The Line, el faraónico proyecto de Arabia Saudí colapsa: ahora se enfrenta a un rediseño total
¿Qué está pasando realmente con The Line? El proyecto se enfrenta a su momento más crítico
Si has estado mínimamente atento a las noticias de tecnología estos últimos años, seguro que te has visto los renders de The Line. Es esa ciudad en línea recta en mitad del desierto de Arabia Saudí. Era una idea de locos: una ciudad de 170 kilómetros atravesando dunas y compitiendo en ambición con las mismísimas pirámides de Giza. Pues bien, prepárate para el jarro de agua fría, porque el proyecto se está pegando un baño de realidad importante. Aunque las máquinas no han parado de trabajar y se dice que han llegado a gastar el 20 % de todo el acero que hay disponible en el mundo, las cuentas no salen y los planes originales han saltado por los aires.
Lo que iba a ser una impresionante metrópolis para millones de personas se está quedando, de momento, en algo mucho más modesto. Los últimos informes dicen que el Príncipe Mohammed bin Salman ya se ha hecho a la idea de que finalmente va a ser bastante más pequeña de lo que soñó. De hecho, se rumorea que esos kilómetros de espejos no se llenarán de vecinos, sino de centros de datos para inteligencia artificial, como han informado en New Atlas. Al final, estar pegados a la costa tiene algo positivo: pueden usar el agua del mar para enfriar los servidores y el sol abrasador para alimentarlos con paneles solares. Es un giro de guion curioso, pues podría pasar de ciudad del futuro a, básicamente, una gran zona donde habrá centros de datos. Ahora bien, esto hay que cogerlo con pinzas, ya que no es oficial.
Un cambio de planes
Con la obra ya empezada, no pueden simplemente recogerlo todo e irse a casa. Ahora mismo hay un equipo de arquitectos rompiéndose la cabeza para ver cómo aprovechan los cimientos y la infraestructura que ya está en pie sin que sea un desperdicio absoluto de dinero. A esto hay que sumarle que el jefe de Neom ha dejado el cargo y que otros proyectos faraónicos en el país se han cancelado porque, sencillamente, no hay bolsillo que soporte ese ritmo de gasto. En los próximos meses nos contarán exactamente cómo piensan resolver este rompecabezas, pero lo que está claro es que el Manhattan del desierto va a ser mucho menos espectacular de lo que nos vendieron en los vídeos de YouTube.
Aun así, no pienses que Arabia Saudí se ha rendido con lo de construir a lo grande. Aunque The Line esté pasando por este bache, el país sigue siendo una obra gigante a cielo abierto. Ahí siguen con el rascacielos que quieren que sea el más alto del mundo y con proyectos como Qiddiya, que ya tiene hasta su parque Six Flags funcionando.
Esto nos enseña que la economía y la física siempre ganan la partida, obligando a transformar una fantasía de ciencia ficción en algo un poco más manejable y, sobre todo, útil. Veremos en qué queda todo finalmente. Lo que está claro es que no será, ni de lejos, lo que mostraron en los primeros renders.