Desarrollan un coche precioso: clásico por fuera y moderno por dentro: ¿ha llegado lo retro a los vehículos?
El Stärke Speedster Gen 2 combina la estética legendaria del Porsche 356 con la potencia y fiabilidad de un motor moderno
En una presentación que ha tenido lugar en Paris, Stärke Motors ha presentado su nuevo Speedster Gen 2. Se trata de un coche que bien podría ser sueño de cualquier amante de lo retro que no quiera renunciar a lo último en tecnología. La idea es tan sencilla como espectacular: coger un Porsche 718 moderno (de 2017 en adelante) y transformarlo por completo para que luzca como el mítico Porsche 356.
Como es lógico, la exclusividad tiene un precio. Para aquellos que ya tengan un Porsche 718, la conversión ronda los 135.000 dólares (unos 115.000 euros al cambio actual), pero si Stärke Motors se tiene que encargar de buscar una unidad, hay que sumar unos 50.000 dólares más a la factura. Al final, el futuro propietario recibe una joya con sabor a clásico lista para devorar kilómetros.
Un coche de diseño clásico con un motor de última generación

No solo es bonito por fuera, por dentro también han hecho un gran trabajo
Más allá de su diseño, lo interesante del Stärke Speedster Gen 2 está en su interior. Del 718 original solo quedan el chasis y la electrónica esencial. Todo lo demás es simplemente una reinterpretación de pura ingeniería. El coche mantiene su configuración de motor central y tracción trasera, pero permite elegir entre tres motores sacados directamente de la gama Cayman y Boxster. Es posible elegir entre un motor turbo de 2.0 litros con 300 caballos, subir un escalón hasta un 2.5 de 350 CV, o ir a por todas con el espectacular seis cilindros atmosférico de 4.0 litros y 394 CV. Además, para que la experiencia sea redonda, es posible montar una caja manual de seis velocidades o bien un cambio automático de siete velocidades con levas en el volante.
Seth Gortenburg, el CEO de Stärke, lo explica de forma bastante clara: querían ofrecer la experiencia de un Speedster clásico sin los típicos quebraderos de cabeza que dan los coches antiguos. Por eso, en lugar de restaurar y modificar reliquias históricas (algo que los coleccionistas más puristas agradecerán), la empresa fabrica desde cero tanto la carrocería como el interior en sus propias instalaciones. De esta forma, consiguen que todo encaje al milímetro con el chasis moderno. El resultado es un homenaje que mezcla elementos estéticos de los diferentes 356 producidos entre 1948 y 1965, pero con la fiabilidad y la potencia de un deportivo del siglo XXI.