El día ha llegado: ChatGPT empieza a mostrar anuncios
OpenAI empieza a probar anuncios dentro de ChatGPT en EE. UU., limitados a los usuarios gratuitos y del plan Go, en un cambio que introduce publicidad directamente en el flujo de conversación
OpenAI ha empezado a mostrar anuncios dentro de ChatGPT en Estados Unidos para una parte de los usuarios gratuitos y del plan Go. El cambio afecta solo a esos niveles y deja fuera las suscripciones Plus, Pro, Business, Enterprise y Education, introduciendo publicidad dentro del hilo de conversación, no como un elemento aparte de la interfaz.
La noticia nos llega desde TechCrunch, donde se recogen estas primeras pruebas en el mercado estadounidense. El contexto importa: el asistente se usa ya para tareas personales y laborales, y colocar publicidad en el mismo espacio donde se redacta una respuesta cambia la relación con el usuario.
Cuando el anuncio comparte espacio con la respuesta

Ajustes de control de los anuncios en ChatGPT | Imagen: OpenAI
Según lo descrito por la compañía, los anuncios aparecerán etiquetados como patrocinados y separados visualmente del contenido orgánico. La diferencia frente a un formato clásico es el lugar: no es un banner alrededor del chat, sino una inserción dentro del propio flujo, donde la continuidad del contexto es parte del producto.
La selección de anuncios se apoya en el tema de las conversaciones, el historial de chats y la interacción previa con publicidad. En la práctica, esto equivale a segmentación contextual: si alguien busca recetas, puede ver anuncios de reparto de comida o kits de ingredientes sin salir del mismo hilo conversacional.
Este encaje no llega de la nada. El plan Go —una suscripción barata, 8 dólares al mes en Estados Unidos— se presentó globalmente a mediados de enero, y ya se explicó en su despliegue mundial que funcionaría como un modelo donde el precio más bajo tenía que compensarse de alguna forma.
En privacidad, OpenAI sostiene que los anunciantes no tendrán acceso a conversaciones individuales y que solo recibirán métricas agregadas como impresiones o clics. En paralelo, el usuario podrá ver por qué se le ha mostrado un anuncio, descartarlo, enviar comentarios y borrar su historial publicitario desde los ajustes.
También se fijan límites: no habrá anuncios para menores de 18 años y se evitará colocarlos junto a temas sensibles o regulados como salud, política o salud mental. El punto gris es obvio: no se detalla cómo se define “sensible” ni qué sistema decide cuándo una conversación entra en esa categoría, algo habitual en herramientas que cambian de registro en pocas frases.
El precedente existe y conviene recordarlo. A finales de 2025 ya se habló de las primeras pruebas de publicidad en la app, cuando sugerencias percibidas como anuncios encubiertos levantaron críticas. Ese episodio explica por qué ahora se insiste tanto en el etiquetado y en la separación visual dentro del chat.
El contraste con la competencia también está servido. Mientras OpenAI abre esta puerta, Anthropic ha defendido que Claude seguirá sin anuncios, tal y como recogimos al hablar de su negativa a integrar publicidad. En ese cruce, Sam Altman respondió a las burlas públicas calificándolas de “deshonestas” y tildando a Anthropic de “empresa autoritaria”.
La discusión no es tanto visual como funcional. ChatGPT se utiliza cada vez más para resolver tareas personales y laborales, y eso hace que cualquier elemento añadido dentro del propio diálogo tenga un peso distinto al de la publicidad tradicional. Las pruebas en Estados Unidos servirán para medir hasta qué punto ese equilibrio se mantiene cuando el anuncio deja de estar fuera y pasa a convivir con la respuesta.