Otros 16.000 empleados son víctimas de la IA en Amazon: la empresa recorta su plantilla por la feroz competencia en este campo
Amazon ejecuta su segundo gran tijeretazo en tres meses y prescinde de otros 16.000 trabajadores para adelgazar su estructura corporativa y acelerar la integración de procesos con IA
Amazon prescinde de otros 16.000 empleados en su segundo gran ajuste de plantilla ejecutado en apenas tres meses. El gigante del comercio electrónico encadena esta purga a los 14.000 despidos de octubre, intentando corregir una estructura administrativa que engordó demasiado durante la pandemia. Ahora, la firma de Seattle fía su agilidad operativa a la integración de procesos automatizados.
La noticia, adelantada por El País, detalla que las bajas afectan a divisiones de peso como Amazon Web Services (AWS) y Prime Video. Es el resultado técnico de una reconfiguración donde la inteligencia artificial asume tareas de gestión, permitiendo que la empresa elimine niveles jerárquicos que Andy Jassy considera burocracia innecesaria.
Reestructuración corporativa bajo el peso de la IA
Este recorte busca que los equipos recuperen velocidad frente a la competencia de Microsoft o Google en servicios en la nube. Amazon pretende alcanzar un ahorro operativo crítico mediante la eliminación de 30.000 puestos corporativos, una cifra que ya se anticipaba y que hoy se materializa. La transición deja claro que el crecimiento ininterrumpido del sector ha tocado techo.
Los afectados en Estados Unidos disponen de un plazo de 90 días para recolocación interna, una medida que varía según la legislación de cada país. En España, el impacto previo ya se tradujo en la salida de 1.000 trabajadores en Madrid y Barcelona. Esta decisión forma parte de una tendencia de despidos masivos en las grandes tecnológicas motivada por la automatización agresiva de procesos.
La división de computación en la nube tampoco se libra, con ajustes específicos de personal en su filial AWS para optimizar la rentabilidad de sus centros de datos. Paralelamente, la firma está cerrando tiendas Amazon Fresh y Go en suelo estadounidense. Este repliegue confirma que el modelo de tiendas sin cajeros no ha logrado la escala necesaria para sostener sus costes fijos.
Pese al drama laboral, los estados financieros muestran una solidez insultante con ingresos previstos de 700.000 millones de dólares para este ejercicio. El mercado ha recibido estos recortes con una revalorización bursátil del 10% desde enero, premiando una eficiencia que se consigue a golpe de algoritmo. La paradoja es absoluta: Amazon es más rentable que nunca mientras vacía sus oficinas corporativas.
La dirección asegura que no existe un plan para anunciar reducciones periódicas, aunque la realidad técnica contradice este discurso de estabilidad. Cada departamento mantiene la orden de evaluar la responsabilidad y la velocidad innovadora bajo criterios de rentabilidad estricta. Amazon ha decidido que la masa salarial administrativa es un lastre para competir en un entorno donde la ejecución inmediata manda sobre la planificación humana.