El Samsung Galaxy A57 se deja ver en renders oficiales
El Samsung Galaxy A57 adelgaza hasta los 6,9 milímetros en su última filtración, confirmando un chasis metálico y el nuevo procesador Exynos 1680 con gráficos de arquitectura AMD
El Samsung Galaxy A57 asoma la cabeza antes de tiempo. Unos renders publicados por Android Headlines ponen por fin imagen a lo que ya se sospechaba tras su paso por la agencia certificadora china. Estas capturas sugieren que la firma coreana pretende sacudirse esa imagen de terminales toscos que arrastra su gama media, apostando por una ergonomía mucho más refinada.
Esta dieta forzada, que ya adoptó un diseño más delgado en los informes previos de la TENAA, vendría acompañada de materiales de mayor calidad. Los renders muestran un marco metálico en lugar del plástico habitual, manteniendo la Key Island para alojar los botones. El conjunto se percibe más maduro, acercándose visualmente a la línea estética de sus hermanos mayores de la serie S.
Salto gráfico con arquitectura AMD




En el interior habitaría el procesador Exynos 1680. No es solo un número más en la ficha; este chip estrenaría la GPU Samsung Xclipse 550. Al heredar tecnología de AMD, el teléfono promete ejecutar juegos exigentes con una soltura impropia de su categoría, algo que sitúa sus características al descubierto frente a la competencia china que suele recortar en el apartado gráfico.
La pantalla sería un panel OLED flexible de 6,6 pulgadas. A pesar de los citados 6,9 milímetros de grosor que filtró la certificación regulatoria, Samsung habría logrado mantener los 5.000 mAh de batería pese al adelgazamiento del chasis. Esto garantizaría que el teléfono aguante el día entero aunque abuses del 5G. Además, la carga rápida de 45 W permitiría reducir los tiempos de espera frente al enchufe considerablemente.
Para la fotografía, el dispositivo montaría un sensor principal de 50 MP con estabilizador óptico. El listado de la TENAA menciona también un ultra gran angular de 13 MP y un macro de 5 MP. Parece que la estrategia pasa por fiar la mejora fotográfica a la potencia de procesado del nuevo chip sin aumentar el número de sensores, buscando corregir de una vez por todas los resultados mediocres en escenas nocturnas.
El terminal llegaría con configuraciones de 8 GB o 12 GB de RAM y un almacenamiento base de 256 GB. Esta flexibilidad en la memoria, sumada a un soporte de software de larga duración, pondría en aprietos a alternativas de Google o Xiaomi. Samsung deja atrás el policarbonato para que el metal y el nuevo chasis sean los que den la cara por el precio.
Se espera que el lanzamiento se produzca en las próximas semanas con un precio que rondará los 449 euros. De confirmarse estos datos, el dispositivo se situaría como una de las opciones más equilibradas para quien busca acabados metálicos y carga rápida de 45 W sin necesidad de dar el salto económico que suponen los buques insignia.