Así funciona la tecnología háptica de tu móvil y así consigue simular “clicks” de botones

¿A qué nos referimos cuando hablamos de un buen motor de vibración? Esto es lo que debes saber sobre su funcionamiento.

Última actualización el 25/10/2020 a las 00:01

Sistema háptico, vibrador, motor de vibración, o esa cosa molesta que desactivas nada más encender el móvil por primera vez. Da igual como lo llames. Desde hace ya algunos años, los fabricantes de smartphones han ido mejorando los sistemas de vibración de sus teléfonos hasta el punto de transformarlos por completo, pasando a ser un simple modo de aviso para llamadas y notificaciones complementario al sonido, hasta un elemento más de la experiencia de usuario.

Y lo cierto es que, aunque es un apartado fácil de pasar por alto, la realidad es que un motor de vibración de calidad, capaz de ofrecer una respuesta firme y precisa, puede llegar a ser crucial al evaluar la experiencia con un terminal. El problema, es que la sensación que ofrece un sistema háptico lo suficientemente avanzado es difícil de explicar con palabras.

Lo que sí se puede explicar, en cambio, es su funcionamiento. Para ello, la gente de AndroidPolice se ha sentado a hablar con Cirrus Logic, compañía encargada del desarrollo de algunos de los sistemas de vibración que integran los móviles actuales, y hemos podido extraer algunos datos interesantes sobre su funcionamiento.

Pixel 4a y Pixel 4 XL

Los Pixel de Google son ejemplos de buenos sistemas hápticos.

¿Cómo funciona el motor de vibración de tu móvil?

No mucha gente sabe cómo funciona realmente el sistema de vibración de nuestros móviles. Como es lógico, el smartphone no vibra por sí solo, sino que requiere de un componente interno encargado de producir los movimientos. Dependiendo del tipo y de la fuerza de dicho componente, la vibración será más o menos precisa o fuerte.

Actualmente, la mayoría de terminales optan por uno de los dos tipos de motores de vibración que existen: motores de masa giratoria excéntrica (ERM) o actuadores de resonancia lineal (LRA). Estos últimos son a los que algunos fabricantes se refieren como “motores de vibración lineales” o “linear vibration motors”. Algunos modelos en los que podemos encontrar este tipo de sistemas son los Xiaomi Mi 10 o el OnePlus 8 Pro, entre otros.

Y es que son cada vez más las marcas que han apostado por este segundo tipo. La razón, es que son capaces de ofrecer una respuesta háptica más firme y precisa, en contraposición con los motores ERM más populares en móviles baratos o de hace algunos años, cuyo sonido llega a ser más notorio que la propia vibración –al fin y al cabo, no es más que un un motor eléctrico con un peso desequilibrado que se mueve a una determinada velocidad para producir la vibración–.

OnePlus 8 Pro con OxygenOS 11

El OnePlus 8 Pro, otro terminal con un buen motor de vibración.

En el caso de los motores lineales, el funcionamiento es algo distinto. Su nombre hace referencia al tipo de movimiento, realizado sobre un eje. De este modo, son capaces de iniciar o detener el movimiento de una manera más rápida y precisa, además de “desacoplar la amplitud de la frecuencia”, rasgo que permite a los fabricantes “jugar” con su firmeza para ofrecer distintos tipos de respuesta háptica en base a la acción realizada –por ejemplo, la vibración al recibir una notificación no será de la misma intensidad ni firmeza que al escribir con un teclado virtual, o al hacer zoom con la cámara manualmente–. Dos ejemplos de motores lineales son el Taptic Engine de los iPhone desde el iPhone 6S, o de los terminales Google Pixel.

Para “gestionar” la firmeza y la fuerza de la respuesta háptica se necesita, por supuesto, de un buen software que acompañe.

Según Cirrus Logic, es imperativo que las señales enviadas al motor de vibración estén afinadas a la perfección para generar la vibración deseada. Es ahí donde entran en juego los controladores, donde los propios fabricantes de smartphones almacenan sus propios patrones y efectos de vibración desarrollados con anterioridad, ya sea a través de las herramientas de software ofrecidas por compañías como Cirrus, o con otros tipos de software.

Este tipo de “editores de vibración” dotan a los fabricantes de una mayor flexibilidad, al ser capaces de desarrollar efectos como la posibilidad de sincronizar las vibraciones con el audio generado por los altavoces –de un modo similar al del sistema de vibración dinámica incluido por Sony en algunos de sus móviles–.

En el caso de los motores más avanzados, además, se integran tecnologías aún más puntaras como un mecanismo capaz de compensar aspectos como la edad, la temperatura o defectos sufridos por dicho motor, de forma que la experiencia sea consistente a lo largo de toda la vida útil del teléfono, independientemente de lo que haya “sufrido” el motor.

Pantalla del Samsung Galaxy Note20 encendida

Samsung lleva varios años integrando motores de vibración de gran calidad en sus móviles.

Por todo lo anterior, se llega a la conclusión de que la diferencia entre un buen motor de vibración y uno mediocre reside –teniendo en cuenta que hablamos de dos motores de tipo lineal– en la dedicación que el propio fabricante haya puesto a desarrollar las respuestas hápticas, y a afinar las señales enviadas al motor en determinadas situaciones.

Así, no es de extrañar que firmas que cuidan con mimo la experiencia con el software de sus teléfonos como puede serlo Google con sus Pixel, o Samsung con sus móviles Galaxy se encuentren entre las mejores a la hora de ofrecer motores de vibración que, no solo utilizan las tecnologías más avanzadas y punteras como las de Cirrus Logic, sino que además centran parte de sus esfuerzos en hacer que dichos motores sean un complemento a la experiencia de usuario, más que un añadido que para algunos llega, incluso, a resultar molesto.

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