Mi experiencia con un móvil chino de marca desconocida (spoiler: sale mal)

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Soy un temerario. Antes de pasarme al modo fácil de la vida y comprarme un iPhone, me encantaba trastear con los smartphones, hacer root, cambiar de ROMs… vamos, lo típico que estaba de moda allá por los años 2013-2014. Aparte de eso, mi economía no era muy buena y tenía que apostar siempre por terminales bastante económicos.

Y lo cierto es que Motorola rompió el mercado de la gama baja con su primer Moto G pero en mi locura, decidí apostar por algo exótico. Un día navegando por un conocido foro en internet me apunté a una conjunta de un dispositivo chino. Si mal no recuerdo fueron unos 140 euros por un terminal llamado MLAIS MX58 que sobre el papel y con las especificaciones que montaba parecía un dispositivo perfecto. Pero no, la cosa no salió muy bien.

Así fue mi experiencia con un móvil chino desconocido

MLAIS MX58 movil chino

Los experimentos mejor con gaseosa

Dicho dispositivo fue para sustituir a mi Samsung Galaxy SCL, del que ya os he hablado en más de una ocasión. El MLAIS MX58 era un terminal de 5 pulgadas con resolución 1280 x 720, 1 GB de memoria RAM, 4 GB de memoria interna, procesador MediaTek 6589T, una cámara de 12 megapíxeles, versión Android 4.2 y una batería de 2.500 mAh.

Las especificaciones aunque hoy en día no son gran cosa, por aquel entonces (si mal no recuerdo estamos hablando de verano de 2013) eran espectaculares y más por eso precio. El teléfono eran grande, era bonito y tenía una pantalla fantástica. Ahora bien, fue un despropósito desde el principio al final de su vida y sinceramente, no fue muy larga.

El teléfono en cuanto a rendimiento funciona bien, pero tenía muchísimos bugs. De vez en cuando el dispositivo se apagaba sin venir a cuento. Lo tenías en el bolsillo del pantalón, lo cogías para algo y te dabas cuenta de que se había apagado. Sin ningún tipo de explicación. Mínimo una vez al día. A mayor abundamiento su batería era de risa y si llegaba al mediodía había que dar gracias. A mayor abundamiento un día escuchando música en YouTube, el altavoz dejó de funcionar. Esto sucedió a los pocos meses de comprarlo así que por suerte el proveedor se portó bastante bien y me envío un altavoz nuevo para poder cambiarlo. Era la época en que desmontar un teléfono era realmente sencillo, por lo que no fue realmente difícil incluso para alguien tan torpe como yo.

Todo ello sin olvidarnos de su configuración inicial. Que si hacerle root para eliminar todas las apps chinas que traía de serie, que si instalar una serie de apps para que el GPS funcionase bien… así con todo, nada de encenderlo y olvidarse de él. Había que echarle bastantes horas para dejarlo a punto.

Por supuesto el teléfono no recibió una actualización en toda su vida. Es el riesgo de apostar por este tipo de marcas, que los fabricantes chinos se olvidan de estos dispositivos nada más salir al mercado. Esto quiere decir que todos los bugs que arrastraba jamás fueron corregidos. A mayor abundamiento la cocina con procesadores MediaTek por aquel entonces era prácticamente imposible, por lo que este dispositivo no recibió el apoyo de ningún cocinero.

En definitiva al año de haberme gastado unos 140-150 euros, tuve que cambiar de terminal y comprarme el Motorola Moto G de 2014. La moraleja es que quise arriesgarme con un dispositivo barato y con buenas prestaciones y al final recibí un dispositivo que sinceramente, era una auténtica basura. No seáis como yo, apostad por marcas reconocidas y no tendréis problemas.

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