"Si paramos de innovar, no tendréis nada que copiar": el brutal mensaje de un directivo de BYD a sus competidores
BYD defiende la innovación constante como motor del sector eléctrico y lanza un aviso directo a las marcas que se limitan a seguir el camino marcado por otros
Durante bastante tiempo, la industria del automóvil eléctrico en China ha vivido una carrera silenciosa pero feroz: quién llega primero y quién acaba siguiendo el camino marcado por otros. En ese contexto, la marca BYD ha lanzado un mensaje tan directo como incómodo para sus competidores. No es una amenaza, es una advertencia: si la innovación se detiene, el juego se acaba para todos.
El mensaje llega de la mano de BYD, una de las compañías que más ha empujado el desarrollo del vehículo eléctrico e híbrido en la última década. Desde dentro reconocen una realidad que muchos prefieren no verbalizar: algunas marcas primero cuestionan una tecnología, después la estudian… y finalmente la replican.
Innovar aunque otros sigan el camino
Según explica la dirección de la compañía, este patrón llegó a generar dudas internas. ¿Tiene sentido invertir años en investigación si otros pueden copiar los resultados? La conclusión fue bastante clara: sin avances propios, el sector se estanca. Y cuando eso ocurre, ya no hay nada que imitar.
BYD asume que la competencia acabará alcanzando ciertos hitos técnicos, pero defiende que el liderazgo se gana adelantándose uno, dos o incluso tres años. Un buen ejemplo en su sistema de carga ultrarrápida de nivel megavatio, presentado en 2025, que volvió a mover el listón cuando parecía que el ritmo se estaba estabilizando.
Una cultura técnica que empieza en la cúpula
Buena parte de esta mentalidad nace en la propia estructura interna de la empresa. El fundador y presidente, Wang Chuanfu, no ejerce un papel meramente ejecutivo. Está implicado de manera directa en decisiones técnicas, debates de ingeniería y desarrollo de nuevas soluciones.
En lugar de reuniones centradas en marketing o cuotas de mercado, muchas decisiones importantes parten de principios físicos y químicos: cómo mejorar la eficiencia de una batería, cómo optimizar un motor eléctrico o cómo desplegar una red de carga sin colapsar la infraestructura eléctrica.
Patentes, motores y ventaja acumulada
Esa apuesta a largo plazo se refleja también en el terreno legal y técnico. A finales de 2025, salieron a la luz nuevas patentes de BYD relacionadas con motores síncronos de imanes permanentes de flujo variable, una tecnología pensada para mejorar la eficiencia en diferentes escenarios de uso.
Desde la compañía asumen que estas innovaciones volverán a ser observadas, analizadas y, con el tiempo, replicadas. Para BYD, no es un problema, pues ellos afirman que forma parte del avance colectivo del sector. El verdadero riesgo, advierten, sería que nadie estuviera dispuesto a dar el primer paso.
Por último, pero no menos importante, podríamos llegar a la siguiente conclusión: en un mercado donde muchos esperan a ver qué funciona antes de moverse, sin quienes se arriesgan a innovar, no hay industria que copiar… ni futuro por el que competir, y eso es lo que no quiere BYD.