Ida y vuelta en menos de un año: los ingenieros que se fueron de OpenAI para fundar el próximo gigante de la IA se arrepienten y regresan a casa

La startup de Mira Murati pierde a varios de sus cofundadores estrella, mientras OpenAI confirma el regreso de perfiles clave

Ida y vuelta en menos de un año: los ingenieros que se fueron de OpenAI para fundar el próximo gigante de la IA se arrepienten y regresan a casa
Barret Zoph, exdirector de tecnología de Thinking Machines Lab, es uno de los que vuelven a OpenAI
Publicado en Tecnología

Durante meses, algunos de los ingenieros más brillantes de OpenAI abandonaban la compañía para construir desde cero el que aspiraba a ser el próximo gigante de la inteligencia artificial. Una startup con nombre potente, Thinking Machines Lab, respaldo millonario, fichajes de primer nivel y liderada por nada menos que Mira Murati, exdirectora de tecnología de OpenAI y una de las figuras más influyentes del sector.

El frío anuncio de Murati y el mensaje que lo cambió todo una hora después

Pero, según informan en esta publicación del medio TechCrunch, la historia ha dado un giro inesperado: varios de sus cofundadores han decidido regresar a OpenAI… en menos de un año. La primera pista llegó esta semana con escueto mensaje de Murati a través de X (Twitter), donde anunciaba la salida de Barret Zoph, cofundador y hasta ahora director de tecnología de la startup. Anunciando, además, que Soumith Chintala asumiría el nuevo rol de CTO, pero sin grandes explicaciones ni despedidas emotivas

"Nos hemos separado de Barret", decía el comunicado de Mira Murati.

Lo verdaderamente llamativo vino apenas 58 minutos después. Fidji Simo, directora de aplicaciones de OpenAI, publicaba otro mensaje celebrando el regreso de Zoph… y no solo el suyo. También vuelven Luke Metz y Sam Schoenholz, ambos con pasado en la compañía y figuras clave en la aventura de Thinking Machines Lab. Según Simo, llevaban semanas preparando su reincorporación, así que no ha sido un volantazo improvisado, sino un movimiento planificado.

Para entender la dimensión del asunto, hay que recordar quién es quién. Zoph fue vicepresidente de investigación en OpenAI y antes trabajó durante seis años como investigador en Google. Por su parte, Metz pasó años en el equipo técnico de OpenAI, y Schoenholz también venía del ecosistema de la empresa de Sam Altman. Vamos, que ninguno de ellos eran fichajes secundarios: eran el núcleo duro sobre el que se había construido Thinking Machines Lab.

Cuando los fundadores se van demasiado pronto: mala señal para Thinking Machines Lab

Por eso, la situación resulta especialmente delicada para la startup. En Silicon Valley es habitual que el talento vaya y venga, pero que varios cofundadores abandonen el barco en menos de doce meses -y que uno de ellos sea el CTO- puede ser síntoma de tensiones internas o diferencias estratégicas importantes. La revista estadounidense Wired, de hecho, apunta a que la ruptura entre Zoph y la compañía no fue precisamente amistosa.

Todo esto ocurre, además, en una empresa que nació con aura de súper proyecto. La startup cerró el pasado julio una ronda semilla de 2.000 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz y con inversores como Accel, Nvidia, AMD o Jane Street. Después de esta primera gran ronda de financiación, la operación situó el valor de la startup en torno a los 12.000 millones de dólares. Cifras descomunales incluso para los estándares, ya de por sí inflados, del sector de la inteligencia artificial.

Y no es el único síntoma de inestabilidad. La compañía también hace unos meses a perdió a Andrew Tulloch, otro de sus cofundadores, que terminó fichando por Meta. Otro buen ejemplo de su efecto dominó es el de John Schulman, uno de los históricos de OpenAI, que en agosto de 2024 se marchó a Anthropic y acabó después recalando en Thinking Machines como director científico tras su lanzamiento. Un trasvase continuo de talento que ahora parece empezar a invertirse.

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