Apple vuelve a humillar a la competencia con menos mAh: el iPhone 17 Pro Max es el rey de la batería sin necesitar la mayor capacidad

El iPhone 17 Pro Max lidera los rankings de autonomía gracias a la eficiencia del chip A19 Pro, batiendo a rivales que cuentan con baterías de mayor amperaje

Apple vuelve a humillar a la competencia con menos mAh: el iPhone 17 Pro Max es el rey de la batería sin necesitar la mayor capacidad
La gestión energética de Apple se apoya en una integración total entre hardware y software, permitiendo que el nuevo iPhone 17 Pro Max estire cada milivatio de su batería
Publicado en Apple
Por por Sergio Agudo

El sector móvil lleva años obsesionado con engordar el amperaje bajo la premisa de que más capacidad equivale a mayor autonomía. Sin embargo, el iPhone 17 Pro Max parece empeñado en demostrar que la eficiencia del silicio es más determinante que el tamaño de la celda. Apple prioriza la optimización interna frente a la fuerza bruta del hardware.

Según las pruebas de laboratorio de CNET, el dispositivo logra superar a terminales con baterías físicamente más grandes. El medio estadounidense ha sometido a los principales teléfonos del mercado a un test de estrés estandarizado para medir su resistencia real. Los resultados sitúan al modelo de Cupertino por encima de sus rivales directos.

La eficiencia del silicio frente al amperaje bruto

Lo que destaca en el análisis es cómo el procesador A19 Pro gestiona los recursos energéticos durante las tareas de alta demanda. Mientras otros fabricantes necesitan pilas de 5.500 mAh para cubrir el día, Apple mantiene una arquitectura que exprime cada milivatio. El terminal consigue coronar el ranking de autonomía sin recurrir a componentes pesados o voluminosos.

Esta capacidad para estirar la carga no es nueva. El iPhone 16 Pro Max ya lideraba los tests de autonomía el año pasado y el nuevo modelo mantiene esa ventaja apoyándose en la pantalla ProMotion. El panel reduce su refresco al mínimo para contener el consumo de energía sin sacrificar la fluidez del sistema.

La construcción del dispositivo también influye, utilizando materiales que disipan el calor residual del chip de forma constante. Un procesador más frío desperdicia menos energía, lo que prolonga la vida de la batería. Este equilibrio permite sesiones de uso intenso sin que el rendimiento caiga por culpa del estrés térmico.

En el uso diario, estas cifras permiten afrontar jornadas largas sin depender de cargadores externos o baterías portátiles. Apple ha centrado sus esfuerzos en la integración entre hardware y sistema, algo evidente tras pasar cien días usando el iPhone 17. La consistencia de la descarga es, posiblemente, el factor que más agradece el perfil de usuario generalista.

Frente a rivales como el Galaxy S25 Ultra, el terminal ofrece una gestión del reposo mucho más agresiva. Esto significa que el consumo en segundo plano es mínimo, manteniendo el porcentaje de carga intacto durante las horas de inactividad. Es una de las ventajas de controlar tanto el diseño del procesador como el código del sistema operativo que lo gestiona.

La utilidad del terminal reside en la longevidad de su celda química. Cuando analizamos el iPhone 17 Pro Max vimos que Apple prefiere la durabilidad antes que cargas ultrarrápidas que degraden el componente. Esta decisión busca que el teléfono mantenga su capacidad original durante más tiempo sin perder rendimiento.

Las cifras de CNET sitúan al dispositivo por encima de la competencia en términos de autonomía real. El iPhone 17 Pro Max es una pieza optimizada que gestiona el consumo sin depender de la capacidad bruta de su batería. Al final, lo que cuenta es cuántas horas permanece encendida la pantalla antes de necesitar un enchufe.

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