El robot más pequeño del mundo es tan increíble que no usa electrónica, sino magnetismo

Investigadores de Berkeley han creado un microrrobot volador de 9,4 mm y 21 mg inspirado en abejorros, que funciona mediante propulsión magnética y sin baterías

El robot más pequeño del mundo es tan increíble que no usa electrónica, sino magnetismo
El diminuto dispositivo utiliza imanes de neodimio y un anillo estabilizador giroscópico, con potenciales aplicaciones en polinización artificial y búsqueda en desastres
Publicado en Tecnología
Por por Sergio Agudo

Un grupo de científicos acaba de desarrollar el robot volador autónomo más pequeño del mundo, toda una proeza de la miniaturización. El prototipo ha corrido a cargo por un equipo de la Universidad de California Berkeley, que ha publicado los resultados de su trabajo en la revista Science y gracias a eso podemos hablar aquí de ello.

Este dispositivo tan diminuto tiene unas dimensiones de 9,4 mm de ancho y 21 mg de peso, lo que representa un hito en robótica aérea. Para crearlo se han inspirado en el abejorro, lo que también significa que el microrrobot tiene capacidad para realizar movimientos tridimensionales precisos. Esto abre posiblidades que van desde la polinización artificial, a inspecciones en espacios reducidos.

Un nuevo paso adelante en la miniaturización de robots

La estructura del robot se ha impreso en 3D usando un polímero ultraligero. Lo más curioso del aparato es que, para funcionar, utiliza un sistema de propulsión magnético. Es decir, es capaz de funcionar perfectamente con dos imanes de neodimio de un tamaño de 1 mm de diámetro y 0,5 mm de grosor y sin usar ni una sola batería.

Este mecanismo de vuelo se basa en un principio físico singular donde los imanes hacen girar la hélice gracias a cómo se comportan con el campo magnético externo del robot (similar a cómo funciona un motor de bobinas como los que se montan en los institutos en clase de Tecnología).

Después, el anillo estabilizador genera un efecto giroscópico y, por último, variaciones en la intensidad del campo magnético permiten controlar en qué dirección se mueve. Nada que ver con el hexápodo del que hablamos hace no mucho, sobre todo cuando pensamos en términos de miniaturización.

Además de todo esto, cuenta con un anillo estabilizador giroscópico integrado. Este componente utiliza principios físicos de conservación del movimiento para neutralizar aquellos que no se quiere que el robot realice. Además, lo logran sin consumo energético adicional, aprovechando la inercia del propio dispositivo.

Como decíamos antes, este robot tendría aplicaciones sobre todo en tareas de polinización artificial, algo de lo que todo el planeta podría beneficiarse dada la actual problemática con las abejas a nivel global. También hay otros sistemas de polinización artificial en marcha como el de la granja vertical de fresas, pero este sería mucho más económico de desarrollar.

No sería el único campo en el que se podría usar. Estos diminutos robots también tienen aplicaciones posibles en la inspección de motores industriales sin desmontarlos, así como en la búsqueda y rescate en escombros de terremotos. También podrían tener un papel importante en la monitorización medioambiental en ecosistemas.

Los siguientes pasos de los investigadores son, entre otros, hacerlo todavía más pequeño, de sólo 5 mm, usando nuevos materiales. También se quiere trabajar en el consumo energético del sistema magnético para optimizarlo, así como integrar sensores de posición y movimiento y desarrollar algoritmos de corrección para que pueda funcionar en situaciones de viento cruzado.

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