Convertir el agua en combustible para viajar entre las estrellas, el descabellado plan de una compañía espacial

Esta startup pondrá a prueba su satélite Trinity este octubre para demostrar que el agua es el propulsor definitivo de la nueva era espacial

Convertir el agua en combustible para viajar entre las estrellas, el descabellado plan de una compañía espacial
Uno de los cofundadores de General Galactic trabajó como ingeniero en SpaceX
Publicado en Tecnología

General Galactic es una startup que se ha propuesto algo que lo podría cambiar todo. Quiere demostrar que el agua puede ser el combustible definitivo para los cohetes. No es una teoría sobre el papel; la empresa ha confirmado un lanzamiento con la ayuda de SpaceX este mismo octubre. Su satélite Trinity, una mole de 500 kilos, intentará demostrar que puede moverse con soltura por la órbita terrestre usando exclusivamente agua, algo que han recogido en Wired. Por lo tanto, no habrá que esperar mucho para saber si la prueba resulta ser un éxito o todo lo contrario.

Detrás de esta idea hay dos jóvenes que saben muy bien lo que hacen: Halen Mattison y Luke Neise, curtidos en empresas como SpaceX y Varda Space, respectivamente. La tecnología que han diseñado utiliza dos enfoques distintos según la necesidad. Por un lado, mediante electrólisis, separan el agua en hidrógeno y oxígeno para quemarlos, de forma parecida a como lo hace un cohete tradicional, pero sin la peligrosidad del metano. Por otro lado, para viajes largos usarán un propulsor de efecto Hall que convierte el oxígeno en plasma mediante electricidad. Mattison lo describe con humor como un "eructo en el espacio": algo que parece insignificante, pero que ofrece una eficiencia increíble para mantener el movimiento de forma casi indefinida.

Mucho mejor que los combustibles tradicionales

Halen Mattison y Luke Neise - Imagen

Halen Mattison y Luke Neise, fundadores de General Galactic

Lo mejor del agua no es solo que sea abundante, sino que nos quita de encima muchísimos dolores de cabeza técnicos. Los combustibles convencionales son caprichosos; el metano, por ejemplo, exige mantenerse a temperaturas bajísimas para no evaporarse o volverse inestable. Con el agua, ese problema desaparece: no necesita refrigeración extrema ni corre riesgo de explotar ante el mínimo fallo. Además, General Galactic asegura que su sistema permite un Delta-V (la capacidad de maniobra) entre cinco y diez veces mayor que los sistemas actuales.

Pero el verdadero sueño de estos ingenieros no termina en la órbita terrestre. Lo que realmente buscan es instalar la infraestructura necesaria en Marte y otros planetas, como si fueran gasolineras, que permitan repostar. Es cierto que no están solos en esta carrera. Sin ir más lejos, la NASA y la empresa japonesa Pale Blue ya están dando sus propios pasos, pero el vuelo de octubre será el momento de la verdad para Trinity.

Si consiguen que su satélite Trinity se mueva usando agua, habrán dado el primer paso para que los viajes por el sistema solar dejen de ser una misión suicida y pasen a parecerse mucho más a un viaje por carretera, con paradas para repostar. En unos meses sabremos si el uso de agua es viable o no.

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