La IA llega a Marte: el Rover ha estado conduciéndose solo durante dos días, y no le ha ido nada mal
El rover Perseverance logra conducir solo durante 456 metros en Marte gracias a un sistema de inteligencia artificial
Perseverance ha recorrido 456 metros en Marte sin que nadie lo maneje desde la Tierra, un avance clave para que el robot deje de depender tanto de los humanos. El rover funcionó por su cuenta durante dos días seguidos, demostrando que puede elegir su propio camino. Esto es vital porque las órdenes tardan 25 minutos en llegar y cualquier imprevisto suele dejar al vehículo parado durante horas.
La noticia llega desde ScienceAlert, donde explican que el sistema sirve para que el rover no se bloquee ante una piedra o una duna. Hasta ahora, si el robot veía un obstáculo, se detenía a esperar instrucciones. Con este cambio, el rover mira el suelo y decide cómo seguir sin necesidad de que un ingeniero le diga por dónde pisar en cada momento.
Conducción autónoma en suelo marciano
El vehículo utiliza un sistema basado en la IA de Anthropic para dibujar sus propias rutas sobre la marcha. El software analiza las fotos que le llegan desde un satélite para detectar dónde hay arena blanda o rocas peligrosas. De esta forma, el robot esquiva los peligros por sí mismo, ahorrando el tiempo que antes se perdía enviando y recibiendo datos desde el control de la misión.
Para que el robot no se rompa, la NASA usa un gemelo idéntico en la Tierra donde prueban cada orden antes de mandarla a Marte. Esta forma de aprovechar sistemas ya probados es la que evita que el Perseverance se quede atrapado para siempre. La idea es que la IA se encargue de los trayectos largos para que los científicos puedan centrarse en buscar muestras.
Saber dónde está el robot exactamente sigue siendo un problema, ya que el GPS no existe en Marte. Por eso, el equipo usa la IA para comparar fotos del suelo con mapas y corregir el rumbo si el rover se desvía. Este tipo de tecnología inteligente en el espacio también servirá para que el propio robot decida qué piedras son interesantes para analizar sin que nadie se lo pida.
Este avance se suma a otros experimentos, como las comunicaciones por láser desde el espacio profundo, que buscan que Marte esté mejor conectado. Todo forma parte del plan para que los humanos puedan vivir en la Luna y, más adelante, viajar a Marte. Mientras tanto, China también envía ordenadores con IA para no quedarse atrás en esta exploración.
Aunque el avance es importante, conviene recordar que solo han sido 456 metros de prueba. La fuente original del texto comete errores graves, como equivocarse con el nombre del jefe de la NASA, lo que obliga a leer estas promesas con pies de plomo. Todavía no sabemos qué pasaría si la IA comete un error grave en una zona de riesgo o si el sistema se cuelga.
La conducción autónoma es la única forma de explorar planetas lejanos sin que el robot se pase la mitad del tiempo esperando órdenes. Queda por ver si el sistema es tan fiable como dicen cuando tenga que enfrentarse a tormentas de polvo o terrenos mucho más complicados. Sobre el papel la idea funciona, pero en Marte un fallo de software significa el fin de la misión.