El secreto mejor guardado de 'Las guerreras k-pop' al descubierto: su uso del color y el concepto de "iridiscencia"
Así afectan los diferentes tonos cromáticos a absolutamente todo lo que sucede en pantalla y dentro de los protagonistas
El uso del color para despertar, avivar o suscitar emociones en el mundo del séptimo arte no es nada nuevo, y de hecho directores como el polaco Krzysztof Kieślowski, con su trilogía Tres colores, lo han llevado hasta sus últimas consecuencias, pero podemos citar muchos más ejemplos y de todas las épocas.
En El mago de Oz de 1939, el color marca literalmente la entrada a otro mundo, mientras que en Matrix el tono verde cual vieja pantalla de ordenador o teléfono separa lo real de lo que no lo es, y más recientemente las escenas de Moonlight iban ganando en calidez y vibrancia cuanto más se aceptaba a sí mismo su protagonista, por citar solo unas pocas.
Lección aprendida para Netflix y Sony Pictures
Las guerreas k-pop, el mayor éxito animado de Netflix, también le ha dado a la colorimetría la importancia que se merece, siendo su tratamiento del color mucho más que un mero capricho estético.

El dorado surge cuando las protagonistas actúan como un todo
Según los directores Maggie Kang y Chris Appelhans, uno de los mandatos al equipo creativo fue evitar una codificación de color demasiado obvia o rígida. "No queríamos encasillar a las chicas en un solo color o personalidad", explica la diseñadora de producción Mingjue Helen Chen. En lugar de recurrir a paletas primarias básicas, cada tono en la película se compone de matices que reflejan complejidad emocional.
Colores cambiantes
Y es precisamente aquí donde entra en juego la iridiscencia, el concepto clave de la estética visual de la película, efecto por el cual un mismo elemento cambia de color según la luz y el ángulo desde el que se observe, reflejando visualmente la coexistencia y el equilibrio de energías distintas en un solo estado.

Iridiscencia y blancura, o lo que es lo mismo, equilibrio y pureza
Aunque podría parecer que el color más importante es el dorado, por la barrera mística que Rumi quiere crear, significante de que todo funciona en armonía, la verdadera fuerza cromática de Las guerreras k-pop reside en los tonos iridiscentes.
Se trata de una mezcla sutil de rosas, azules, verdes y perlas la cual simboliza la música, la energía espiritual y el destino de las protagonistas de HUNTR/X.

La película no tiene reparos en mostrar el enfrentamiento entre ambos mundos de manera poco sutil
Presente en todo
Cada elemento visual, desde los trajes de alta costura hasta las armas infundidas de "música líquida", está diseñado para transmitir ese espectro emocional. Las espadas de Rumi, Mira y Zoey no son simplemente armas, sino manifestaciones de energía cromática que fluctúan como notas musicales visualizadas, incorporando la ciencia de la cimática (explica cómo el sonido y la vibración moldean la materia) para ligar color y sonido de forma orgánica.
La paleta de colores también distingue los diferentes mundos que coexisten en la película. El demonio Gwi-Ma se representa con magenta intenso, un tono de fuego demoníaco que, aunque hermoso, denota peligro y corrupción.

El inframundo y los demonios tienen su propia paleta, pero con matices en el caso de Jinu
Por contraste, los colores iridiscentes que envuelven a las protagonistas y sus habilidades hablan de armonía, diversidad y unidad, culminando finalmente en un Honmoon arcoíris que supera incluso el mítico Honmoon dorado, simbolizando la voz unificada de todos los fans. Una muestra más de que el color es de suma importancia en Las guerreras k-pop de principio a fin.