Dell admite lo que todos pensamos: la gente no compra ordenadores por la IA y saturar el sistema "confunde más que ayuda"

Dell reconoce en el CES que los consumidores no compran ordenadores por la etiqueta "AI PC" y que saturar Windows con funciones de inteligencia artificial genera más confusión que utilidad real

Dell admite lo que todos pensamos: la gente no compra ordenadores por la IA y saturar el sistema "confunde más que ayuda"
Kevin Terwilliger, responsable de producto de Dell, admitió durante el CES que el discurso centrado en la IA no conecta con las decisiones de compra reales de los usuarios
Publicado en Tecnología
Por por Sergio Agudo

Dell acaba de reconocer en el CES lo que muchos usuarios llevaban meses pensando en silencio: la etiqueta "AI PC" no vende ordenadores. Kevin Terwilliger, responsable de producto de la compañía, admitió en una sesión informativa previa a la feria que el discurso obsesivo con la inteligencia artificial ha terminado confundiendo más que ayudando a entender qué hace realmente un ordenador por ti.

a noticia nos llega desde Futurism, y supone un giro considerable respecto al año pasado, cuando Dell y el resto del sector no paraban de repetir el mantra del "AI PC" como si fuera la solución a problemas que nadie tenía."Una cosa que habrás notado es que el mensaje que transmitimos no es AI-first", explicó Terwilliger. "Es un cambio respecto al año pasado, cuando todo giraba en torno al AI PC".

La IA no decide qué ordenador compras

Dell admite lo que todos pensamos: la gente no compra ordenadores por la IA y saturar el sistema "confunde más que ayuda"

Kevin Terwilliger, jefe de producto de Dell

Dell ha tardado un año entero en darse cuenta de algo evidente: la gente compra ordenadores porque necesita un ordenador, no porque lleve una pegatina de inteligencia artificial. «Estamos muy centrados en ofrecer las capacidades de IA de un dispositivo, pero lo que hemos aprendido este año, especialmente desde la perspectiva del consumidor, es que no compran en función de la IA», admitió Terwilliger en la sesión previa al CES.

Y fue más allá: «De hecho, creo que la IA probablemente les confunde más de lo que les ayuda a entender un resultado concreto». Lo que viene a decir es que toda esa narrativa de Microsoft sobre los Copilot+ PC —esos equipos que prometían cambiarte la vida gracias a un chip dedicado— ha resultado ser mucho ruido y pocas nueces. Era algo fácil de imaginar, y que da todavía más pie a los discursos que pronostican un "invierno de la IA".

Dell no va a dejar de meter unidades de procesado neuronal (NPU) en sus equipos; de hecho, todos los nuevos modelos anunciados en el CES las llevan. Pero ha entendido que intentar vender ordenadores como si fueran asistentes personales mágicos es un error de comunicación comercial. La NPU está ahí, sí, pero su utilidad práctica para la mayoría de usuarios sigue siendo discutible.

El término "AI PC" lo inventó Microsoft hace dos años para diferenciar los equipos con NPU de los que no la tienen. El resultado ha sido inflar precios sin que el usuario medio entienda bien qué gana a cambio. Windows 11 se ha llenado de funciones de IA que ralentizan el sistema, consumen recursos y aportan poco valor tangible. No es casualidad que haya surgido el término "Microslop" —mezcla de "Microsoft" y "slop", basura— para referirse a todo este despliegue.

¿Para qué necesitas que Windows te ofrezca resúmenes de documentos que lees en dos minutos? ¿Para qué un asistente que te sugiere correos automáticos si ya sabes lo que tienes que escribir? Los AI PC existen, las NPU están ahí, pero su utilidad real sigue siendo marginal para alguien que navega, trabaja con Office y ve series. Y eso es precisamente lo que Dell ha entendido.

La compañía también aprovechó el CES para rectificar otro error: confirma que la gama XPS, su línea histórica de portátiles premium, volverá oficialmente en 2026. Eliminar una marca consolidada para apostar por un rebranding confuso fue mala idea, y Dell prefiere volver a lo que funcionaba antes de seguir experimentando con etiquetas que no conectan con el público.

Microsoft, por su parte, sigue defendiendo su apuesta por la IA. Satya Nadella escribió en LinkedIn que "tenemos que ir más allá de los argumentos de slop frente a sofisticación", insistiendo en que la integración masiva de IA seguirá siendo "un proceso desordenado de descubrimiento, como siempre lo ha sido el desarrollo de tecnología". El problema no es que sea desordenado, sino que Microsoft ha convertido a sus usuarios en conejillos de indias de ese desorden.

Que Dell, uno de los mayores fabricantes de PCs con Windows, reconozca que el mensaje "AI-first" no conecta con los consumidores dice mucho del sector. Durante dos años nos han intentado convencer de que necesitábamos chips especializados para tareas que ya hacíamos sin ellos. Ahora resulta que la IA confunde más que ayuda, y que la gente sigue comprando ordenadores por las razones de siempre: procesador, RAM, pantalla y precio. Y muchos de esos usuarios están encontrando en Linux lo que Windows no ofrece: una experiencia más libre, más respetuosa con ellos y que no intenta empujar o venderles nada. Y sin pagar un euro por el sistema operativo.

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