Close Button

Se trata de uno de los aspectos que menos valoramos cuando invertimos en la compra de cualquier bien, sobre todos aquellos bienes materiales que son susceptibles de poder generar fallos. Si hablamos de vehículos o tecnología principalmente, nos dejamos influir por el hecho de que nos guste y en segundo lugar por el precio. Sin embargo hay un factor que permanece escondido, esperando a que mordamos el anzuelo y en el momento preciso, provocarnos el disgusto.

Tenemos un mal servicio postventa

Hablo del servicio postventa, tan distinto en cada marca, pero por regla general de mala o muy mala calidad. Seguro que más de uno de los amigos que nos lee ha tenido algún incidente en lo que se refiere a la garantía ofrecida por alguna marca. La ley en España, pese a quien le pese, manzanas incluidas, es clara, La garantía tendrá un periodo de validez de dos años en los que se puede pedir la reparación del producto o en caso factible su cambio por otro igual o la devolución del importe pagado.

Se entiende que estamos hablando de fallos inherentes al producto en sí, no ocasionados por un uso deficiente o no acorde con el fin mismo al que está destinado el bien en cuestión. La garantía cubre la retirada y devolución del producto de forma gratuita para el consumidor.

¿Y esto a que viene? Pues está basado en una experiencia personal pero extrapolable a muchos de vosotros, con Samsung y HTC como protagonistas, aunque no exclusivos. Los actores principales un Samsung Galaxy Note II aquejado de la temida “muerte súbita” y un HTC One con defectos de fabricación. Nada más que hacer con ambos salvo remitirlos al SAT, y es aquí donde empieza un largo peregrinar de llamadas, quejas y apertura de incidencias.

Contáctanos

Atención pésima

Normalmente las empresas facilitan como contacto una dirección de correo electrónico a cuyos mensajes no suelen responder y un número de teléfono. Este para más inri suele ser uno de los llamados 902, con tarificación especial.

En la otra parte, tras una generosa alocución haciendo referencia a una Ley de Protección de Datos de cuya utilidad dudo cada día más, surge la voz de un teleoperador, generalmente de otra nacionalidad, al que muchas veces le cuesta entender nuestro caso, y eso pese a que puede darse el caso de que tengamos que repetir varias veces nuestra petición.

En el mejor de los casos nos atienden a la primera y se genera una incidencia y continua el proceso con la recogida del terminal. Las empresas los aleccionan bien en conceptos que repiten como loros, tratando en muchas ocasiones de defender lo indefendible, lo que ocasiona no pocos enfados.

¿Como? ¿Un mes de espera?

Garantía

Esa amigos es la pregunta que nos hacemos. Da igual que nuestro móvil tenga un precio de 100 euros que ya nos hayamos gastado 700 en un flamante terminal. Da igual que lo tengamos desde hace tres meses o 15 días. Esto último genera algo con lo que discrepo profundamente y que solo una marca, en el primer año de garantía cubre sin poner ningún tipo de pega. Sí, es Apple y hay que reconocerlo sin que nos deban doler prendas; su primer año de cobertura es ejemplar y el espejo donde deberían mirarse el resto e las marcas. Es un producto premium y como tal recibe la cobertura correspondiente. En casos como el de Samsung o HTC… mejor no entrar en demasiados detalles.

Mención aparte merece Google y su garantía con los Nexus, que sin llegar al extremo de Apple, se le acerca muy mucho.

Continuando con el caso, no es concebible que tras pagar 700 euros por un terminal, con un fallo de importancia como puede ser muerte súbita o problemas en las llamadas, al mes o dos meses de uso, deba ser reparado, cuando se trata de cambiar la placa… ahí es nada. ¿No generaría mejor imagen de marca una política como la de Apple?

A eso debemos añadir, que tras pagar religiosamente, nos vamos a encontrar sin móvil por un tiempo que difícilmente será menor a dos semanas, y eso en el mejor de los casos. En resumen, pagamos por un producto premium pero la cobertura postventa es tercermundista.

En el servicio técnico

SAT

Esta es la otra pata de la mesa. Normalmente son servicios multitarea, que cubren distintas marcas y distintos tipos de aparatos y cuya profesionalidad difiere mucho de unos a otros. Creo que cada marca debería tener su propia red de SAT, con técnicos especializados, pues sus beneficios dan lugar a que esto sea posible. Pero no, y de esta forma encontramos técnicos que lo mismo arreglan un HTC, un Samsung o un LG, lo cual genera no pocas dudas respecto a la especialización.

En mi caso he recibido terminales que vuelven a fallar, móviles libres devueltos con una ROM de operadora, pantallas llenas de huellas dactilares, etc… un sinfín de despropósitos que dan para escribir un libro.

¿Es ese penoso y paupérrimo servicio el que pagamos cuando firmamos el contrato de compraventa? Está claro que no. Como consumidor pago religiosamente, y exijo en función de ello. Las empresas se lavan las manos y para comprobarlo basta con “surfear” en la red en cualquier foro y ver quejas y más quejas.

¿Estamos solos?

Consumo

Claramente sí. En teoría si acudimos a consumo ya sea de nuestra ciudad o nuestra comunidad autónoma, tendríamos asesoramiento y protección. En teoría porque lo que encontramos es una elefántiasica burocracia, lenta y cuyo principio parece ser, primero pagas, luego reclamas.

El tiempo pasa y nada cambia. Bueno si, cambia y a peor. He resumido en cuatro apartados los pasos que se suelen seguir a la hora de reclamar nuestros derechos como consumidores, personalizando en el mundo de la telefonía aunque extensible a muchos otros ámbitos.

Son cuatros pasos que se pueden dividir, bifurcar o derivar en innumerables ramificaciones que pueden llevarnos a peder los nervios en más de una ocasión y sentirnos totalmente indefensos. ¿Te ha ocurrido algo así? ¿Has sido víctima de un sistema en el que prima la desprotección del usuario?

Temas relacionados: Samsung Galaxy Note

Comentarios
Facebook
Twitter
Whatsapp
Pinterest
Telegram
COMPARTIR