La PS6 y la nueva Xbox podrían retrasar su lanzamiento por el aumento del precio de la memoria RAM
El encarecimiento de la RAM, impulsado por la demanda de la IA, amenaza con alterar los planes de Sony y Microsoft para su próxima generación de consolas
El calendario de la próxima generación de consolas podría no ser tan firme como muchos daban por hecho. Según distintas informaciones del sector, tanto PlayStation 6 como la futura Xbox estarían en riesgo de retrasar su lanzamiento por un motivo muy concreto, el precio de la memoria RAM se está disparando.
Esto no solo afecta al sector gaming, también está pegando muy fuerte al mundillo de los dispositivos móviles, pues el impacto es directo. La RAM es uno de los componentes clave para cualquier consola moderna y su encarecimiento no es puntual.
Fabricantes como Micron están priorizando la producción de memoria para centros de datos y sistemas de inteligencia artificial, reduciendo la oferta destinada al mercado de consumo. El resultado es evidente: menos disponibilidad y precios mucho más altos.
La RAM, un problema serio para el precio final
En el mundo de las consolas, el precio de lanzamiento lo es todo. Históricamente, Sony y Microsoft han competido por ofrecer hardware potente a un coste relativamente ajustado, incluso asumiendo pérdidas iniciales. Pero el contexto actual complica esta estrategia.
Si los costes de producción suben demasiado, las compañías se enfrentan a una decisión incómoda: lanzar consolas más caras de lo habitual o retrasar su llegada al mercado a la espera de que los precios de la RAM se estabilicen. Ninguna de las dos opciones es ideal, especialmente en un momento en el que el público es cada vez más sensible al precio.
¿Un retraso hasta 2028?
Las previsiones iniciales situaban a la PS6 y a la próxima Xbox en una ventana aproximada entre 2027 y 2028. Sin embargos, fuentes del sector apuntan a que ese calendario podría moverse si el coste de la memoria sigue siendo tan alto durante 2026.
Retrasar el lanzamiento permitiría a los fabricantes mantener precios más competitivos y evitar repetir escenarios recientes, donde el hardware llega al mercado con cifras que generan rechazo inmediato.
Por último, pero no por eso menos importante, es necesario aclarar que no hay confirmación oficial, pero el debate existe y tiene sentido. La próxima generación no solo se juega la potencia o las funciones, sino algo mucho más básico: ser accesible para millones de jugadores desde el primer día.