Ahora resulta que las especificaciones "ya no importan": Carl Pei justifica la futura subida de precios de Nothing atacando a la competencia
Carl Pei confirma un encarecimiento generalizado en los próximos terminales de Nothing debido al colapso en el mercado de memorias y el fin de los procesadores económicos
Carl Pei ha utilizado su perfil de X para lanzar un aviso que suena más a justificación preventiva que a análisis desinteresado. El máximo responsable de Nothing sostiene que el modelo de ofrecer hardware puntero sin disparar el ticket final ha tocado techo. Según el directivo, los fabricantes se encuentran ante un dilema financiero: repercutir el coste de los materiales en el usuario o degradar el producto.
La advertencia de Carl Pei señala directamente al mercado de memorias y procesadores como los culpables de este escenario. El directivo afirma que el coste de ciertos componentes clave se ha triplicado en el último año, dejando a las marcas sin margen para absorber las pérdidas. Esta situación forzaría a la industria a aplicar subidas que podrían rondar el 30% en las nuevas generaciones.
El pretexto de los costes para elevar el ticket de venta
Este discurso llega en un momento de tensión para la marca, que ha visto cómo sus precios se alejaban de la competitividad inicial para acomodarse en la gama alta. Pei argumenta que 2026 marcará el fin de las fichas técnicas abultadas a precios de derribo. Es la misma tendencia que explica por qué tu futuro smartphone de gama alta será más caro y posiblemente menos potente, debido al encarecimiento de los nodos de 2 nm y la escasez de obleas.
El sector se enfrenta a una realidad donde la potencia bruta ya no es un reclamo económico viable. Sabemos que se avecina una subida de precios por culpa de la IA, un factor que obliga a montar módulos de RAM mucho más densos y caros. Pei pone cifras al problema: componentes que antes costaban 20 dólares ahora superan los 100, dinamitando cualquier posibilidad de mantener los precios de 2024.
Aunque en el pasado el Nothing Phone (3) filtró un precio menos agresivo, el mensaje actual del CEO prepara el camino para el lanzamiento de la serie Phone (4a). La marca parece haber decidido que no sacrificará el hardware —como el uso de memorias UFS 3.1—, pero a cambio el consumidor deberá asumir un coste superior. Es una estrategia para mover el foco de la rentabilidad de la empresa hacia la crisis de suministros global.
A diferencia de lo que ocurría hace un lustro, la gama alta ya no pelea por ser la más equilibrada, sino por ver quién sobrevive a la inflación del silicio. La visión de Pei resulta útil para entender que el hardware puntero se ha vuelto un artículo de lujo, aunque sus palabras también sirvan para normalizar que su marca siga el camino de precios de Apple o Samsung.
La llegada de la versión definitiva de este ajuste de precios dictará si finalmente Nothing es capaz o no de retener a su público original —las señales, desgraciadamente, invitan a pensar que no—. A falta de ver si marcas con mayor escala logran contener sus márgenes, la propuesta de Pei parece un intento de blindar la rentabilidad de la compañía ante un mercado de componentes hostil.