TCL sitúa en Madrid el control de su negocio en Iberia mientras gana peso en televisores
TCL reorganiza su presencia en la península ibérica y sitúa en Madrid parte del control operativo de su negocio europeo
Si últimamente miras televisores y TCL aparece en casi todas las comparativas, no es una sensación. En un mercado dominado durante años por Samsung y LG, la marca china se ha colado con fuerza en la gama media, justo donde más se vende. Y lo ha hecho con una combinación muy concreta: tamaños grandes, brillo alto y precios ajustados.
Esa fórmula conecta bien con el salón medio español, más luminoso que el centroeuropeo y menos dispuesto a pagar el sobreprecio del OLED. El resultado es visible en tienda y online: TCL ya no compite como alternativa exótica, sino como opción real cuando se compara ficha técnica y coste final. Ahí empieza a entenderse todo lo demás.
Mini LED como respuesta práctica al mercado
La clave está en el Mini LED. Mientras otros fabricantes reservan esta tecnología para gamas altas o la combinan con precios inflados, TCL la ha llevado al centro del catálogo. Modelos como el C6K con Mini LED y Google TV explican bien el planteamiento: brillo sostenido para HDR, control de contraste suficiente y tamaños grandes sin disparar el presupuesto.
No es un giro improvisado. Desde hace varias generaciones, la marca empuja Mini LED como alternativa directa al OLED caro, algo que ya analizamos cuando explicamos por qué esta tecnología se había convertido en el eje de su catálogo. Frente al refinamiento de Sony o la inercia de Samsung, TCL juega otra partida: volumen y relación tamaño-precio.
La serie C6K marcó un punto intermedio importante. Cuando la compañía presentó televisores QD-Mini LED con 144 Hz, como se detalló en la ofensiva de la serie C6K, dejó claro que no quería saltos bruscos entre gamas. La idea es que el usuario pueda escalar sin cambiar de marca ni de lógica de producto.
En lo más alto aparece ahora el X11L, con cifras como 10.000 nits de brillo máximo y cobertura completa del espacio BT.2020. Son números pensados para HDR exigente y para competir en escaparate tecnológico. La incógnita sigue siendo el procesamiento real y el control de halos, terrenos donde Sony continúa marcando referencia cuando se pasa de la ficha al contenido real.
Nada de esto sería viable sin capacidad industrial propia. TCL fabrica buena parte de sus paneles a través de CSOT, algo que ya contextualizamos al analizar su peso en Mini LED, OLED y Micro-LED. Controlar paneles, volumen y costes permite ajustar precios y disponibilidad con rapidez, justo lo que exige un mercado tan competitivo.
Con ese escenario, la apertura de oficinas en Madrid se entiende mejor como consecuencia que como punto de partida. TCL ya vende lo suficiente en España y Portugal como para necesitar gestión local de catálogo y comercio electrónico. Lo relevante no es la sede, sino el efecto: más modelos afinados en precio y más presión sobre marcas tradicionales en la gama media, que es donde hoy se decide casi todo.