Borracho, dormido en el asiento del copiloto y con el coche en marcha: usó un gadget para engañar al piloto automático y ha acabado condenado

Un tribunal chino condena a un conductor por conducción temeraria tras pillarles durmiendo en el asiento del copiloto con el coche en marcha y bajo los efectos del alcohol

Borracho, dormido en el asiento del copiloto y con el coche en marcha: usó un gadget para engañar al piloto automático y ha acabado condenado
El uso de dispositivos externos para engañar a los sensores de presión del volante permite que el vehículo circule sin supervisión, una práctica ilegal que conlleva penas de cárcel
Publicado en Movilidad
Por por Sergio Agudo

Un conductor en China ha protagonizado una de las situaciones más surrealistas y peligrosas que se recuerdan al volante. El hombre, que cuadruplicaba la tasa de alcohol permitida, decidió que era buena idea dejar que su coche condujera solo mientras él se echaba la siesta en el asiento del copiloto, valiéndose de un dispositivo ilegal para burlar los sistemas de seguridad.

La noticia nos llega desde CarNewsChina, donde se explica que el sujeto instaló un artilugio para simular que sus manos estaban en el volante. Con este "engaño", el coche siguió avanzando por una carretera de Hangzhou hasta que se detuvo solo, momento en el que los transeúntes avisaron a la policía al ver que no había nadie en el puesto de mando.

La tecnología de asistencia no es un conductor sustituto

El suceso pone sobre la mesa el debate sobre la responsabilidad legal en un momento en el que la industria avanza hacia los robotaxis de Uber, Nvidia y Stellantis. Aunque existen marcas como BYD que prometen hacerse cargo de los accidentes en maniobras de aparcamiento, la ley es tajante: en un nivel 2 de autonomía, el conductor es el único responsable de lo que ocurra.

Este caso es un recordatorio de que el mal uso de la tecnología puede ser letal. De hecho, existen estudios que sugieren que el uso inadecuado de sistemas conectados como Android Auto puede ser más peligroso que el alcohol por las distracciones que genera. En esta ocasión, la mezcla de una tasa de 114,5 mg/100 ml y un gadget ilegal ha terminado con una condena penal ejemplar para el infractor.

El tribunal ha condenado al conductor a un mes y medio de detención y una multa económica, dejando claro que activar el piloto automático no exime de culpa. Al tratarse de una reincidencia —ya le habían quitado el carné por alcohol un año antes—, la justicia no ha tenido miramientos. Engañar a los sensores del vehículo se considera una agravante por la temeridad manifiesta que supone.

La sentencia sienta un precedente importante en la seguridad vial. No importa cuántos asistentes tenga tu coche; si no estás en tu asiento y con los cinco sentidos puestos en la carretera, estás cometiendo un delito. La tecnología está para ayudar, no para que el coche se convierta en una cama con ruedas mientras el dueño duerme la borrachera en el asiento de al lado.

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