JBL celebra 80 años de historia en el audio con una edición especial de sus míticos L100
JBL presenta una edición limitada de su legendario L100 para celebrar su 80 aniversario, una tirada numerada que recupera la esencia estética de los años 70 con acabados de lujo
JBL lanza una edición especial 80 aniversario de su mítico L100, basada directamente en la arquitectura del reciente L100 Classic MKII. Esta versión conmemorativa mantiene el bloque acústico del modelo actual, pero se viste con un acabado exclusivo en roble California que le da un aire mucho más distinguido. Es una pieza para coleccionistas frente a propuestas de firmas como FiiO o Sony, que ahora mismo dominan otros terrenos del audio.
La noticia nos llega desde eCoustics, donde confirman que solo se fabricarán 800 parejas numeradas para todo el mundo. El altavoz utiliza el mismo chasis y configuración que el L100 Classic MKII, incluyendo ese imponente woofer de doce pulgadas, aunque en esta ocasión han preferido usar el cono en color negro para no romper la estética vintage de esta tirada única.
Ingeniería moderna con sabor a los años 70










Lo mejor de este modelo es que incluye de serie los soportes JS-150, que son fundamentales para elevar la caja unos 18 centímetros y darle la inclinación necesaria hacia el punto de escucha. A nivel interno, JBL ha revisado el filtro con condensadores más generosos y un cableado de mayor sección para asegurar que la entrega de potencia sea lineal y no ensucie la señal con distorsiones innecesarias.
La configuración de tres vías monta un tweeter de titanio de una pulgada con lente acústica, capaz de estirar la respuesta en frecuencia hasta los 40 kHz. Esta arquitectura permite que el altavoz mantenga una claridad excelente en los agudos, superando en presencia física a muchos monitores de campo cercano de marcas como Schitt o Fosi Audio, gracias a un volumen de caja considerablemente mayor.
El midrange de cinco pulgadas se encarga de cubrir la zona crítica entre los 450 Hz y los 3,5 kHz, logrando una frecuencia de cruce equilibrada que favorece la naturalidad en las voces. JBL ha mantenido los atenuadores frontales, así que puedes ajustar la ganancia de medios y agudos según la acústica de tu salón, algo que se agradece si tienes una sala con mucho rebote o paredes desnudas.
Con una impedancia de 4 ohmios y 90 dB de sensibilidad, estas cajas necesitan una amplificación de entre 25 y 200 W para rendir con soltura. Es un altavoz físico, pesado y con mucha personalidad, que llega tras conocerse las últimas novedades de audio para el hogar de la marca. JBL busca mantener su relevancia en el sector del sonido premium mediante estos productos de gran formato.
Cada unidad pesa 28,6 kilos y cuenta con un recinto reforzado con materiales de amortiguación interna de alta absorción. El panel frontal tiene una pulgada de grosor, lo que ayuda a que el mueble no vibre más de la cuenta cuando el woofer trabaja a volúmenes alegres. Es una construcción muy sólida que justifica su exclusividad frente a las versiones estándar de la familia L100 que ya conocemos.
La pareja de esta edición especial sale al mercado por unos 7.000 euros al cambio, un importe que refleja la exclusividad de los acabados y el valor histórico del conjunto. Es una decisión de compra que pesa más en el diseño y la nostalgia que en una mejora sonora sustancial respecto al MKII. Estamos ante un altavoz contundente para quien no quiere que su equipo pase desapercibido en casa.