesla. Una semana con cada uno para descubrir si, en su lecho de muerte comercial, siguen siendo los reyes de la selva eléctrica o si el tiempo y sus propios herma
Hay pruebas que se hacen con la cabeza, analizando fríamente consumos, dinámicas y maleteros. Y hay pruebas que se hacen con un nudo en la garganta. Esta es de las segundas.
Hace apenas unos días, Elon Musk soltaba la bomba en la conferencia de inversores: el Tesla Model S y el Model X dejarán de fabricarse en el segundo trimestre de 2026. La histórica fábrica de Fremont necesita espacio, y ese espacio lo ocuparán los robots humanoides Optimus. El mensaje es claro: el futuro de Tesla ya no son los coches de lujo, es la IA autónoma.
Pero antes de que las líneas de montaje se detengan para siempre, he tenido el privilegio de pasar dos semanas conviviendo con las versiones definitivas de estos mitos: el Model S Plaid y el Model X Plaid. Han sido 14 días de emociones fuertes y de una reflexión constante sobre cómo dos coches lanzados originalmente hace más de una década (2012 y 2015) han logrado mantenerse en la cima tecnológica hasta su último suspiro.
- Ficha técnica de los Tesla Model S y Tesla Model X 2026
- Diseño exterior: elegancia atemporal (y un poco de fibra de carbono)
- Interior: minimalismo radical
- Habitabilidad y confort: viajando en Primera Clase
- Dinámica y suspensión
- Rendimiento Plaid: reescribiendo las leyes de la física
- Tecnología y Autopilot: la visión (casi) final
- Conclusión: ¿vale la pena comprar un Model S o X en 2026?
+ Pros
- Rendimiento absurdo. 1.020 CV usables y fiables. La aceleración es una experiencia vital.
- La suspensión neumática y la cancelación de ruido crean una burbuja de aislamiento
- Consumos ridículos para su potencia y tamaño.
- El Model X de 6 plazas es el mejor transporte familiar del mundo. El maletero del S es inmenso
- El software, la app móvil, las actualizaciones OTA y la red de Supercargadores siguen sin tener rival
- Contras
- Dimensiones. Son muy grandes para Europa.
- La falta de palancas de intermitentes y cambio sigue siendo un paso atrás en usabilidad
- Sensación de lujo. Por >110.00 euros, faltan materiales nobles y opciones de personalización

Ficha técnica de los Tesla Model S y Tesla Model X 2026
| Característica | Tesla Model S Plaid (2026) | Tesla Model X Plaid (2026) |
| Motores | 3 motores independientes (Tracción total) con rotores de carbono | 3 motores independientes (Tracción total) con rotores de carbono |
| Potencia | 1.020 CV (760 kW) | 1.020 CV (760 kW) |
| Par Motor | 1.420 Nm (aprox) | 1.420 Nm (aprox) |
| Aceleración 0-100 km/h | 2,1 segundos | 2,6 segundos |
| Velocidad Máxima | 322 km/h (con Track Pack) | 262 km/h |
| Autonomía (WLTP) | 600 km (Llantas 21") | 543 km (Llantas 22") |
| Batería | ~100 kWh (Arquitectura 400V mejorada) | ~100 kWh (Arquitectura 400V mejorada) |
| Potencia de Carga | Hasta 250 kW | Hasta 250 kW |
| Peso | 2.162 kg | 2.455 kg |
| Coeficiente Aerodinámico | 0.208 Cd | 0.24 Cd |
| Precio Unidad Probada | ~111.990 euros | ~116.990 euros |
Diseño exterior: elegancia atemporal (y un poco de fibra de carbono)

Vista lateral del Tesla Model S Plaid en color plata / Fotografía de Christian Collado
Es curioso cómo el diseño de estos coches ha envejecido. O mejor dicho, cómo no ha envejecido.
Durante la primera semana, conduje el Model S Plaid en color Plata Lunar. A pesar de ser una silueta que lleva entre nosotros casi 14 años, las sutiles actualizaciones estéticas de 2021 y los refinamientos de 2026 lo mantienen fresco. Es una berlina ancha, bajísima y con una presencia que impone respeto. No necesita aristas agresivas ni alerones gigantescos para decirte que corre.
En la versión Plaid, la elegancia se mezcla con la deportividad de una forma muy medida. No hay grandes logotipos que griten "tengo 1.000 caballos". Solo un pequeño emblema trasero con el patrón de cuadros (homenaje a Spaceballs), unas pinzas de freno más grandes y, si te fijas bien, un sutil lip o alerón de fibra de carbono en la tapa del maletero.
El show del Model X

El Tesla Model X Plaid con las puertas "Falcon Wings" abiertas / Fotografía de Christian Collado
La segunda semana cambié al Model X Plaid en color Negro Sólido. Si el S es discreto, el X es una estrella de rock. Sigue pareciendo una nave espacial que acaba de aterrizar.
Aparcar el Model X en la calle es un evento social. En el momento en que pulsas el botón y las puertas traseras Falcon Wings empiezan a elevarse majestuosamente, la gente se para. Da igual que lleven viéndose 10 años: el efecto sorpresa no ha desaparecido. Es un mecanismo complejo, a veces lento y ocasionalmente dramático en parkings bajos (aunque sus sensores funcionan de maravilla para evitar toques), pero define el carácter del coche. Es el único SUV del mercado que te hace sentir como si salieras de un caza de combate al ir a comprar el pan.

La tercera fila de asientos del Tesla Model X / Fotografía de Christian Collado
En esta edición final de 2026, los acabados exteriores son los mejores que he visto en un Tesla. Los paneles están alineados con precisión láser (algo que no podíamos decir hace unos años), la pintura tiene profundidad y las nuevas llantas Turbine de 21 y 22 pulgadas en color grafito le dan un aspecto siniestro y serio.
¿Son prácticos los coches tan grandes en ciudades españolas?
Hay que ser realistas: son enormes. El Model S mide casi 5 metros de largo y es muy ancho (casi 2 metros sin espejos). El Model X es aún más masivo visualmente. En los parkings antiguos del centro de Madrid o Barcelona vas a sufrir. Ocupan todo el carril y sobresalen de las plazas estándar. Sin embargo, la tecnología ayuda: las cámaras de alta definición y la visualización en 3D del entorno hacen que maniobrar sea menos estresante de lo que parece, pero no dejan de ser barcos en un estanque pequeño.
Interior: minimalismo radical

Pantalla tras el volante del Tesla Model S PLaid 2026 / Fotografía de Christian Collado
Al entrar en estos coches, la sensación es de estar en el futuro, pero un futuro muy específico: el de Elon Musk. Todo es diáfano. No hay botones, no hay palancas (ni siquiera para los intermitentes o el cambio de marchas), y la visibilidad es panorámica.
El volante Yoke (el famoso volante cortado tipo avión) no venía instalado en mis unidades de prueba. Tesla ofrece ahora la opción de volante redondo sin coste extra, y mi recomendación para el 99% de los conductores sería esa, a pesar de que incluso con esta modalidad de volante "estándar", sigue echándose en falta la palanca de intermitentes que desapareció a favor de los botones capacitivos integrados en el propio volante.
La pantalla que (por fin) se mueve

Los ajustes del coche en la pantalla central del Tesla Model S Plaid / Fotografía de Christian Collado
La pantalla central de 17 pulgadas es el centro neurálgico, como en todo Tesla habido y por haber. En estas versiones 2026, cuenta con un sistema de inclinación motorizada izquierda-derecha que parece una tontería, pero cambia la experiencia. Poder orientarla hacia ti elimina reflejos y hace que tocar los controles más lejanos sea más cómodo.
La calidad de la pantalla es, sencillamente, la mejor del mercado. La resolución, el brillo y la respuesta táctil están a años luz de la competencia. Ver Netflix o jugar a videojuegos (gracias a Steam integrado) mientras cargas es una experiencia genuinamente buena, no un añadido.
Pero aquí llega mi gran conflicto con estos coches. Cuestan más de 110.000 euros. Y cuando tocas los materiales, cuando miras los plásticos de la parte baja de las puertas o la moqueta del maletero, no sientes que estés en un coche de ese precio.












No me malinterpretéis: el interior está bien hecho. Hay fibra de carbono real, cuero vegano de tacto agradable y alcántara. Pero si te bajas de un Mercedes EQS o un BMW i7 y te subes a esto, notarás la diferencia en la "densidad" del lujo. Lo más irónico es que el mayor enemigo del Model S y X está en casa. Los nuevos Model 3 y Model Y tienen unos interiores tan buenos, tan sólidos y tan bien resueltos, que la diferencia de calidad percibida con sus hermanos mayores ya no justifica los 50.000 o 60.000 euros de diferencia. Pagas por el rendimiento y la exclusividad, no por un cuero mejor cosido.
¿Es molesto conducir sin palanca de intermitentes?
Al principio, sí. Mucho. Los intermitentes son botones hápticos en el volante. En rectas es fácil, pero cuando el volante está girado (en una rotonda, por ejemplo) tu cerebro tarda unos segundos en localizar el botón correcto. Tras dos semanas te acostumbras y desarrollas memoria muscular, pero objetivamente es una solución ergonómica peor que la palanca tradicional. Es el precio del minimalismo extremo.
Habitabilidad y confort: viajando en Primera Clase

Los asientos traseros del Tesla Model S Plaid / Fotografía de Christian Collado
Aquí es donde el Model X saca pecho y justifica su existencia. La unidad probada tenía la configuración de seis asientos. Y tengo claro que se trata de la mejor configuración posible para este coche.
Olvídate de la banqueta de tres plazas. Los seis asientos implican tres filas de dos butacas individuales. La segunda fila son dos "tronos" eléctricos que se mueven de forma independiente y dejan un pasillo central vacío.
El acceso es sencillo. Gracias a las puertas Falcon Wings, que se comen parte del techo al abrirse, puedes entrar a la segunda y tercera fila caminando, casi de pie. Para colocar a un niño en su sillita sin romperte la espalda, no hay mejor coche en el mundo.

Un jet privado sobre ruedas: así es el interior del Tesla Model X Plaid / Fotografía de Christian Collado
Además, la sensación de amplitud que da el pasillo central es inigualable. Incluso la tercera fila es usable por adultos para trayectos medios.
En el Model S, la historia es la de una gran berlina GT. Los asientos traseros son muy cómodos, con buen espacio para las piernas, pero el piso es algo alto debido a las baterías, lo que te obliga a llevar las rodillas un poco más flexionadas de lo ideal. Eso sí, el maletero es increíblemente profundo. Al ser un liftback (el cristal trasero se levanta con el portón), la boca de carga es inmensa. Puedes meter una bicicleta sin desmontar abatiendo los asientos. Es infinitamente más práctico que un Porsche Taycan o un Audi e-tron GT.
El silencio (Active Road Noise Reduction)

Los altavoces delanteros destinados a la cancelación de ruido activa / Fotografía de Christian Collado
Tengo que detenerme en una tecnología que me ha parecido brujería: la Cancelación Activa de Ruido de la Carretera.
Los Model S y X Plaid cuentan con micrófonos en los pasos de rueda que "escuchan" el ruido del asfalto y los neumáticos. El sistema procesa ese ruido y emite una frecuencia inversa a través de los altavoces (especialmente los situados en los cabezales de los asientos) para cancelarlo. El resultado es un silencio sepulcral en autopista. Elimina ese zumbido grave constante de la rodadura, reduciendo la fatiga en viajes largos de una manera que no creía posible hasta que lo probé.
Dinámica y suspensión

Detalle de la llanta del Tesla Model X Plaid / Fotografía de Christian Collado
Si hay algo que justifica el salto de precio respecto a un Model 3/Y, además de la potencia, es la suspensión neumática adaptativa.
Tesla ha refinado este sistema hasta la perfección en 2026. El coche no rueda, flota. Absorbe los baches, las juntas de dilatación y el asfalto roto con una indiferencia pasmosa. Pero lo mejor es su inteligencia:
- Geolocalización: si tienes una rampa de garaje empinada o un guardia tumbado alto cerca de casa, puedes decirle al coche que suba la suspensión en ese punto. La próxima vez que pases por ahí, el coche recordará la ubicación y se elevará solo automáticamente antes de llegar.
- Adaptación en milisegundos: a pesar de ser cómoda, cuando pones el modo Plaid o Sport, la suspensión se endurece instantáneamente, pegando el coche al suelo y controlando los balanceos de sus más de 2 toneladas.
La diferencia de confort en un viaje de 600 km entre un Model Y (muelles metálicos) y un Model S/X (neumática) es abismal. Te bajas del coche mucho más descansado.
¿Qué tal funciona la pantalla trasera?
Es un añadido fantástico. Es una pantalla táctil de 8 pulgadas situada entre los asientos delanteros, accesible para los pasajeros de atrás. Desde ella pueden controlar su propio climatizador, la calefacción de los asientos y, lo más importante, ver YouTube, Disney+ o Netflix de forma independiente (con audio por auriculares Bluetooth) mientras el coche está en marcha. Es la herramienta definitiva para "pacificar" a los niños en viajes largos.
Rendimiento Plaid: reescribiendo las leyes de la física

El logo de "Plaid" te asegura que estás a punto de vivir una experiencia única en cuanto te subas al coche / Fotografía de Christian Collado
Hablemos de potencia. 1.020 caballos. Tres motores. Rotores recubiertos de carbono.
Las cifras asustan, pero la experiencia es aún más salvaje. He probado coches rápidos, eléctricos y de combustión. Pero nada te prepara para lo que hace un Tesla Model S Plaid cuando pisas el acelerador a fondo.
El 0 a 100 km/h en 2,1 segundos es una violencia física. Tu visión se estrecha, tu estómago se pega a la columna vertebral y tu cerebro tarda un segundo en procesar que ya vas a velocidad ilegal. Es una montaña rusa que manejas con tu pie derecho.
Pero lo que diferencia a los motores Plaid de los de un Model 3 Performance no es el arranque, es la resistencia.
En un eléctrico normal, la potencia cae a medida que aumentan las revoluciones. En el Plaid, gracias a los rotores de carbono que evitan que el motor se desintegre por la fuerza centrífuga, el empuje es constante. Empuja igual de brutal a 50 km/h que a 200 km/h. Además, puedes hacer varias lanzadas seguidas y el coche no desfallece. El sistema de refrigeración es una obra maestra de la ingeniería.
En el Model X Plaid, la sensación es aún más absurda porque vas sentado más alto y mueves más masa. Acelerar de 0 a 100 en 2,6 segundos en un SUV familiar de 2,5 toneladas desafía la lógica. Es aterrador e hilarante a partes iguales.
Sin embargo, hay que tener cabeza. Estos coches corren mucho más de lo que frenan (a menos que pagues el kit de frenos carbocerámicos de 20.000 euros, que mis unidades no tenían). En carretera abierta, la capacidad de ganar velocidad es tan superior a la capacidad de la vía y del resto del tráfico que rara vez usarás más del 30% del pedal.
¿Tienen buena autonomía con tanta potencia?
Sorprendentemente, sí. Si conduces normal (usando el modo 'Comfort'), son coches muy eficientes. Su aerodinámica es excelente (0,208 Cd en el Model S, una locura). En mis pruebas, el Model S Plaid ha rondado consumos de 18-19 kWh/100km en autopista a 120 km/h, lo que permite autonomías reales de más de 500 km. El Model X sube a unos 22-23 kWh/100km, rondando los 400-420 km reales. Para coches de más de 1.000 CV, es eficiencia pura.
Tecnología y Autopilot: la visión (casi) final

Los dos modelos que he probado contaban con la versión más avanzada del sistema Autopilot de Tesla / Fotografía de Christian Collado
Estas unidades 2026 vienen equipadas con el Hardware 5.0 de Tesla (o AI5). Las cámaras tienen una resolución altísima y el ordenador de a bordo es una bestia.
La visualización del entorno es perfecta. El coche "ve" todo: conos, semáforos, peatones, perros, líneas borrosas... La capacidad de FSD (Full Self-Driving) en su versión supervisada ha mejorado notablemente. En autopista, el coche se conduce solo con una suavidad y una anticipación que empieza a parecerse mucho a la de un humano experto. Cambia de carril para adelantar, toma las salidas y negocia el tráfico denso sin los frenazos fantasma de antaño (aunque alguno esporádico sigue ocurriendo).
Es aquí donde entiendes por qué Musk quiere convertir la fábrica en una línea de montaje de robots. Estos coches ya son robots. La plataforma está lista, y solo falta que la regulación (y el software final) les permita soltar el volante.
Conclusión: ¿vale la pena comprar un Model S o X en 2026?

Parte trasera del Tesla Model X Plaid / Fotografía de Christian Collado
Llegamos al final del camino. Y la respuesta es compleja.
Si analizas la compra con una hoja de cálculo, probablemente no valen la pena.
Un Tesla Model 3 Performance cuesta la mitad (literalmente, la mitad) y te ofrece el 90% de la tecnología, el 80% de las prestaciones en el mundo real y una calidad de construcción interior igual o mejor. Es más ágil, más fácil de aparcar y carga igual de rápido en el día a día. Racionalmente, la diferencia de precio es insalvable.
Pero los coches no son solo hojas de cálculo.
El Tesla Model S Plaid y el Model X Plaid ofrecen algo que sus hermanos pequeños no tienen: la excelencia absoluta. Son el tope de lo que la ingeniería eléctrica puede hacer hoy en día.
¿Vale la pena? Si tienes el presupuesto y buscas la máxima expresión de confort, espacio (especialmente en el Model X de 6 plazas) y un rendimiento que humilla a superdeportivos de gasolina de un millón de euros, sí. No hay nada en el mercado que te dé tanto por este precio. Un Taycan Turbo GT o un Rimac cuestan el doble y no son mejores coches de diario.
Entregar las llaves (o mejor dicho, la tarjeta) de estos coches ha sido triste. Saber que son los últimos de su estirpe deja un vacío.

Frontal del Tesla Model S Plaid / Fotografía de Christian Collado
El Model S y el Model X no son coches cualquiera. Son los padrinos de la revolución eléctrica. Ellos demostraron que un eléctrico podía ser deseable, que podía viajar lejos y que podía ser mejor que un coche de combustión. Financiaron el desarrollo del Model 3 y del Model Y, permitiendo que Tesla pasara de ser una startup al borde la quiebra a la compañía automotriz más valiosa del mundo.
El "Master Plan" de Elon Musk se ha cumplido. Los coches caros pagaron el desarrollo de los coches asequibles. Ahora, la misión de estos dos gigantes ha terminado. Han completado su ciclo. Su tecnología (los motores, la gestión de batería, el software) vive dentro de los millones de Model 3 y Y que inundan las calles, y vivirá en los robots que ocuparán su lugar en la fábrica.
Se van en su mejor momento, siendo máquinas perfectas, pulidas y maduras. Quizás no tengan sentido financiero para Tesla en 2026, pero como entusiasta del motor, el mundo será un lugar un poco más aburrido sin las puertas de halcón del Model X desplegándose en un parking o sin la aceleración cuántica del Model S Plaid humillando a un Ferrari en un semáforo.