SpaceX está construyendo algo fascinante en Florida: los físicos lo amarán

El nuevo ciclotrón permitirá a SpaceX probar componentes críticos en casa para acelerar el futuro de la exploración espacial

SpaceX está construyendo algo fascinante en Florida: los físicos lo amarán
SpaceX es una compañía que Elon Musk fundó en 2002
Publicado en Tecnología

SpaceX, que no suele dejar nada al azar, se ha cansado de depender de laboratorios externos para probar sus equipos y ha decidido tomar cartas en el asunto de la forma más ambiciosa posible: construyendo su propio acelerador de partículas en Florida. Pues bien, en Futurism han explicado algunos detalles muy interesantes acerca de este proyecto que ha pasado algo desapercibido.

La máquina que están construyendo será capaz de propulsar protones a velocidades que rozan la de la luz, permitiendo a la empresa de Elon Musk recrear en la Tierra las condiciones extremas del clima espacial. Michael Nicolls, una de las figuras clave de Starlink, dejó claro hace poco que no se andan con chiquitas. Ya están buscando ingenieros de primer nivel para poner en marcha este centro de 230 megaelectronvoltios. Una vez construido, podrán estudiar cómo afecta la radiación a sus naves y satélites Starlink.

Una gran ventana competitiva

Acelerador de partículas

Un ciclotrón es un acelerador de partículas

En términos sencillos, lo que hace este ciclotrón es usar imanes para obligar a las partículas a girar en círculos, acelerándolas hasta que alcanzan una energía brutal. El objetivo final es bombardear chips y placas de circuitos para ver cuánto castigo pueden aguantar antes de fallar. Tener esta capacidad en casa les da una ventaja competitiva enorme; ya no tendrán que esperar su turno en centros ajenos para saber si los componentes de la Starship o de la red Starshield son lo suficientemente fiables para sobrevivir en el vacío.

Es cierto que, si comparamos cifras, el acelerador de SpaceX no le quita el puesto a gigantes como el de Suiza, pero para los objetivos de una empresa privada, es un salto de gigante. La urgencia de este proyecto no es casualidad: SpaceX ya ha sufrido en sus propias carnes los efectos de las tormentas solares, que en el pasado han llegado a "derribar" satélites Starlink antes de tiempo. Al traer estas pruebas a su propio patio trasero, buscan evitar que sus inversiones millonarias acaben convertidas en chatarra espacial por culpa de un capricho del Sol.

Pero este esfuerzo va mucho más allá de proteger hardware. Cuando salimos de la burbuja protectora de nuestra atmósfera, la radiación se convierte en el enemigo número uno, no solo para las máquinas, sino también para las personas. Sabemos que un astronauta en la Luna recibe muchísima más radiación que alguien en la Estación Espacial Internacional, y entender cómo proteger la electrónica es el primer paso para garantizar que, en el futuro, las misiones tripuladas al espacio profundo sean algo más que un viaje de alto riesgo.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!