El amplificador y el previo que pocos podrán tener: así es la serie Performance 2 de Constellation
Constellation presenta la serie Performance 2: tres aparatos que suman más de 300.000 € y que la firma californiana define, con la modestia que le caracteriza, como los mejores amplificadores jamás construidos
Pocos productos dejan tan claro desde el primer vistazo que no están hechos para todo el mundo. Constellation Audio acaba de presentar la serie Performance 2, tres aparatos de electrónica de audio que en conjunto pueden superar los 300.000 euros. La firma californiana, instalada en Newbury Park desde 2008, los presentó por primera vez en el High End de Munich 2025.
Según detalla ON-Mag, los precios son 60.000 € el preamplificador, 85.000 € el amplificador estéreo y 170.000 € el par de monobloques. Y no, no es lo más caro que Constellation fabrica: por encima todavía existen las gamas Reference 2 y Statement. Lo que significa que esto, en el universo de la marca, es la opción de entrada a lo verdaderamente exclusivo.
Máquinas que pesan más que una nevera y cuestan más que un coche nuevo










El preamplificador es la pieza más peculiar del conjunto. Su fuente de alimentación va en un chasis de aluminio completamente separado que actúa físicamente como base del aparato. La idea es mantener alejada la electrónica de sonido de cualquier interferencia eléctrica que genere su propia alimentación. Es una solución cara de fabricar, pero a estos precios se da por supuesto.
La fachada tiene más en común con un objeto de diseño suizo que con cualquier aparato de consumo. Combina una pantalla táctil con dos ruedas de control para volumen y balance, con acabados que ON-Mag describe como macizos y lujosos. El tipo de cosa que se toca una vez y se entiende por qué cuesta lo que cuesta, aunque tampoco nadie lo compra por las ruedas.
El amplificador estéreo es donde la escala física se vuelve difícil de ignorar. Pesa 40,9 kilos y su frontal está dominado por dos vúmetros con agujas e iluminación azul que, según la publicación francesa, dan la sensación de formar parte del chasis en lugar de ser elementos decorativos añadidos después. No es el tipo de aparato que se mete en un mueble cerrado.










Los monobloques replican ese mismo lenguaje visual pero en formato de un canal por caja. Para una instalación completa hacen falta cinco aparatos sobre el mueble: dos monobloques, el estéreo, el preamplificador y su fuente independiente. Constellation claramente no diseña para pisos de 80 metros cuadrados ni para quienes prefieren que el salón parezca un salón.
Toda la serie comparte una fuente de alimentación propia —la C-SMPS— que la marca califica de "la mejor jamás creada para un amplificador". Es el tipo de afirmación imposible de verificar, y Constellation no aporta comparativas que la respalden. Lo que sí se sabe es que genera menos calor que los transformadores tradicionales que usa buena parte de la competencia en este segmento.
Parte del público más purista del sector desconfía de esta tecnología por principio, independientemente de los resultados medibles. No es un debate nuevo: lleva décadas ligado a cómo se alimentan los amplificadores de alta gama y no hay señales de que vaya a resolverse pronto. Constellation no lo menciona en sus materiales, lo cual tampoco sorprende.










¿Vale la pena frente a otras opciones? A este nivel el concepto tradicional de valor por dinero deja de funcionar como en el resto del mercado. La diferencia con un amplificador integrado de gama media no es solo de potencia: son los materiales, el peso, la presencia física en la sala, el hecho de que la fuente de alimentación tenga su propia caja de aluminio.
Constellation lleva años refinando la misma filosofía —circuitos simétricos, componentes separados, construcción masiva— y la Performance 2 es una evolución de esa línea, no un giro radical. El audio de alta gama tiene sus propias reglas, y a estos precios la lógica del valor por dinero hace tiempo que dejó de aplicarse. Lo que se compra aquí es otra cosa.
170.000 euros en monobloques no garantizan nada que se pueda medir de forma objetiva ni que ningún estudio ciego haya podido demostrar con claridad. Lo que sí garantizan es una presencia física imponente en cualquier sala, unos materiales que la competencia de precio medio ni se plantea, y la certeza absoluta de que nadie más en tu calle tendrá algo igual.