Nothing adelanta sus planes para este año: no habrá nuevo flagship en 2026
Nothing pausa su ciclo de renovación anual y confirma que el Phone (3) seguirá siendo su único buque insignia durante 2026 para centrarse en la madurez de su software y su gama media
Nothing acaba de confirmar que no habrá Phone (4) en 2026. El Phone (3) va a tener que aguantar el tipo como buque insignia durante todo el año mientras la marca se centra en madurar lo que ya tiene en el escaparate. Carl Pei rompe así con el ciclo de lanzamientos anuales que marcas como Xiaomi o Samsung han convertido en una inercia agotadora para el usuario.
La noticia es oficial y llega directamente desde Londres, donde la compañía deja claro que no van a lanzar un gama alta por cumplir el calendario. El objetivo técnico es que cada salto de hardware sea real y no un simple cambio de nombre con el mismo procesador. Para compensarlo, el Phone (3) recibirá actualizaciones profundas como Nothing OS 4.0 para intentar que no se quede viejo antes de tiempo.
Un año para vender auriculares y tiendas físicas
Lo que realmente están haciendo es pasarle la pelota al futuro Nothing Phone (4a), que va a tener que dar un salto técnico importante para que no echemos de menos un flagship. La idea es que este modelo herede funciones de sus hermanos mayores y evolucione sobre lo que ya vimos en el equilibrado Phone (2a), intentando que la gama media sea el motor de ventas real de la casa este año.
En el apartado del audio, la cosa va de cascos grandes. Nothing planea reforzar su catálogo de auriculares over-ear aprovechando que la colaboración técnica con KEF ha salido bien parada. Quieren pelear en el mismo terreno que los AirPods Max de Apple con sus nuevos diseños, pero apostando por materiales más ligeros y esa estética transparente que ya es su seña de identidad.
La expansión física también va a ser clave, con una nueva sede global en Londres diseñada por Heatherwick Studio. Este espacio en King’s Cross es el primer paso para crear un campus propio, a lo que se sumará una nueva tienda en Bengaluru el 14 de febrero. Al final, Nothing está intentando que la marca sea algo más que un móvil con luces, abriendo tiendas en Nueva York y Tokio para que el cliente pueda tocar el producto antes de soltar la tarjeta.
El fichaje de Charlie Smith, que viene de llevar el marketing de una firma de lujo como Loewe, apunta en esa misma dirección. Quieren que sus dispositivos se perciban como objetos de diseño y no como electrónica de usar y tirar que caduca a los doce meses. Es un ejercicio de realismo industrial necesario después de haber superado los mil millones de dólares en ventas acumuladas el pasado ejercicio.
Habrá que ver si el mercado perdona que no haya un procesador nuevo en el catálogo de gama alta durante todo 2026. Sobre el papel, lo que vemos es una empresa que prioriza su propia salud por encima de la presión de los inversores. Nothing se la juega a que su comunidad valore más un software pulido que un chasis nuevo, un experimento que pocos en este sector se atreverían a intentar.