Los Samsung Galaxy S26 serán los primeros en incluir "IA Agéntica": esto es lo que significa realmente
El Samsung Galaxy S26 quiere jubilar a los asistentes tradicionales con una IA que toma decisiones y ejecuta tareas de forma autónoma basándose en tus hábitos diarios
Samsung planea que el Samsung Galaxy S26 sea el primero en estrenar lo que denominan "IA agéntica". La idea detrás del concepto es simple, pero ambiciosa: el teléfono deja de esperar órdenes para empezar a tomar decisiones por su cuenta, automatizando procesos y adelantándose a lo que necesitamos mediante un sistema que entiende qué estamos haciendo en cada momento. Y este discurso coincide, curiosamente, con la deriva hacia los asistentes y los "copilotos" que las tecnológicas están empezando a ejecutar.
Según recogen en The Korea Herald, lo que Samsung quiere es distanciarse de la competencia. Proponen una evolución que, sobre el papel, debería ir más allá de lo que hemos visto hasta ahora con los grandes modelos de lenguaje y de los trucos de prestidigitación con los que funcionan. Aquí puede que el mago trabajae una rutina nueva, pero los resultados serán más prosaicos y menos místicos.
Un asistente con iniciativa propia
El núcleo de este avance reside en la capacidad del terminal para gestionar flujos de trabajo complejos sin que el usuario tenga que intervenir para nada. Esto implica que el sistema puede organizar citas, filtrar mensajes o modificar parámetros del hardware basándose en patrones de conducta diarios, algo que requiere una potencia de cálculo local muy superior a la que manejamos en la actualidad.
Para que esta autonomía sea fluida, es necesario un despliegue de componentes que permitan la ejecución de modelos avanzados sin internet. Solo así se garantiza que la respuesta sea inmediata y privada, evitando que los datos personales viajen a la nube cada vez que el teléfono decide realizar una acción por nosotros en segundo plano.
Jan Lorbach, responsable de la firma, sostiene que este giro responde a que el uso de su inteligencia artificial se ha triplicado recientemente. Sería una locura si Samsung no lo aprovechase, y eso es justo lo que están haciendo. Sigue resultando significativo que dejen caer la capa de los grandes modelos de lenguaje, lo que podría ser una señal de que los tiempos están cambiando en la industria de la IA.
Sostener esta estructura exige una infraestructura de memoria capaz de mover datos a velocidades de vértigo. Samsung ya ha reorientado su producción hacia memorias de alto rendimiento para alimentar estos procesos. Queda por ver si estas funciones proactivas se mantendrán gratuitas a largo plazo o si acabarán ligadas a una suscripción.
A riesgo de redundar, conviene señalar de nuevo que el giro hacia los copilotos y los asistentes es evidente. Lo que hace unos meses eran promesas de automatización total y de una desaparición prácticamente total de la fuerza de trabajo humana —algo que hoy algunas voces todavía insisten en que va a suceder, especialmente en LinkedIn, que no es termómetro de nada, precisamente—, ahora empieza a sonar más a aceptación de la realidad que otra cosa. Puede que la burbuja no se haya desinflado pero, como mínimo, se deshincha.