Ryanair, condenada por usar "trabas técnicas" para obligarte a comprar en su web
Ryanair ha recibido una multa de 255 millones de euros por bloquear sistemáticamente la venta de sus vuelos a través de agencias de viajes online y tradicionales
La autoridad de Competencia italiana (AGCM) ha impuesto a Ryanair la mayor sanción de su historia por montar un sistema de trabas técnicas para obligar a los usuarios a comprar billetes exclusivamente en su web. Durante 24 meses, la aerolínea bloqueó sistemáticamente la venta a través de agencias de viajes online y tradicionales con un objetivo claro: que fuera imposible reservar un vuelo de la operadora fuera de su canal directo.
La noticia nos llega desde The Guardian, donde leemos que el regulador italiano detalla que estas prácticas arrancaron en abril de 2023 y duraron hasta al menos abril de 2025. La conducta debilitó la competencia y redujo la calidad y variedad de los servicios turísticos disponibles para los consumidores, según la AGCM. Ryanair califica la decisión de "bizarra" y recurrirá de inmediato.
Una guerra de dos años contra las agencias

Michael O'Leary, CEO de Ryanair
Y tan bizarro es el arsenal que Ryanair desplegó para blindar su canal directo, como para ellos es la decisión de los reguladores. La aerolínea exigía reconocimiento facial a los pasajeros que compraban billetes a través de agencias, algo que jamás aplicaba a quienes reservaban en su web. También bloqueaba métodos de pago de intermediarios y cancelaba cuentas asociadas a agencias sin avisar y sin que nadie pudiera reclamar.
Además, impuso acuerdos restrictivos —"partnership agreements" o "Travel Agent Direct"— que limitaban la capacidad de las agencias para incluir sus vuelos en paquetes combinados. Dicho de otra manera: no podías encontrar ofertas que combinaran un vuelo de Ryanair con hotel al mejor precio global, algo habitual en apps de vuelos baratos y comparadores.
La AGCM considera que estas actuaciones dificultaron las ventas de las agencias y su capacidad para atraer tráfico en internet. Según el regulador, la posición dominante de Ryanair no viene solo de su cuota de mercado en Italia —supera el 40% en algunas rutas—, sino de otros indicadores que le permiten actuar con independencia de competidores y consumidores.
En abril de 2025, la aerolínea introdujo un iFrame de marca blanca y una API para agencias online, lo que permite integrar su motor de reservas en otras webs sin redirigir al usuario. La AGCM lo interpreta como un paso hacia un entorno más neutral, pero durante dos años Ryanair había bloqueado sistemáticamente estas opciones.

Ryanair habría incurrido en prácticas abusivas para mantener su sistema de distribución directa
Ryanair defiende su modelo de distribución directa como beneficioso y cita una sentencia del Tribunal de Milán de enero de 2024 que respalda su postura. Sostiene que eliminar intermediarios baja las tarifas, aunque el regulador italiano considera que el coste real lo pagan los consumidores en forma de menos opciones y competencia reducida.
Este no es el primer choque entre Ryanair y la autoridad italiana. Ya había recibido multas menores e instrucciones de no bloquear agencias, pero nunca cambió su estrategia. La sanción actual —que afecta a Ryanair DAC y Ryanair Holdings PLC— es la más elevada de su historia y demuestra que el regulador ya está harto.
El caso plantea un debate que va más allá de Ryanair: ¿hasta qué punto un operador dominante puede controlar sus canales sin perjudicar al consumidor? La respuesta italiana es clara: no mediante trabas que eliminen la competencia. Herramientas como Google Flights con IA o apps como byAir solo funcionan si las aerolíneas permiten acceso razonable a su inventario.
La sanción supone un golpe durísimo, aunque Ryanair ya ha dejado claro que no pagará sin pelear. El mensaje es inequívoco: puedes vender directo, pero montar un muro técnico para obligar a la gente a comprar en tu web sale muy caro. La multa asciende a 255,8 millones de euros, una cifra récord en el sector aéreo italiano y equivalente a aproximadamente 300 millones de dólares o 224 millones de libras según los tipos de cambio actuales.