¿Coches chinos fabricados en Valencia? Ford negocia ceder sus plantas europeas a Geely a cambio de tecnología autónoma
Ford y Geely exploran una alianza para fabricar vehículos en la planta de Valencia, un acuerdo que permitiría al grupo chino evitar las tasas de importación de la Unión Europea
Geely y Ford negocian usar una planta europea del fabricante estadounidense para producir coches del grupo chino y esquivar los aranceles de la UE a los eléctricos importados desde China. La fábrica de Valencia es una de las candidatas en un acuerdo que aún no está cerrado y cuyo alcance completo todavía no se ha definido.
Car News China recoge la información publicada por Reuters, citando a personas familiarizadas con las conversaciones. Las negociaciones llevan meses en marcha. La semana pasada hubo una reunión de alto nivel en Michigan, y recientemente Ford envió una delegación a China para intensificar las discusiones.
El intercambio: fábricas por tecnología
El pacto permitiría a Geely aprovechar capacidad ociosa de Ford en Europa y evitar los aranceles adicionales del 18,8% que la UE impone actualmente sobre sus coches eléctricos fabricados en China —sumados al 10% estándar—. A cambio, Ford recibiría acceso a los sistemas de conducción asistida desarrollados por Geely. Un intercambio que tiene bastante lógica para ambas partes.
Ford tiene plantas en Colonia, Saarlouis y Valencia. La instalación alemana de Colonia cambió a producción de un solo turno desde enero de 2026, lo que evidencia que hay capacidad sin usar. No se ha confirmado cuál de las tres entraría en el acuerdo ni qué modelos de Geely se producirían allí.
La tecnología que Ford recibiría es el sistema G-ASD de Afari Technology —empresa del grupo Geely—, que utiliza el World Action Model con capacidades de autorreflexión y evolución. El sistema ya equipa coches de Lynk & Co y Zeekr, y permite conducción autónoma en parkings subterráneos de varios pisos, reconocimiento de peajes y rotondas.
Ford lleva tiempo reconociendo públicamente su retraso tecnológico frente a los chinos. El CEO Jim Farley llegó a afirmar que su compañía va décadas por detrás después de probar modelos como el Xiaomi SU7. Acceder a soluciones ya desarrolladas por Geely le permitiría acortar distancias sin invertir años en I+D propia.
Geely tiene experiencia colaborando con fabricantes globales, no es la primera vez que hace esto. Dirige la marca Smart junto a Mercedes-Benz y mantiene varios proyectos con Renault, incluida la joint venture Horse Powertrain. Su llegada oficial a España hace apenas unas semanas encaja con la estrategia de producir en Europa que otros fabricantes chinos ya están siguiendo.
El acuerdo aún no se ha confirmado oficialmente. Tampoco hay cifras de inversión, volúmenes de producción previstos ni calendario de implementación. Bruselas ya pactó hace poco un sistema de precios mínimos para los eléctricos chinos, aunque los aranceles siguen vigentes por ahora y podrían cambiar parte de la ecuación.
Usar fábricas de Ford le permitiría a Geely optimizar costes de sus coches eléctricos mientras Ford mantiene operativas instalaciones infrautilizadas. El intercambio tecnológico completa un pacto donde ambas partes ganan sin necesidad de inversiones de capital conjuntas o estructuras de propiedad compartida. Sobre el papel, tiene sentido.