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El gobierno español quiere luchar contra la obsolescencia programada con su propio índice de reparabilidad.

En noviembre del 2020, la Unión Europea aprobaba el “derecho a reparar”, una iniciativa que pretende implantar un etiquetado obligatorio que proporcione una información clara, visible y fácil de entender a todos los consumidores en el momento de la compra, acerca de la vida útil estimada y la capacidad de reparación de un producto electrónico.

Siguiendo la estela de Francia, que ya instauró esta medida el año pasado, el gobierno español acaba de anunciar, por boca del ministro de Consumo, Alberto Garzón, la implantación de este nuevo etiquetado para los productos electrónicos llamado índice de reparabilidad, que mostrará visualmente, a través de una nota, lo sencillos que son de reparar los dispositivos electrónicos.

El segundo país europeo en implantar el índice reparabilidad, después de Francia, es España

El segundo país europeo en implantar el índice reparabilidad, después de Francia, es España

Estos son los cinco criterios que se tendrán en cuenta para calcular el índice de reparabilidad de un dispositivo electrónico

Mediante este índice de reparabilidad se podrán clasificar todos los aparatos electrónicos en una escala de 0 a 10 y para calcularlo se tendrán en cuenta los siguientes parámetros:

  • La documentación proporcionada por el fabricante para la reparación.
  • La facilidad para desmontar el producto.
  • La disponibilidad de piezas de repuesto.
  • La relación entre el precio de las piezas de repuesto y el del producto original.
  • Otros criterios específicos en función de la categoría AEE (asistencia y facilidad en el reinicio de software).

Dicho índice será el resultado de sumar todos los puntos y dividirlos para obtener una media, que nos dará como resultado un número entre 0 y 10 que podrá contener decimales, y cuanto mayor sea dicha cifra más fácil será de reparar el dispositivo.

Serán los propios fabricantes o importadores los responsables de calcular el índice de reparabilidad de los dispositivos electrónicos que comercialicen, pero todo ello bajo la supervisión de las autoridades de Consumo y de Vigilancia de Mercado que verificarán que el etiquetado es correcto.

En Francia, por ejemplo, este índice se aplica sobre las lavadoras, los ordenadores portátiles, los smartphones, tanto Android como iPhone, los televisores y las cortadoras de césped, pero en España aún no se ha confirmado qué aparatos electrónicos deberán mostrarlo tanto impreso en su caja como en las páginas web donde se oferten dichos productos.

Comprar un smartphone nuevo es peor que arreglar el que ya tienes

Esta iniciativa del gobierno español tiene como objetivo luchar contra la obsolescencia programada, una política que están llevando a cabo, por ejemplo, los fabricantes de terminales Android sacando al mercado productos con un ciclo de vida de unos 2 años aproximadamente para obligar a los usuarios a comprar un terminal nuevo pasado ese tiempo, porque su antiguo dispositivo se ha quedado obsoleto después de ese periodo de tiempo.

Temas relacionados: Móviles, Tecnología

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