Análisis Samsung Odyssey OLED G6 (2025): la bestia con 500 Hz para jugar como nunca antes
Un gran monitor con fluidez extrema, calidad excepcional y una tecnología antirreflejos con negros absolutos
Está jugar o jugar con el nuevo Samsung Odyssey OLED G6 de Samsung. No es lo mismo, porque jugar siempre resulta divertido, pero hacerlo en este monitor es una experiencia mil veces más espectacular e inmersiva. Básicamente estamos ante uno de los mejores monitores gaming que puedes comprar.
Se trata de una versión mejorada del modelo del año pasado. Conserva todo lo bueno de este, pero llevando su fluidez a unos brutales 500 Hz. Para jugar es excelente, tanto por dicha fluidez, como por un magnífico tratamiento de los colores, su impresionante capacidad de repeler reflejos y unas formas que no pierden detalle. Además, aunque pesa más que una vaca en brazos, resulta extraordinariamente cómodo. Eso sí, solo te compensará si de verdad vas a jugar, si no, yo no me gastaría los 800 euros que cuesta.
+ Pros
- Una pantalla excelente para jugar
- Fluidez extrema con hasta 500 Hz
- Repele todo tipo de reflejos
- Gran tratamiento del color
- Diseño estable pero ágil
- Configuración sencilla pero personalizable
- Se monta increíblemente fácil
- Apenas se calienta
- Retroiluminación LED muy estética
- Contras
- Es un producto caro para el jugador casual
- No necesitas 500 Hz
- Pesa demasiado
- No incluye un mando de control
- No tiene puerto USB-C

- Precio y dónde comprar
- Diseño: robusto, pero estable y ágil
- Pantalla: tan buena que parece sacada del futuro
- Uso multimedia y trabajo: no se enfoca en la productividad
- Menús y controles: configuración sencilla y rápida
- Puertos y conectividad: lo básico para jugar
- Durabilidad y calentamiento: preparado para resistir
- Veredicto: ¿merece la pena gastarse 800 euros?
| Especificaciones | |
|---|---|
| Dimensiones | 611.7 x 554.2 x 263.5 mm |
| Peso | 6,9 kg |
| Pantalla | 27 pulgadas Plana (sin curvatura) Relación de aspecto de 16:9 Panel OLED Tiempo de respuesta de 0,03 ms Frecuencia de imagen de 500 Hz Resolución QHD (2.560 x 1.440 píxeles) Ángulo de visión de 178/178 Soporte de color de 1 TB Brillo de 300 cd/m2 HDR10+ Gaming |
| Color | Solo plateado |
| Accesorios incluidos | Longitud del Cable de Alimentación de 1.5 m Cable HDMI DP Cable USB 3.0 Cable |
| Movilidad | Altura ajustable de 120.mm (+/- 5.0 mm) Inclinación de -2.0 (+/-2.0) - 25º (+/-3.0º) Pivoteo de -92.0 (+/-2.0) - 92.0º (+/-2.0º) |
| Altavoces | No tiene altavoces, solo un puerto jack de 3.5 mm |
| Clase de eficiencia energética | G |
| Puertos | 2 x USB Tipo-A 3.2 de Generación 1 2 x HDMI 2.1 1 x DisplayPort 1.4 1 x Jack 3.5 mm para auriculares |
| Otros | Ecualizador negro Modo Eye Saver Modos de productividad Flicker Free Color del punto cuántico Energy Saving Solution Auto Source Switch Virtual AIM Point Super Arena Gaming UX FreeSync Premium Pro G-Sync Compatible |
Precio y dónde comprar

El monitor disponible para la compra en la web de Samsung
Este es el enlace del monitor en la web de Samsung, donde puede comprarse por 799 euros, aunque su PVP es de 999 euros. También te dejamos otros enlaces:
Un detalle clave de este producto es que resulta peligrosamente fácil confundirlo con su versión de 360 Hz del 2024, porque tienen el mismo diseño. De hecho, tampoco resulta difícil confundirlo con otros monitores Samsung Odyssey OLED. Por ello, ojito en dónde lo compras y las especificaciones de lo que te llevas a casa. Para evitar confusiones, te recomendamos usar los enlaces que te he dejado justo antes.
Se trata de un producto caro, aunque no lo es dentro del mundo gaming. Hablamos de un monitor para jugar de gama alta, por lo que estos siempre van a costar mucho dinero, así, dentro de su sector, no resulta especialmente caro. Sin embargo, en términos absolutos, no dejan de ser 800 euros, que no le compensan a cualquiera.
Diseño: robusto, pero estable y ágil

El monitor ya montado
Si incrustase las fotos del modelo del año pasado, no te percatarías. Como he comentado anteriormente, también escribí la crítica de su predecesor, que es exactamente igual físicamente. No es que este tenga un marco un poco más fino o la peana resulte un poquito más móvil, es que resulta idéntico. Resulta imposible saber cuál es cada uno mirándolos a simple vista, aunque existen diferencias en los puertos.
De todos modos, cuando algo funciona, no lo toques. Con un diseño tan bueno, normal que la marca coreana decidiese no tocar nada, y es que no solo es bonito y reconocible, sino que se adapta a cualquier usuario y escritorio. Además, resulta extremadamente sencillo de montar, se hace en 1 minuto.

La peana es bastante grande, pero muy estable
Lo primero a comentar es que tiene un diseño pesado, pero ágil en cuanto a orientación de la pantalla, con una estética metalizada y futurista. Cuenta con un masivo pie pentagonal que le otorga una fijación más estable que un banco suizo. Luego tenemos el brazo que conecta dicho pie con la pantalla, el cual puede ajustarse a distintas alturas. Su pantalla plana es una maravilla, y, en su parte trasera, se esconde un anillo LED iluminable muy carismático.

Su parte trasera se retroilumina
Es un monitor pesado, con 6,9 kilos. Tenlo en cuenta porque no es el típico que puedes desplazar con una mano a no ser que seas Sansón. De todos modos, sorprendentemente no resulta rígido. Permite orientarlo como te plazca, tanto de forma horizontal, como vertical, ladeada o inclinada. Además, al poder variar la altura, cabrá en casi cualquier escritorio donde quepa esa peana gigante.






Viene con todo lo necesario para una instalación a tu gusto. Al margen del propio monitor con su peana, brazo y panel (además del cargador), incluye un cable DisplayPort, otro HDMI y un USB Tipo-B a Tipo-A. Junto a ello tenemos las guías y manuales de instalación, muy intuitivas.

El cargador no es precisamente pequeño. Junto a él, los cables y guías de instalación
Lo que no viene es un mando de control remoto, al igual que con el modelo del año pasado. No es el fin del mundo, pero debemos ser muy exigentes con este producto porque resulta caro y Samsung es una marca premium. La inclusión de un mando hubiese sumado un puntito más de valoración.
Pantalla: tan buena que parece sacada del futuro

La pantalla es impresionante. ¿Dónde caemos, chat?
La calidad de imagen resulta excelente y la fluidez es perfecta para jugar a cualquier título. No solo los colores se sienten reales, sin saturación, sino que las sombras y elementos iluminados están completamente definidos. Por supuesto, no hay ni rastro de ghosting o estelas, pero tampoco de reflejos, ya que consigue negros absolutos sin apenas reflejos, una proeza. Es la mejor pantalla en la que he jugado.
No tiene ningún problema a la hora de jugar incluso en habitaciones con todas las luces encendidas. Los negros son totalmente negros, y las sombras y zonas iluminadas se perciben con un definición bárbara. A ello se junta que los colores no se saturan: se ven con fuerza, pero sin resultar artificiales.

Ojito a los efectos de luz en la chaqueta de Indi, buenos detalles
De hecho, uno de los mejores puntos es que no es uno de esos paneles que se vuelven locos con los colores. No satura ni busca que la gama cromática chille, como esos monitores que sueles ver en centros comerciales que buscan tu atención, sino que opta por un estilo mucho más realista: con colores vivos y sombras reales. En mi caso, he usado monitores que tienen colores más fuertes y que resultan artificialmente más luminosos, pero más exagerados. Prefiero mil veces uno como este.

Los colores vivos se sienten vivos. Los negros son totalmente oscuros
Sin embargo, lo más destacable son esos bárbaros 500 Hz de fluidez. Seamos sinceros, la inmensa mayoría de personas no necesitan tanto; es más, ¿qué juegos hay que realmente funcionen a ello? Estamos casi en 2026, a día de hoy es una cifra muy elevada, pero al menos está preparada para el futuro. Técnicamente es una pasada.
Dicho esto, juegues a lo que juegues, te ofrece una fluidez exagerada. Los personajes, objetos y efectos se mueven con un movimiento perfecto, como si lo estuviésemos viendo con los ojos y o a través de una pantalla. Es una maravilla, una maravilla que me ha obligado a desempolvar mi portátil gaming, y conectar una PS5, porque el equipo que uso habitualmente no tiene la potencia para moverse con la fluidez que ofrece el Samsung Odyssey OLED G6.

No hay juego, de cualquier género, que se vea mal
Otro de los aspectos más importantes del monitor es su espectacular tecnología anti-reflejos. Cuando lo uso me siento como Drácula, porque nunca me veo a mí mismo. Por muy oscura que se encuentre la pantalla, no hay reflejos, es increíble.

Para el Samsung Odyssey OLED G6 los reflejos son una leyenda urbana. No sabe qué es eso
También resultan magníficos los ángulos visibles. Aunque gires la pantalla, seguirá viéndose con calidad, tanto en colores como en formas. Es algo que se complementa bien con su gran movilidad.
Uso multimedia y trabajo: no se enfoca en la productividad

No es un monitor diseñado para consumir contenido audiovisual, pero igualmente todo se ve bien
He usado este monitor durante casi 2 meses para todo. Evidentemente, ya que lo tenía, he jugado todo lo que he podido. Sin embargo, también me ha tocado trabajar con él, y como soy bastante cinéfilo (qué palabra tan pedante) y el salón de mi casa siempre está tomado, he visto bastantes películas y series en su pantalla.
¿Cómo ha respondido el Samsung Odyssey OLED G6 ante un uso diario, alejado del gaming? En este aspecto, debemos tener en cuenta que no se trata de un dispositivo diseñado para productividad o reproducción de contenido. Jugando es donde brilla, pero tampoco desentona con otros usos.
Tiene una pantalla de 27 pulgadas que se ve espectacular, aunque no es 4K y resulta algo pequeña para aprovechar al máximo películas y series, por lo que no es la mejor opción para ver contenido audivisual. Lo suyo es ver ese contenido en un televisor; sin embargo, vas a poder reproducir películas y series con buena calidad.
Para trabajar sucede lo mismo: ofrece un uso correcto, como la inmensa mayoría de monitores del mercado. También depende para qué lo uses, si es para picar tecla en un Excell o escribiendo, como un servidor, te irá muy bien. Para editar foto o vídeo, si no son cosas muy demandantes, igual.
Lo que sí se nota en el día a día es la tecnología antirreflejos. Si eres de los que tiene el navegador en modo oscuro, no verás ni un reflejo.
Menús y controles: configuración sencilla y rápida

Los menús del monitor
El Samsung Odyssey OLED G6 ya viene configurado para usarlo nada más sacarlo de la caja. Sin embargo, con los monitores, especialmente, con los monitores gaming —debido a las preferencias del usuario al jugar—, conviene personalizarlo a nuestro gusto para que nos resulte más cómodo a la vista.
Configurarlo resulta tremendamente sencillo. En su parte trasera tiene un botón por el que podemos navegar por sus menús. Basta con pulsarlo para acceder a la personalización de brillo, modo descanso ocultar, estilos gaming, etc. Es el mismo botón de apagado y encendido, y el único del dispositivo. Recuerda a un joystick porque se mueve arriba, abajo, derecha, izquierda y para dentro, como pulsación.

El botón de apagado/encendido, hace las tareas de joystick para configurarlo
A nivel de comodidad no es la mejor ubicación porque a uno se le puede cansar la mano. Por ello, que viniese con un mando de control (incluso manteniendo la posición del botón de configuración), hubiese resultado idóneo. De todos modos, no supone un drama, ni nada parecido: el botón responde bien y al instante.
Dicho esto, los menús del Samsung Odyssey OLED G6 son más simples que el mecanismo de un botijo. Es algo bueno, porque moverse por ellos y encontrar aquella opción que buscas, resulta sencillo. Además, esta sencillez no riñe con disponer de diversas opciones para configurarlo a nuestro estilo.
Es posible cambiar las opciones más generales, como el brillo o la saturación, pero también acceder a modos de juegos, que se adaptan automáticamente al género. Otras opciones son el clásico apagado tras inactividad o el modo de descanso ocular.
Puertos y conectividad: lo básico para jugar

Los puertos se encuentran en la parte trasera, abajo
En puertos y conecticividad hace un buen trabajo, aunque le falta un puerto USB-C. Al margen de esta falfa, dispone de:
- 1 x puerto Display 1.4
- 1 x Jack 3.5 mm para auriculares
- 2 x USB Tipo-A 3.2 de Generación 1
- 2 x HDMI 2.1
En mi caso, gracias a los 2 puertos HDMI podía tener conectado al mismo tiempo mi ordenador de sobremesa y con el que juego, aunque también alternaba con la consola, ya que un colega me ha prestado su PS5 mientras está de Erasmus (el tipo se piensa que va a estudiar realmente de Erasmus). Facilita cambiar de dispositivo, algo importante teniendo en cuenta lo pesado que es este monitor y lo tedioso que resulta desplazarlo.
De todos modos, podríamos exigirle algo más en materia de puertos. Al margen de la falta de un puerto USBC-C, que no es un drama pero Samsung lo podía haber metido en un producto de casi 1.000 euros, un DisplayPort 2.1 en vez de 1.4 hubiese sido más justo. Igualmente, incluye todo lo necesario para jugar.
Durabilidad y calentamiento: preparado para resistir

Apenas se calienta, aunque estés varias horas jugando
He usado el monitor de forma ininterrumpida durante casi dos meses. Le he metido mucha, mucha caña. Lo he maltratado dejándolo encendido en ciertas ocasiones y he hecho todo lo que estaba bajo mi mano para ver cómo reaccionaba. Lo cierto es que no me ha dado ningún fallo y se ha comportado sin problemas.
Dicho esto, analizar la resistencia de un monitor en apenas 2 meses es ridículo. Son productos cuyos problemas se presentan a largo plazo, por mucha caña que les en este tiempo tendría que tener un defecto de fábrica para sufrir visiblemente; eso o que su durabilidad fuese lamentable, que no es el caso.
Lo que sí puedo decir es que no se me ha calentado. Ni siquiera en los días de más tralla ha llegado a una temperatura peligrosa. Evidentementemente, después de varias horas performando al máximo nivel (Xokas reference), algo se calienta, pero muy poco. Si estás jugando, no notas ningún cambio, tendrías que pasar la mano y aún así ni se acerca a dar calor de verdad.
Por otro lado, he revisado las funciones, y Samsung afirma que cuenta con un sistema de refrigeración dinámico para evitar el calor; sistema de modulación termal, también para el calor; y detección de iconos, modo salvapantalla y otras funcionalidades enfocadas a la resistencia. Parece que va servido, pero, igualmente, solo conoceremos su resistencia a largo plazo.
Veredicto: ¿merece la pena gastarse 800 euros?

Es un monitor excelente para jugadores. Si no lo eres, no te merece la pena
El Samsung Odyssey OLED G6 (2025) es una bestia. No solo es que tenga unas especificaciones potentes, es que su uso en la práctica resulta aún mejor. Samsung lleva tiempo en esto de los monitores gaming y se nota la experiencia, por ello, a la ahora de jugar es una auténtica maravilla.
Sin embargo, aquí la pregunta es: ¿merece la pena gastarse 800 euros en este monitor? Si eres de los que vician a los videojuegos, y juegas horas y horas, es una compra excelente y preparada para el futuro del gaming con esos 500 Hz que parecen sacados del futuro. Los pequeños fallos que tienen no opacan su grandeza.
Dicho esto, si eres un jugador casual, hay opciones mucho más rentables. No te recomiendo gastarte tanto dinero en algo si no lo vas a aprovechar. Un Ferarri está muy bien, pero, si lo quieres para desplazarte por la ciudad, te será más cómoda una scooter. De hecho, yo no juego tanto como hace años (es lo que tiene la vida adulta), y no me lo compraría, porque no voy a jugar tanto como para que me compense el desembolso; eso sí, para un gamer intenso, es de lo mejor.
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