Apple CarPlay Ultra dejará de ser exclusivo de Aston Martin: estas serán las próximas marcas en incluirlo
Tras meses de exclusividad en el lujo, la nueva generación del sistema de Apple prepara su aterrizaje en marcas de gran volumen para intentar dominar por completo el salpicadero digital
Apple CarPlay Ultra dejará de ser exclusivo de Aston Martin, la marca de lujo que hasta ahora ha tenido el privilegio —o el experimento— de usar la nueva generación del software de Apple. Los planes de expansión apuntan ahora a un mercado mucho más masivo, con Hyundai y Kia como protagonistas para la segunda mitad de 2026, lo que supondría el fin de casi nueve meses de exclusividad absoluta en el sector.
El aviso llega desde el boletín Power On de Mark Gurman, del que se hacen eco en MacRumors y donde se recoge que la plataforma de Apple llegará a modelos importantes de los fabricantes coreanos este mismo año. No es una sorpresa total, ya que en mayo de 2025 la propia Apple prometió que su sistema llegaría a más marcas en un plazo de doce meses, aunque la realidad es que el despliegue está siendo mucho más lento de lo que el marketing inicial sugería.
El iPhone quiere gestionar las tripas de tu coche
Lo que diferencia a esta versión de la que ya conocemos es que se integra en el cuadro de instrumentos —el panel donde ves las revoluciones y la velocidad— y no solo en la pantalla central. Mediante una arquitectura que conecta el hardware del coche con el teléfono, el iPhone puede leer datos como la presión de los neumáticos o la temperatura del motor, permitiendo que el conductor personalice toda la estética de los relojes digitales a su gusto.
En este reparto de tareas, el coche pone los datos brutos y el iPhone la interfaz, pero no todos los fabricantes están por la labor de ceder sus pantallas. Mientras Hyundai parece dar el paso, BMW ha preferido quedarse fuera de esta integración profunda para no perder el control sobre los servicios que ofrece al conductor, una postura que refuerza el escepticismo de la marca bávara ante el ecosistema de Cupertino.
Esa resistencia no es un caso aislado en la industria. El mismo recelo se palpa en otras grandes firmas americanas; por ejemplo, el máximo responsable de Ford ha cuestionado públicamente el valor real de esta tecnología, dejando claro que no termina de ver las ventajas de entregar el salpicadero a Apple. Es una lucha por el control del software donde General Motors ya ha tomado la decisión radical de eliminar incluso el CarPlay convencional de sus nuevos eléctricos.
Incluso en este panorama de bandos enfrentados, hay movimientos curiosos. Tesla, que siempre ha sido un búnker cerrado, parece estar dando su brazo a torcer, aunque de forma limitada. Los últimos rumores indican que la compañía de Elon Musk estaría probando la versión estándar de CarPlay, un giro de guion importante que, sin embargo, no incluye la adopción de la versión Ultra, manteniendo así las distancias con la integración total que propone Apple.
La llegada de CarPlay Ultra a marcas como Hyundai o Kia será el momento de la verdad para comprobar si el sistema es realmente útil para el conductor medio. Dejando atrás el aura de exclusividad de Aston Martin, Apple tendrá que demostrar que su software aporta algo más que una cara bonita a los diales, especialmente cuando fabricantes de peso prefieren seguir desarrollando sus propias soluciones antes que abrirle la puerta de casa al iPhone.