Después de OMODA y BYD, otra gigante china acaba de llegar a España para romper el mercado
Geely Auto España oficializa su estructura para iniciar operaciones en el mercado nacional con un almacén central de recambios y una gama multienergía que combina híbridos de largo alcance y SUV eléctricos
Geely Auto ya es una realidad comercial en España. El grupo que maneja los hilos de Volvo o Polestar ha decidido que ya no necesita esconderse tras sus marcas europeas para vender coches aquí. Este desembarco oficial supone un cambio de ciclo: ya no hablamos de una avanzadilla para ver qué pasa, sino de una estructura de distribución que pretende disputar el mercado generalista desde el primer día.
La confirmación llega desde su perfil oficial de LinkedIn, situando el inicio de ventas entre marzo y abril. La marca planea abrir 50 concesionarios propios antes de que termine el año, una cifra que busca cubrir el territorio nacional para no repetir el error de otros fabricantes chinos que se quedaron aislados en las grandes capitales durante sus primeros meses de vida.
Cimientos físicos para una posventa real
El dato que realmente importa es la instalación de un almacén central de repuestos en la zona centro. No es una cuestión de imagen, sino de evitar que un simple faro roto deje el coche parado tres meses por falta de stock local. Con Europa pactando precios mínimos, el servicio técnico será el único argumento real para convencer a quien todavía desconfía de los nuevos logos.
El SUV eléctrico Geely E5 lidera el despliegue con un motor de 160 kW y una autonomía de 530 km en ciclo WLTP. El grupo ya estudia comprar componentes en suelo europeo para que sus vehículos dejen de ser considerados importaciones puras ante la ley. Es una jugada industrial fría para estabilizar los márgenes frente a los aranceles de Bruselas y la presión regulatoria.
Para quienes no quieren depender de un enchufe, el Starray EM-i propone un sistema híbrido enchufable con 943 km de rango combinado. Geely aprovecha que otras marcas ya venden eléctricos por debajo de 9.000 euros para situarse un escalón por encima en acabados. No pretenden ser la opción más barata del mercado, sino la alternativa técnica que no parece un simple electrodoméstico desechable con ruedas.
El músculo de Zhejiang Geely Holding, con cuatro millones de ventas anuales, deja bastante claro que no estamos ante un experimento pasajero de una startup asiática. Los ingenieros han ajustado las suspensiones para el asfalto europeo, evitando ese comportamiento blando que suele arruinar la experiencia en los modelos orientales. La marca entra a pelear donde Volkswagen y Renault han reinado siempre sin que nadie les tosiera demasiado.
La red comercial propia gestionará las garantías de forma directa, eliminando intermediarios que suelen empañar la experiencia de cliente con gestiones externas deficientes. Geely confía en que su experiencia fabricando para Volvo sirva de aval para el comprador que aún duda de la fiabilidad a largo plazo. Han esperado a tener una base logística sólida antes de soltar los coches en la calle. El Geely E5 entrará en el mercado con un precio estimado de 35.000 euros.