Las características del próximo superventas de Samsung, al descubierto: así será el Galaxy A57
El paso del Galaxy A57 por el regulador chino desvela un chasis de 6,9 milímetros y el salto definitivo a la carga de 45 vatios
Samsung acaba de ver cómo las tripas de su próximo superventas han quedado expuestas tras su paso por el regulador chino TENAA. No es solo una filtración más, es la confirmación de que el Samsung Galaxy A57 va a romper con esa estética de bloque pesado que arrastraba la serie A para intentar recuperar el terreno perdido frente a marcas que sí cuidan la mano.
La filtración de Abhishek Yadav nos cuenta que este dispositivo incorpora un chasis de solo 6,9 mm que para nada compromete el peso, quedándose en unos equilibrados 182 gramos. Es un movimiento valiente porque meter todo lo que requiere un gama media moderno en un cuerpo tan fino suele obligar a recortes que aquí, de momento, no aparecen por ningún lado.
Arquitectura Exynos y el fin de los 25 vatios
Samsung Galaxy A57 specs have surfaced via TENAA certification.
— Abhishek Yadav (@yabhishekhd) January 20, 2026
📱 6.6" FHD+ AMOLED display, 120Hz refresh rate
⬛ Exynos 1680
• 1 core @ 2.91 GHz
• 4 cores @ 2.60 GHz
• 3 cores @ 1.95 GHz
🎮 Samsung Xclipse 550 GPU
🍭 Android 16
📸 50MP OIS main+ 12MP Ultrawide+ 5MP rear
🤳… pic.twitter.com/0JAgNYfm7e
Lo que de verdad importa es que este terminal abandona la carga lenta por los 45 W para igualar de una vez la velocidad de sus hermanos mayores. Es un cambio que pone en apuros a su propia gama alta porque elimina una de las pocas excusas que quedaban para justificar el salto de precio hacia la serie S.
En el corazón del dispositivo late un Exynos 1680 que, junto a la GPU Xclipse 550, promete que por fin tendremos una experiencia fluida que se aleje de los tirones habituales que tanto hemos criticado en esta familia. No sirve de nada tener una pantalla AMOLED a 120 Hz si el procesador no es capaz de mover las animaciones con la dignidad que se espera en 2026.
A pesar de esa obsesión por la delgadez, el equipo mantiene una batería de 5.000 mAh para asegurar que no te quedes tirado a mitad de tarde. Es un ejercicio de ingeniería química y de espacio que Samsung ha tenido que pulir al máximo para que el usuario no tenga que elegir entre un diseño bonito o una autonomía que aguante el ritmo de Android 16.
La parte visual se apoya en un panel de 6,6 pulgadas donde el diseño elimina los sensores laterales toscos para integrar un lector de huellas óptico bajo el cristal. Es un detalle que parece menor, pero que cambia totalmente la sensación al sujetarlo y lo acerca mucho más a la familia S26 que a un teléfono de acceso, algo vital para competir con Xiaomi.
En el módulo trasero tenemos el ya clásico sensor de 50 MP con OIS que busca que los próximos Galaxy A mejoren su punto más débil: la consistencia fotográfica. Se trata de ofrecer fotos decentes a la primera, sin que el procesado se invente colores o el enfoque se pierda en cuanto cae un poco la luz ambiental.
Para cerrar el círculo, Samsung iguala la potencia de carga con el Galaxy S26 base mediante estos 45 W que por fin jubilan los cargadores de 25 vatios. El dispositivo llegará con un grosor de 6,9 mm y un hardware que, sobre el papel, tiene pocos puntos de fricción para convertirse en el nuevo estándar de la gama media.