JBL Bar 1300 MK2, análisis: mucho más que una barra de sonido

Una barra ambiciosa que apuesta por escala, sonido envolvente real y funciones de red para ir más allá del cine en casa tradicional

JBL Bar 1300 MK2, análisis: mucho más que una barra de sonido
La JBL Bar 1300 MK2 combina subwoofer potente, satélites desmontables y streaming en red para ofrecer una experiencia doméstica que se acerca más a un sistema completo que a una barra convencional
Publicado en Tecnología
Por por Sergio Agudo

No todos los días se analiza una de las barras de sonido más ambiciosas del mercado, y ese es precisamente el punto de partida de la JBL Bar 1300 MK2. No tanto por su precio o la gama en la que se mueve, sino porque representa lo más cerca que está este formato de sustituir a un sistema doméstico completo sin complicaciones.

El primer motivo es evidente: la calidad de sonido está muy por encima de lo habitual en una barra, con una escena grande, presión sonora sobrada y una propuesta claramente orientada al espectáculo. El segundo es menos común: la integración de servicios y funciones que permiten ir más allá del cine, las series o los videojuegos.

Por primera vez desde que analizo este tipo de productos, me encuentro con una barra que permite escuchar música con garantías, manteniendo coherencia, cuerpo y una escena razonable para lo que es el formato. No es Hi-Fi en sentido estricto, pero tampoco un compromiso incómodo. Dicho esto, no tiene sentido alargar el preámbulo. La JBL Bar 1300 MK2 tiene suficientes matices, aciertos y límites como para entrar directamente en materia. Vamos al análisis.

+ Pros


  • Diseño cuidado y sensación claramente premium
  • Sonido potente y muy por encima de la media del formato
  • Gran capacidad de ajuste desde la app JBL One
  • Modo nocturno bien implementado y realmente útil
  • Satélites desmontables: acierto funcional y diferencial
  • Subwoofer con mucha presencia y pegada
  • Buen rendimiento en reproducción musical
  • Funciones de reproductor en red bien integradas
  • La app JBL One acompaña y aporta valor real

- Contras


  • La claridad de las voces sigue siendo mejorable, especialmente en VO
  • El conjunto es voluminoso y puede resultar excesivo para salones pequeños
  • El tamaño obliga, en muchos casos, a usar soporte VESA para el televisor
92Sobre 100

Precio de la JBL Bar 1300 MK2 y dónde comprar

La Stage Pro se puede conseguir a través de la web oficial de la marca y de distribuidores como Amazon.

JBL Bar 1300 MK2

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Ficha técinca de características

JBL Bar 1300 MK2
Especificaciones
DimensionesBarra de sonido total: 1404 x 58 x 136 mm
Barra principal: 1030 x 58 x 136 mm
Altavoz envolvente (cada uno): 202 x 58 x 136 mm
Subwoofer: 315 x 277 x 275 mm
PesoBarra de sonido: 5.93 kg
Altavoz envolvente (cada uno): 1.3 kg
Subwoofer: 12 kg
Canales de audio11.1.4 canales
Potencia2470W máxima (1235W RMS)
Respuesta de frecuencia33Hz - 20kHz (-6dB)
SubwooferDual driver 2x 200mm
Conectividad3 entradas HDMI + 1 salida HDMI eARC
Entrada óptica
USB
Bluetooth v5.3 (barra) / v5.4 (envolventes)
Wi-Fi 802.11 a/b/g/n/ac/ax (2.4GHz/5GHz)
Formatos de audioDolby Atmos
DTS:X
Formatos de vídeoHDR10
Dolby Vision
Batería altavoces envolventes7.2V, 4722 mAh
Autonomía: hasta 10 horas
TecnologíasMultiBeam 3.0
PureVoice 2.0
AI Sound Boost
Aplicación JBL ONE
Precio de salida1499.99€

Diseño

La JBL Bar 1300 MK2 es un sistema largo, bajo y claramente orientado a televisores grandes. No intenta reducir su presencia visual, pero sí mantener proporciones limpias. Transmite solidez y continuidad, con un diseño que prioriza funcionalidad y escala por encima de cualquier intento de discreción. No tiene nada que ver con propuestas dirigidas a setup gamers ni con otras más enfocadas a la gama de entrada; la Bar 1300 MK2 juega en otra liga y lo sabe.

Ese mismo tamaño, sin embargo, puede volverse en su contra según el espacio disponible. En mi caso, con un salón pequeño pero un televisor grande, no poder usar un soporte VESA me ha obligado a desplazar la barra respecto al eje central. En estancias contenidas, la 1300 MK2 resulta aparatosa y visualmente dominante.

El frontal está completamente cubierto por una rejilla metálica perforada de extremo a extremo, sin cortes ni interrupciones visibles. No hay pantallas, LEDs decorativos ni elementos que rompan la línea horizontal. Todo queda oculto tras una superficie uniforme que refuerza una estética técnica y sobria, pensada para desaparecer cuando el sonido toma protagonismo.

En la parte superior, los controles táctiles están integrados sobre una superficie lisa, con iconografía mínima y bien espaciada. El logo de JBL aparece centrado y sin excesivo protagonismo. Es un planteamiento limpio y funcional, coherente con un uso diario y pensado para no distraer durante sesiones prolongadas de cine o series.

Los satélites inalámbricos desmontables encajan con precisión en los extremos de la barra, sin holguras ni sensación de accesorio añadido a posteriori. Separados, mantienen un diseño compacto y coherente, con rejilla superior y controles propios. Funcionan visualmente tanto integrados en el conjunto como colocados de forma independiente.

El subwoofer inalámbrico es voluminoso y contundente, acorde con la ambición del sistema. Su forma redondeada y el acabado mate suavizan el impacto visual, aunque sigue siendo un elemento claramente presente en la estancia. En conjunto, la Bar 1300 MK2 apuesta por robustez, coherencia y funcionalidad, con un diseño honesto y bien resuelto.

Calidad de sonido

La JBL Bar 1300 MK2 ofrece un sonido grande, inmediato y sin complejos. Desde el primer momento deja claro que está pensada para llenar la sala y generar impacto, no para afinar al milímetro. La escena es amplia y envolvente, con una presión sonora notable incluso a volúmenes moderados, algo que encaja especialmente bien en cine, series y videojuegos.

El subwoofer es una de las piezas clave del conjunto, para bien y para mal. Tiene mucha presencia y empuja con fuerza incluso rebajando los graves desde el ecualizador de la app JBL One. Las explosiones mantienen cuerpo y pegada física, algo espectacular en acción, aunque desde una perspectiva más crítica puede resultar excesivo si buscas equilibrio antes que impacto.

En películas en versión original, las voces siguen siendo el punto más delicado. Se entienden correctamente, pero continúan necesitando un plus de claridad que, siendo honestos, ninguna barra de sonido parece resolver del todo. Es una limitación estructural del formato, no un problema exclusivo de JBL, y conviene tenerlo claro.

El modo nocturno es uno de los grandes aciertos del sistema, aunque conviene ajustar expectativas. No convierte la barra en unos auriculares ni aísla la experiencia por completo, pero sí reduce la dinámica y permite seguir diálogos a bajo volumen. De todas formas, en entornos especialmente silenciosos puede seguir resultando más presente de lo que algunos usuarios esperarían.

En videojuegos, en cambio, el sistema juega claramente a favor. El posicionamiento sonoro es preciso, los efectos tienen peso y la respuesta dinámica aporta una sensación de inmersión muy convincente. Disparos, explosiones y sonidos ambientales se perciben con autoridad sin necesidad de forzar el volumen, algo fundamental para sesiones largas o entornos compartidos.

El apartado de sonido espacial con Dolby Atmos gana enteros gracias a los satélites desacoplables. No es un Atmos de referencia audiófila, pero sí lo bastante efectivo como para marcar diferencias frente a barras más simples. La envolvente es creíble, la escena se abre y el conjunto resulta mucho más coherente de lo que cabría esperar sin cables.

En reproducción musical, la 1300 MK2 sorprende más de lo esperado. Al conectarse a la red WiFi y mientras los satélites permanecen acoplados, permite streaming sin pérdidas. Con Tidal, el resultado es sólido: escenas coherentes, con cuerpo y amplitud, y discos mezclados en Dolby Atmos que se disfrutan con una escala que pocas barras ofrecen.

Es aquí donde conviene detenerse un momento para hablar de las capacidades de reproducción en red que sitúan, al menos en parte, a la 1300 MK2 en un terreno donde suelen moverse dispositivos dedicados. Salvando todas las distancias, entra en un espacio en el que juegan gigantes como Eversolo y su DMP-A10, un streamer de referencia que conocemos bien y que sirve como punto de comparación conceptual.

La barra es compatible con Tidal, Spotify Connect, AirPlay 2 y Roon, el gestor de bibliotecas locales especializado que recientemente pasó a manos de Samsung. Además, incorpora un puerto Gigabit Ethernet para conexión directa al router. No sustituye a un streamer audiófilo dedicado, pero funciona como un reproductor en red plenamente funcional integrado bajo el televisor.

Software y controles

La JBL Bar 1300 MK2 se apoya en la app JBL One como centro de control, aunque no es imprescindible para empezar a usarla. El subwoofer viene preemparejado de fábrica, por lo que el sistema funciona nada más conectarlo. Aun así, la aplicación es clave para sacar todo el partido al conjunto.

Desde la app se accede a un ecualizador sencillo pero necesario. No permite ajustes finos de corte audiófilo, pero sí lo suficiente para corregir excesos evidentes, especialmente en graves. En un sistema tan contundente, poder domar el subgrave y equilibrar el conjunto no es un lujo, es casi una obligación.

La gestión de modos de sonido también pasa por JBL One. Aquí destacan perfiles como el modo nocturno, bien resuelto, y los ajustes orientados a cine o música. No hay sobreingeniería ni parámetros confusos, sino decisiones claras pensadas para usuarios que quieren resultados inmediatos sin entrar en menús interminables.

Para que el sonido espacial funcione como debe, la app es imprescindible. JBL obliga a pasar por una herramienta de calibración que ajusta la barra y los satélites al espacio de la sala. El proceso es sencillo y guiado, y marca una diferencia real en la coherencia de la escena Atmos una vez completado.

En cuanto a controles físicos y mando a distancia, todo es directo y funcional. Los controles táctiles responden bien y el mando cumple sin florituras. No es un sistema pensado para estar ajustándolo cada día, sino para configurarlo correctamente desde la app, guardar los cambios y olvidarte mientras disfrutas del contenido.

Mejores alternativas a la JBL Bar 1300 MK2

La primera alternativa juega en la misma división. La Samsung HW-Q990F/ZF es, probablemente, el rival más directo de la Bar 1300 MK2 por planteamiento y ambición. Incluye subwoofer y altavoces traseros dedicados, apuesta fuerte por Dolby Atmos y DTS:X y ofrece una escena envolvente muy amplia, especialmente pensada para cine en casa. Su enfoque es algo más clásico y menos versátil en usos musicales, pero como sistema audiovisual completo es una opción muy seria.

Samsung HW-Q990F/ZF

La segunda alternativa también viene de la propia casa y tiene mucho sentido mirarla de cerca. La JBL Bar 1000 MK2 comparte buena parte del ADN de la 1300 MK2, incluyendo Dolby Atmos, subwoofer y satélites desmontables, pero con una configuración algo más contenida. Pierde algo de pegada y ambición en salas grandes, pero mantiene la experiencia envolvente y la versatilidad, a cambio de un precio más ajustado.

JBL Bar 1000 MK2

Conclusión

La JBL Bar 1300 MK2 no es una barra de sonido al uso, y tampoco pretende serlo. Es un sistema ambicioso que busca sustituir, con el menor número de compromisos posible, a un conjunto doméstico más complejo. No lo consigue en todos los frentes, pero sí en suficientes como para que la propuesta tenga sentido dentro de su categoría y su precio.

En cine y videojuegos ofrece exactamente lo que promete: escala, presión sonora, envolvente real y una experiencia claramente superior a la media del formato. El subwoofer aporta una pegada difícil de igualar y los satélites marcan diferencias claras frente a soluciones más simples. No es un sistema equilibrado en sentido audiófilo, pero tampoco juega a serlo.

Donde realmente sorprende es en la vertiente musical y en sus capacidades como reproductor en red. Sin sustituir a un equipo Hi-Fi dedicado, la 1300 MK2 permite escuchar música con dignidad, coherencia y una escena más que razonable. Que además integre servicios de streaming y funciones de red completas refuerza la sensación de producto bien pensado, no solo potente.

Eso sí, no es una barra para todos. Su tamaño condiciona el espacio, las voces siguen sin ser perfectas en VO y su planteamiento exige asumir que prima el espectáculo sobre la sutileza. Si encaja en tu salón y en tu forma de consumir contenido, la JBL Bar 1300 MK2 es una de las propuestas más completas y honestas que se pueden encontrar hoy en este formato.

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