El “efecto señuelo” y por qué podrías estar pagando por un móvil que no necesitas

¿Sabes lo qué es el efecto señuelo? Te lo explicamos con los nuevos Samsung Galaxy Note20.

Última actualización el 16/08/2020 a las 19:07

¿Os acordáis del efecto “wow”? Esa sensación increíble que nos causa un smartphone nuevo y que nos provoca a ir a la tienda de manera inmediata a comprarla.

Pues bien, hoy vamos a hablar del llamado “efecto señuelo” algo que existe desde hace mucho tiempo en marketing y que con la llegada de los nuevos Samsung Galaxy Note20 se ha puesto de moda. Os lo explicamos.

Qué es el “efecto señuelo” y cómo las marcas juegan con nosotros

Note20

El Samsung Galaxy Note20 es el claro ejemplo de lo que es el efecto señuelo

Hace ya unos días que la firma surcoreana presentó sus nuevos dispositivos, el Note20 y Note20 Ultra. Nuestras primeras impresiones fueron claras y es que para nuestra desgracia, el Note20 nos desilusiono un poco.

Sus especificaciones no son una gran revolución, cuentan con una parte trasera de plástico y su pantalla apenas tiene una tasa de refresco de 60 Hz. Y es que ojo, estamos hablando de un teléfono de 950 euros.

¿Merece la pena el Samsung Galaxy Note20? Sinceramente es un terminal bastante difícil de recomendar sobre todo si lo comparamos con su hermano mayor, el Note20 Ultra.

Pantalla de 120 Hz, protegido por el nuevo vidrio Gorilla Glass Victus, un apartado fotográfico mucho mejor… en resumidas cuentas, un dispositivo mucho más completo.

Samsung Galaxy Note20 Ultra, imagen oficial

¿Qué os parece a vosotros los nuevos Note20?

Entonces, ¿quién se va a comprar el Note20 si el Note20 Ultra es mucho mejor por poco más? ¿En qué estaba pensando Samsung al fijar el precio de este dispositivo? No, Samsung no había consumido ningún sustancia tóxica, Samsung sabía perfectamente lo que estaba haciendo. El llamada “efecto señuelo”.

Pero, ¿qué narices es el efecto señuelo? Muy sencillo y se explica de manera clara en Wikipedia. Una marca lanza dos reproductores MP3. Un modelo A por 350 euros con 30 GB y un modelo B por 250 con 20 GB. Quien quiera más almacenamiento irá a por el A y quien quiera algo más barato irá a por el B, pero seguramente mucha gente irá a por este último.

Pero ahora la marca lanza un nuevo modelo C, con 25 GB de almacenamiento y un precio de 400 euros. Obviamente nadie lo comprará, ya que todo el mundo se hará con el modelo A. Más almacenamiento y más barato. El modelo C es por tanto un señuelo, un producto que ha hecho que todo el mundo vaya a comprarse el modelo A, curiosamente un dispositivo más caro que el B.

Si por el contrario solo existiese el A y el B, mucha gente iría a por el más barato. Al lanzar una opción C más cara y peor que la A, todo el mundo se olvida del B.

La cuestión es algo difícil de explicar pero volvamos a Samsung. Si el Note20 y Note20 ultra fueran opciones prácticamente iguales pero con pequeños detalles insignificantes (como un menor tamaño de pantalla), nadie se compraría el Note20 Ultra. ¿Por qué comprar un modelo más caro si es igual?

Al ser el Note20 un teléfono mucho peor que su hermano mayor y con un precio muy similar, es automáticamente descartado. Así se consigue que la buena elección sea el modelo Ultra, un teléfono que es más caro y que por lo tanto aporta mayor beneficio a la compañía.

¿Es por tanto el Note20 un señuelo para que la gente adquiera el Ultra? Tiene toda la pinta y es que si no, no encontramos otra explicación posible.

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