Xpeng G9 Performance (2026), análisis: el jet privado de 70.000 euros que deja en evidencia a los SUV alemanes de lujo
Probamos a fondo el buque insignia de Xpeng en su versión más exclusiva y potente
Si hace cinco años alguien me hubiera dicho que iba a bajarme de un SUV alemán de 120.000 euros para subirme a uno chino de 70.000 y que, en muchos aspectos, este último me iba a parecer mejor, me habría reído. Hoy, sin embargo, no me río. Hoy me bajo del Xpeng G9 Performance Black Edition con sensación de incredulidad, y una certeza: la industria tradicional tiene un problema muy serio.
Hace pocos días compartí mi opinión tras haber probado la renovación del Xpeng G6, un coche que definí como la compra racional, el "anti-Tesla Model Y" perfecto. Pero el coche que nos ocupa hoy juega en otra liga. El Xpeng G9 no quiere ser tu coche de batalla para llevar a los niños al colegio (aunque lo hace de maravilla). Quiere ser tu salón rodante,. Tu burbuja de aislamiento. Tu carta de presentación.
He pasado una semana conduciendo la versión más radical y lujosa de toda la gama de vehículos que Xpeng ofrece en nuestro país, el Xpeng G9 Performance AWD Black Edition de 2026. Un mastodonte de casi 5 metros y más de 500 caballos que promete cargar más rápido que prácticamente cualquier otro coche que se venda en nuestro país. ¿Es oro todo lo que reluce bajo esa pintura negra? ¿Puede un fabricante recién llegado mirar a los ojos a un BMW X7 o un Mercedes GLS? Spoiler: sí, y a veces, incluso, les aguanta la mirada sin pestañear.
+ Pros
- Velocidad de carga. Insuperable. 800V y 525 kW son el futuro hoy
- Relación calidad-precio. Ofrece lujo de seis cifras por precio de cinco.
- Suspensión neumática y aislamiento de primer nivel
- Interior. Materiales, diseño y tecnología espectaculares.
- Contras
- La dirección. Falta feedback y el tacto es artificial.
- Sus casi 2 metros de ancho complican la vida en parkings españoles
- Consumo. Es un coche grande y potente; no esperes consumos de utilitario

- Ficha Técnica del Xpeng G9 Performance AWD (2026)
- Diseño exterior: hecho para impresionar
- Interior: una "bienvenida a bordo" de ensueño
- Tecnología y software: XOS sigue madurando
- Conducción y manejo
- Batería y carga: el rey de la velocidad (si encuentras dónde)
- Conclusión: ¿vale la pena el Xpeng G9?
Ficha Técnica del Xpeng G9 Performance AWD (2026)
| Característica | Especificaciones |
| Dimensiones | 4.891 x 1.937 x 1.680 mm |
| Batalla | 2.998 mm |
| Peso | Aprox. 2.300 kg |
| Motores | Dos motores (Tracción Total AWD) |
| Potencia | 551 CV (405 kW) y 717 Nm de par |
| Aceleración | 0-100 km/h en 3,9 s (4,2 s medidos) |
| Batería | 93,1 kWh (NCM/LFP según versión, en este caso LFP nueva gen) |
| Arquitectura | 800 Voltios |
| Potencia de carga | Hasta 525 kW en CC |
| Autonomía | 520 - 540 km (WLTP combinado, según versión) |
| Maletero | 660 litros traseros + 71 litros delanteros ("Frunk") |
| Suspensión | Neumática de doble cámara adaptativa |
| Precio | Aprox. 70.000 euros (Black Edition) |
Diseño exterior: hecho para impresionar

La estética "Robot Face" de Xpeng es ya un signo característico de sus coches / Fotografía de Christian Collado
El Xpeng G9 impone. Es lo primero que piensas cuando lo tienes delante. Con 4,89 metros de largo y casi 2 metros de ancho, es un coche con una presencia rotunda en la carretera.
Si recordáis mi análisis del G6, comentaba que su diseño bebía mucho de las fuentes de Tesla, con esa forma de "huevo" aerodinámico. El G9, afortunadamente, toma un camino distinto. Aquí hay mucha más personalidad propia. Xpeng ha dibujado un SUV de proporciones clásicas, con un capó largo y horizontal, una cabina retrasada y una caída de techo elegante pero funcional.
La unidad de pruebas, vestida con el acabado Black Edition, es sencillamente espectacular. Todos los cromados desaparecen para teñirse de negro brillante, las llantas de 21 pulgadas adoptan un diseño oscuro y hasta los logotipos de la marca (esa "X" estilizada) pierden su brillo plateado para mimetizarse con la carrocería. El resultado es un coche que parece el vehículo oficial de un villano de película de espías, o el transporte de un ejecutivo de Gotham.

Detalle de la parte trasera del Xpeng G9 Performance / Fotografía de Christian Collado
¿Es muy difícil de aparcar dado su tamaño?
No te voy a mentir: es un coche grande. Sus casi 1,94 metros de ancho (sin espejos) se notan en los parkings antiguos de las ciudades españolas. Sin embargo, el sistema de cámaras 360 grados es, posiblemente, uno de los mejores que he probado. La resolución es altísima y la función de "chasis transparente" te permite ver exactamente dónde están las líneas del suelo o los bordillos. Además, cuenta con aparcamiento automático que funciona sorprendentemente bien, incluso memorizando plazas habituales.
El frontal mantiene la identidad de la marca con la "Robot Face": una tira LED continua que recorre el ancho del coche y unos grupos ópticos principales situados más abajo, integrando los sensores LiDAR (en los mercados donde están habilitados) de una forma mucho más orgánica que, por ejemplo, los "bultos" en el techo de algunos modelos de Nio o Volvo.
¿Qué diferencia hay en la versión Black Edition?
Es un paquete puramente estético. Incluye pintura negra metalizada, llantas de aleación de 21 pulgadas en negro con pinzas de freno en naranja, supresión de cromados en marcos de ventanas y barras de techo, y logotipos oscurecidos. No afecta al rendimiento, pero le da un carácter mucho más agresivo y deportivo que la versión estándar con cromados.
Aunque algunos verán reminiscencias a un Range Rover en el perfil o a un Porsche Cayenne en la trasera (especialmente por esa barra de luz horizontal), el G9 tiene una coherencia estética que demuestra que el equipo de diseño de Xpeng ha madurado. Es un coche que se siente prémium desde fuera, con un ajuste de paneles milimétrico y una pintura de una calidad visual sorprendente.
Interior: una "bienvenida a bordo" de ensueño

Vista del interior del Xpeng G9 Performance / Fotografía de Christian Collado
Si por fuera impone, por dentro enamora. Abrir la puerta del Xpeng G9 es, literalmente, como entrar en un jet privado. Y no uso la comparación a la ligera.
La unidad que he probado combinaba el exterior negro con un interior en cuero Nappa de color "Saddle Brown". En las fotos de prensa parece un marrón tabaco clásico, pero en vivo tiene un tono anaranjado vibrante, muy similar al icónico color de las tapicerías de Hermès. El contraste es exquisito y eleva la sensación de lujo a niveles que, hasta ahora, eran exclusivos de las firmas alemanas o inglesas más top.
Aquí es donde Xpeng saca los colores a muchos fabricantes europeos. He tocado cada superficie, he presionado cada panel y he buscado los plásticos duros. Cuesta encontrarlos. El salpicadero está recubierto de cuero, los paneles de las puertas tienen un tacto suave, el techo de vidrio es impresionante y los ajustes son sólidos como una roca. No hay crujidos, ni siquiera al pasar por zonas adoquinadas. La sensación de solidez es absoluta.

Detalle del volante del Xpeng G9 Performance / Fotografía de Christian Collado
El salpicadero está presidido por una configuración de triple pantalla, aunque visualmente parecen dos bloques.
- Instrumentación: una pantalla de 10,25 pulgadas tras el volante, nítida y con la información justa y necesaria.
- Doble panel central: aquí viene la magia. Dos pantallas de 15 pulgadas unidas bajo un mismo cristal. Una central para el infoentretenimiento y control del coche, y otra exclusiva para el copiloto.
Esta pantalla del acompañante cuenta con un filtro de privacidad inteligente. Desde el puesto del conductor, se ve negra; no distrae en absoluto. Pero el copiloto puede ir viendo YouTube, Netflix, gestionando la música o incluso consultando Instagram. Es una forma brillante de integrar tecnología sin comprometer la seguridad.
¿Es práctico el maletero para una familia?
Absolutamente. El maletero trasero cubica 660 litros, que es una cifra excelente. Las formas son muy regulares y la boca de carga es amplia (y puedes bajar la altura del coche con un botón en el maletero gracias a la suspensión neumática para cargar bultos pesados). Si abates los asientos, te vas a 1.576 litros. Y, a diferencia del G6, el G9 sí tiene "frunk" (maletero delantero) de 71 litros, perfecto para guardar los cables de carga y que no estorben atrás.

Maletero del Xpeng G9 Performance / Fotografía de Christian Collado
Los asientos delanteros son butacas de primera clase. Son calefactados, ventilados y tienen función de masaje con múltiples programas (gracias a rodillos que aprietan de verdad). Pero la locura llega cuando te vas atrás.
Los asientos traseros del G9 también son ajustables eléctricamente (respaldo y banqueta), calefactados, ventilados y... ¡tienen masaje!. Esto es algo que normalmente solo ves en las berlinas de representación de más de 100.000 euros (Clase S, Serie 7, A8). Que un SUV de este precio lo ofrezca de serie en el acabado Performance es un golpe sobre la mesa. Además, el espacio para las piernas es inmenso y el suelo es completamente plano.
¿Qué tal funciona el sistema de sonido?
El sistema de sonido XOPERA es una barbaridad. Cuenta con 28 altavoces (sí, has leído bien) y una potencia de más de 2.000 vatios. Es compatible con Dolby Atmos y ofrece una experiencia inmersiva 5D que hace vibrar los asientos al ritmo de la música o de la acción en una película. Suena mejor que el sistema Burmester de muchos Mercedes.
Detalles que marcan la diferencia














Hay dos detalles de diseño interior que me han encantado y que denotan lo mucho que se ha pensado este coche:
- La consola central: tiene una tapa con doble bisagra. Puedes abrirla desde el lado del conductor o desde el lado del pasajero indistintamente. Dentro, un cubículo refrigerado y ventilado para mantener las bebidas frías.
- Espejos de cortesía: los espejos en los parasoles tienen iluminación LED regulable en temperatura de color (fría o cálida), algo que parece una tontería pero que demuestra una atención al detalle enfermiza.
Tecnología y software: XOS sigue madurando

La doble pantalla del Xpeng G9 Performance / Fotografía de Christian Collado
El cerebro del G9 es el sistema XOS, movido por un procesador firmado por Qualcomm Snapdragon.
La interfaz es muy similar a la que podemos ver en los coches de Tesla, y eso es un punto a favor de Xpeng. Los menús son claros, las transiciones instantáneas y la lógica de los menús es fácil de aprender. A diferencia de otros coches chinos que pecan de menús caóticos, Xpeng ha hecho un gran trabajo. Seguimos encontrando, eso sí, algunos fallos de traducción que me gustaría haber visto solucionados en un coche de este nivel.
Aunque el sistema nativo es excelente (con Spotify integrado, mapas propios rápidos, etc.), Xpeng sabe que en Europa somos animales de costumbres. Por eso, el G9 ofrece Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos.
El asistente de voz, "Hey XPENG", es capaz de distinguir de qué asiento viene la orden. Si el pasajero trasero derecho dice "tengo frío", el coche subirá la temperatura solo de esa zona del climatizador de cuatro zonas. Funciona realmente bien.
Conducción y manejo

Detalle de los faros del Xpeng G9 Performance Black Edition / Fotografía de Christian Collado
Llega el momento de pulsar el freno, engranar la D en la palanca tras el volante (muy estilo Mercedes) y ver cómo se mueve este gigante.
He probado la versión AWD Performance. Esto significa 551 CV (405 kW) y 717 Nm de par motor. Cifras de superdeportivo en un cuerpo de SUV familiar.
El 0 a 100 km/h oficial es de 4,2 segundos. Es una salvajada. Pisar a fondo en modo Sport es sentir cómo el cerebro se te pega a la parte trasera del cráneo mientras el morro del coche se levanta ligeramente (como una lancha motora) y sales catapultado hacia el horizonte.
Adelantar en carretera secundaria es un juego de niños. No necesitas espacio; solo necesitas apretar el pedal derecho y el coche que tenías delante desaparece en el retrovisor.
Sin embargo, no nos equivoquemos. Que corra mucho no significa que sea un deportivo. El Xpeng G9 es un Gran Turismo de lujo.

Detalle de la llanta multirradio del Xpeng G9 Performance / Fotografía de Christian Collado
La suspensión neumática de doble cámara es la gran protagonista. En modo "Comfort+", el coche flota. Literalmente. Los baches, las juntas de dilatación, los guardias tumbados... todo desaparece bajo las ruedas. Es una de las suspensiones más cómodas que he probado jamás, al nivel de un Mercedes Clase S.
¿Es muy ruidoso en autopista?
Al contrario. El aislamiento acústico es soberbio. Los cristales son laminados y el trabajo aerodinámico es excelente. A 120 km/h, solo escuchas un leve murmullo de rodadura. El silencio, unido a la suspensión neumática y los asientos con masaje, hace que puedas hacer 500 km y bajarte fresco como una rosa.
Cuando llegan las curvas, si pones el modo Sport, la suspensión baja y se endurece, conteniendo bastante bien las inercias de las 2,3 toneladas. El coche gira plano y tiene un agarre mecánico enorme gracias a la tracción total y los neumáticos Michelin Pilot Sport EV. Pero no te invita a atacar vértices.
¿Qué tal funcionan los asistentes de conducción (XPILOT)?
Muy bien. El control de crucero adaptativo y el centrado de carril son suaves y fiables. El coche lee el tráfico a la perfección (y te lo muestra en la pantalla con gráficos en 3D muy chulos). El cambio de carril automático también funciona de forma fluida. Se nota que Xpeng es una empresa de software y robótica antes que de coches.
Si tengo que ponerle un "pero" a la conducción, es la dirección. A pesar de poder ajustar su dureza, el tacto es artificial. No te transmite lo que pasa bajo las ruedas. Es precisa (el coche va por donde le dices), pero es una dirección de videojuego. En un coche de lujo enfocado al confort no es un pecado capital, pero si vienes de un BMW o de un Tesla (que tienen direcciones más directas y comunicativas), notarás la diferencia.
Batería y carga: el rey de la velocidad (si encuentras dónde)

El Xpeng G9 Performance es, a día de hoy, el coche que más rápido carga de todos los que se venden oficialmente en España / Fotografía de Christian Collado
El Xpeng G9 Performance monta una batería de 93,1 kWh. La química es LFP (Litio-Ferrofosfato) de nueva generación, lo cual es una excelente noticia por dos motivos: durabilidad (puedes cargar al 100% sin degradarla tanto como las NCM) y ética (no usa cobalto).
Gracias a su arquitectura de 800V, el G9 promete una potencia de carga pico de 525 kW. Repito: 525 kW.
El problema es que en España, a día de hoy, encontrar un cargador que dé esa potencia es como buscar un unicornio. La mayoría de cargadores "ultra-rápidos" (Ionity, Zunder, Tesla) llegan a 350-400 kW en el mejor de los casos.
Aun así, en un cargador de 350 kW, la experiencia es impresionante.
- 10% al 80%: he cronometrado 17 minutos reales (la marca promete 11 minutos en condiciones ideales de 525 kW).
- Autonomía recuperada: ganas 200 km de autonomía en el tiempo que tardas en ir al baño y volver.
Es el coche que carga más rápido del mercado en España a día de hoy. Punto.
Consumo y autonomía real
La eficiencia es buena para un coche de este tamaño, pero la física es la física.
- Consumo medio: en mi prueba mixta (ciudad, autopista a 120 km/h y algo de diversión en secundarias), me he movido entre 20 y 24 kWh/100 km.
- Autonomía real: con la batería de 93 kWh, esto se traduce en unos 400 - 450 km reales en autopista. En ciudad y mixto, puedes acercarte a los 500 km.
La cifra oficial WLTP es de 540 km para esta versión Performance (las versiones RWD llegan más lejos). Es una autonomía más que suficiente para viajar, sobre todo teniendo en cuenta que paras 10 minutos y ya estás listo para seguir.
Conclusión: ¿vale la pena el Xpeng G9?

Vista lateral del Xpeng G9 / Fotografía de Christian Collado
El Xpeng G9 Performance Black Edition cuesta alrededor de 70.000 euros. Si miras el mercado, por ese precio te compras un BMW iX3 "pelado", un Mercedes EQE SUV básico o un Audi Q8 e-tron con la batería pequeña. Ninguno de ellos te ofrece la potencia (551 CV), el equipamiento (todo incluido: masaje, pantallas, cuero nappa, suspensión neumática) ni la velocidad de carga del Xpeng.
Para encontrar algo equivalente en una marca tradicional, tienes que irte a 120.000 euros o más.
El Xpeng G9 no es perfecto (la dirección podría ser mejor y, nos guste o no, es un coche muy grande para Europa), pero es un producto redondo. Es un coche que te hace sentir especial, que te cuida con un confort de marcha supremo y que te quita el miedo a los viajes en eléctrico gracias a su carga ultra-rápida.
Si tienes 70.000 euros de presupuesto y buscas un SUV familiar de lujo, olvídate de los prejuicios y prueba el G9. Es muy probable que te bajes del coche preguntándote cómo demonios las marcas europeas van a competir contra esto.