China cruza el valle inquietante: presentan a Moya, un robot con piel caliente y microexpresiones que te mira a los ojos
China da un salto decisivo en la robótica humanoide con Moya, un androide capaz de imitar gestos humanos, mantener contacto visual y generar una interacción más realista que nunca
Durante varios años, la robótica humanoide ha avanzado dando algún que otro tropiezo: movimientos rígidos, miradas vacías y gestos que delataban, al instante, aquello que no era humano. Sin embargo, China acaba de dar un paso que incomoda y fascina al mismo tiempo. Su nombre es Moya y no solo camina como una persona, sino que mantiene contacto visual, imita microexpresiones y tiene la piel cálida al tacto.
Presentado por la compañía DroidUp en Shanghái, este robot se ha convertido rápidamente en uno de los ejemplos más claros de cómo la frontera entre máquina y ser humano empieza a difuminarse cada vez más.
Un robot diseñado para parecer, y sentirse, humano
Moya mide aproximadamente 1,65 metros y pesa 32 kilos, pero lo verdaderamente llamativo no está en sus dimensiones, sino en los detalles. Cámaras ocultas tras los ojos le permiten seguir a las personas con la mirada, algo clave para generar una interacción más natural y directa.
Su cabeza biónica es capaz de reproducir microexpresiones muy concretas: alegría, sorpresa, tristeza o enfado. No son gestos exagerados ni caricaturescos, sino pequeños movimientos faciales que, precisamente por su sutileza, resultan inquietantemente realistas.
Piel caliente y contacto visual: el salto cualitativo
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la temperatura corporal. DroidUp asegura que Moya mantiene su “piel” entre 32 y 36 grados, una franja muy cercana a la humana. Este detalle no es solo estético: busca eliminar la sensación fría y artificial que tradicionalmente ha acompañado a los robots humanoides.
Cuando un robot te mira a los ojos y, además, no está frío al tacto, la experiencia cambia por completo. Y ahí es donde empieza el verdadero debate sobre hasta qué punto estamos preparados para convivir con máquinas así.
Caminar como una persona ya no es ciencia ficción
El movimiento es otro de los grandes avances. Según lo informado por la propia compañía, la postura y la forma de caminar de Moya alcanzan una precisión del 92 % respecto a la marcha humana. Aunque todavía conserva ciertos movimientos mecánicos, el progreso frente a generaciones anteriores es evidente.
Eso sí, este avance no llega aislado. China está acelerando el desarrollo de la robótica humanoide, como ya demostró con el robot más rápido del mundo, capaz de correr a 10 metros por segundo.
Un rostro cada vez más realista
El nivel de realismo facial de Moya tampoco surge de la nada. En los últimos meses, varias empresas chinas han mostrado avances impresionantes en este campo, incluyendo caras robóticas hiperrealistas que replican rasgos humanos con un nivel de detalle nunca visto.
En definitiva, todo apunta a que el rostro será uno de los grandes campos de batalla de la robótica en los próximos años.
¿Para qué se usará Moya y cuándo llegará?
DroidUp no concibe a Moya como un simple robot doméstico. La compañía habla de aplicaciones en sanidad, educación y entornos comerciales, donde la interacción con personas sea constante.
Eso sí, no será ni barato ni inmediato. Su lanzamiento está previsto para finales de 2026 y su precio rondará los 173.000 dólares. Un coste elevado, pero acorde al nivel tecnológico que representa. Moya deja bien claro que el futuro de la robótica no solo será más inteligente, sino también cada vez más humano. Y eso, inevitablemente, nos obliga a replantearnos hasta dónde queremos llegar.