Así son los prototipos que Lenovo presenta en el CES 2026: pantallas, portátiles y accesorios con IA
Lenovo vuelve a usar el CES como banco de pruebas: prototipos que exploran nuevos formatos, IA local e interfaces sin prometer producto inmediato, pero marcando líneas de trabajo claras
El CES nunca ha sido únicamente una feria de producto terminado. Para algunas marcas es, sobre todo, un escaparate de ideas en bruto: formatos que buscan provocar, medir interés y explorar límites técnicos aunque el resultado final tarde años —o no llegue nunca—. Lenovo lleva tiempo jugando esa carta mejor que casi nadie, usando Las Vegas como un laboratorio público donde se ensaya el “cómo” antes de decidir el “cuándo”.
No es una estrategia nueva. De hecho, el precedente del híbrido entre PC con Windows 11 y tablet Android ya dejaba claro que el CES, para Lenovo, también es un sitio para probar combinaciones de categorías y ver qué parte del experimento merece convertirse en línea de producto.
Portátiles y PCs: el formato como campo de pruebas




Lenovo vuelve a situar el portátil como su principal terreno de experimentación en el CES 2026, no tanto a nivel de potencia o componentes, sino de forma y uso. Los conceptos presentados en esta categoría insisten en una idea recurrente: el tamaño y la rigidez del PC tradicional ya no encajan del todo con flujos de trabajo —y de juego— cada vez más variables.
El ThinkPad Rollable XD Concept es el ejemplo más claro de esa obsesión. No se plantea como una extravagancia puntual, sino como una evolución lógica de una línea que Lenovo lleva varios años refinando: pantallas que se adaptan al contexto en lugar de obligar al usuario a elegir formato de antemano. El salto de 13,3 a casi 16 pulgadas apunta directamente a productividad móvil, multitarea y escenarios híbridos donde el espacio extra marca la diferencia sin penalizar portabilidad.
Aquí conviene recordar que Lenovo no habla desde la teoría. El precedente del ThinkBook Plus Gen 6 Rollable que dejó de ser prototipo y llegó al mercado demuestra que la compañía utiliza el CES como banco de pruebas real: algunos conceptos se quedan por el camino, pero otros acaban cristalizando cuando la mecánica es fiable y la utilidad es clara.
El enfoque no se limita al entorno profesional. El Legion Pro Rollable Concept traslada la misma lógica al gaming, un territorio donde Lenovo sí se juega volumen y reputación. La idea de una superficie de pantalla adaptable, que pasa de las 16 a las 24 pantallas, cobra sentido en juegos competitivos, streaming o uso híbrido entre ocio y creación, y sirve para explorar cómo puede evolucionar un portátil gaming sin recurrir únicamente a más pulgadas fijas o chasis cada vez más grandes.
En conjunto, estos PCs conceptuales no pretenden redefinir el mercado de un día para otro, pero sí dejan una señal consistente: para Lenovo, el futuro del portátil pasa menos por “qué potencia lleva dentro” y más por cómo cambia su forma para adaptarse al usuario. Es un discurso coherente con su historial reciente y una de las pocas apuestas de diseño que la marca lleva defendiendo con persistencia en el CES.
IA personal y computación local

Lenovo Personal AI Hub Concept
Si hay un concepto que vertebra buena parte del discurso de Lenovo en este CES 2026 es el de IA personal, entendida no como un servicio abstracto en la nube, sino como una capa que vive cerca del usuario y se alimenta de su propio ecosistema de dispositivos. Frente a la narrativa dominante de grandes modelos remotos, Lenovo insiste en un enfoque más distribuido, donde la inteligencia se reparte entre PCs, móviles, wearables y pantallas, con menos fricción y más control.
En ese marco aparece el Lenovo Personal AI Hub Concept, también conocido como Project Kubit. No es un PC al uso ni un simple servidor doméstico, sino una especie de “nube personal” pensada para centralizar datos, contexto e inferencias sin salir del entorno del usuario. El planteamiento es ambicioso: un dispositivo dedicado que soporte aplicaciones de IA avanzadas para todos los aparatos que orbitan alrededor de una persona, no para millones de usuarios anónimos.
Lo interesante del concepto no es tanto su potencia bruta como sus implicaciones prácticas. Ejecutar modelos localmente reduce latencia, permite respuestas casi inmediatas y, sobre todo, cambia la relación con los datos personales. Lenovo sugiere un escenario donde traducciones, análisis de contenido, asistentes o automatizaciones no dependen constantemente de enviar información sensible a servidores externos, algo que conecta tanto con preocupaciones de privacidad como con fiabilidad en entornos profesionales.
A nivel estratégico, este énfasis en la computación local no parece casual. Lenovo es, ante todo, un fabricante de hardware, y la IA fuera de la nube le permite volver a colocar el valor en el dispositivo y no solo en el servicio. El mensaje implícito es claro: si la IA va a ser ubicua, alguien tiene que construir las “máquinas personales” donde esa inteligencia viva, y Lenovo quiere posicionarse justo en ese punto de la cadena.
Interfaces, wearables y accesorios






Más allá del PC y de la IA que lo rodea, Lenovo aprovecha el CES para ensayar nuevas formas de interacción con el ecosistema personal. No se trata de sustituir teclado y pantalla, sino de explorar capas adicionales que reduzcan fricción: interfaces que acompañan al usuario, aparecen cuando hacen falta y desaparecen cuando estorban.
En ese contexto encajan las gafas con asistencia integrada, planteadas como una extensión ligera y siempre disponible del resto de dispositivos. La propuesta no apunta a realidad aumentada agresiva ni a mundos virtuales, sino a información contextual, traducción, recordatorios y control básico sin sacar el móvil del bolsillo. Es una visión pragmática del wearable: menos espectáculo y más utilidad cotidiana, pensada para integrarse en rutinas reales y no para crear una categoría completamente nueva.
Los accesorios experimentales siguen la misma lógica de exploración silenciosa. El teclado adaptable juega con la idea de que un mismo periférico pueda responder de forma distinta según la tarea —trabajo, escritura precisa o juego—, mientras que el kit auto-cargable pone el foco en autonomía y sostenibilidad antes que en prestaciones puras. Son conceptos modestos en apariencia, pero coherentes con el mensaje general: la innovación no siempre está en el dispositivo principal, sino en cómo interactuamos con él cada día.
Pantallas inteligentes y experiencia adaptativa




En el conjunto de conceptos presentados, las pantallas ocupan un papel distinto al del PC tradicional: dejan de ser un simple periférico de salida para convertirse en puntos de orquestación del ecosistema personal. Lenovo plantea la pantalla como un elemento activo, capaz de conectar dispositivos, gestionar flujos de trabajo y servir de interfaz central sin exigir una relación uno-a-uno con un único equipo.
Smart Sense Display se mueve precisamente en esa dirección. El concepto explora una pantalla que se conecta de forma inalámbrica a varios dispositivos —portátil, móvil, tablet— y permite alternar entre ellos con naturalidad, ya sea para duplicar contenido, trabajar en paralelo o colaborar. La interacción por lenguaje natural y el control táctil refuerzan la idea de reducir pasos intermedios: menos menús, menos configuraciones manuales y más continuidad entre tareas.
El segundo enfoque va un paso más allá y pone el acento en la adaptación al usuario. Las pantallas personalizadas con IA no se presentan como monitores “más inteligentes”, sino como superficies que ajustan parámetros como brillo, temperatura de color o comportamiento visual en función del perfil, el momento del día o incluso la postura frente a la pantalla. También aparece la noción de monitorización del bienestar —fatiga visual, ergonomía— como parte del propio concepto de la pantalla.
Más que prometer resultados concretos, estos prototipos ayudan a entender qué problemas quiere abordar Lenovo desde el formato pantalla: fricción entre dispositivos, sobrecarga cognitiva y entornos de trabajo poco adaptables. Que estas ideas lleguen o no al mercado es secundario en esta fase; lo relevante es que la marca señala la pantalla como uno de los próximos campos donde la IA puede dejar de ser invisible y empezar a moldear la experiencia diaria de forma más directa.
Vistos en conjunto, estos prototipos no funcionan como promesas de producto ni como adelantos inmediatos del catálogo de Lenovo, sino como instrumentos de exploración. Cada uno aborda un problema concreto —forma, interacción, distribución de la IA, relación entre dispositivos— desde un ángulo distinto, sin pretender cerrar aún la respuesta.
El CES sirve aquí como espacio de prueba pública: mostrar qué líneas se están investigando, qué tecnologías ya son viables a nivel conceptual y cuáles requieren todavía maduración. Más que anticipar lo que se comprará mañana, estos conceptos ayudan a entender qué tipos de dispositivos Lenovo considera posibles en el corto y medio plazo, y bajo qué supuestos técnicos y de uso está construyendo sus siguientes decisiones.