Tu próximo Ford podría tener corazón chino: la marca negocia con BYD para llevar sus baterías a los modelos globales
Ford busca baterías chinas para sus híbridos tras asumir pérdidas millonarias en eléctricos puros
Ford Motor Company negocia con BYD la compra de baterías para modelos híbridos que fabrica fuera de Estados Unidos. Las conversaciones llegan justo después de que Ford asumiera un cargo de 19.500 millones de dólares —unos 16.800 millones de euros— por cancelar modelos eléctricos y cerrar proyectos de baterías que claramente no funcionaban como esperaban.
La información la publica Car News China citando fuentes del Wall Street Journal: Ford compraría celdas de BYD para algunos híbridos y las enviaría a fábricas fuera del mercado estadounidense. Ya pasó algo parecido cuando Ford fichó a Renault para fabricar eléctricos baratos en Europa. El patrón está claro: Ford prefiere externalizar lo que no domina.
BYD fabrica baterías más baratas que nadie y Ford lo sabe
BYD no es cualquier proveedor. Es el mayor fabricante de automóviles de China y uno de los principales productores de baterías para híbridos y eléctricos, y cada vez va encontrando un mejor apoyo en el resto de mercados del mundo. La compañía tiene plantas en el Sudeste Asiático, Europa y Brasil, además de China. ¿Y qué tiene BYD que los demás no? Precios que ni CATL ni LG Energy Solution pueden igualar.
La razón está en la química LFP de su batería Blade, más barata de fabricar que las NCM que usan la mayoría de fabricantes occidentales y con mejor comportamiento térmico. Desde 2020, Ford usa baterías BYD en coches fabricados a través de su asociación con Changan en China, y el Bronco PHEV que acaba de lanzar lleva baterías de Findreams, filial de BYD. Ahora BYD quiere dar el salto: suministrar baterías para modelos que Ford vende en Europa, Sudamérica o Asia, mercados donde BYD ya roza las ventas de Tesla y donde una batería china no genera el mismo rechazo político que en Estados Unidos.
Estados Unidos queda fuera por razones regulatorias. La Administración Trump está empeñada en impulsar la fabricación estadounidense, y las tensiones entre Washington y Pekín complican cualquier integración directa de tecnología china. BYD fabrica baterías para autobuses en California, pero no para turismos. Ford esquiva el problema concentrando el suministro de BYD donde la procedencia china no penaliza fiscalmente ni genera rechazo político masivo.
El acuerdo todavía está en sus primeras fases, pero deja claro algo incómodo para los fabricantes occidentales: la producción de baterías se concentra en Asia, y quien quiera mantener precios competitivos necesita proveedores externos. Ford sabe que eso también significa compartir información técnica con alguien que compite en esos mismos mercados, pero no parecen tener una opción mejor.