Casi nadie quiere actualizar: el diseño 'Liquid Glass' frena en seco la expansión de iOS 26

Los usuarios frenan en seco la instalación de iOS 26 pese a llevar meses en el mercado, con apenas un 15% de iPhones actualizados frente al más del 60% que sigue anclado en iOS 18

Casi  nadie quiere actualizar: el diseño 'Liquid Glass' frena en seco la expansión de iOS 26
El rediseño Liquid Glass de iOS 26 sustituye la interfaz opaca tradicional por capas translúcidas y efectos de profundidad dinámica que dividen a los usuarios desde su anuncio en la WWDC
Publicado en Apple
Por por Sergio Agudo

iOS 26 lleva meses en el mercado y apenas ha conseguido convencer a uno de cada seis usuarios de iPhone. Según los datos de StatCounter, solo el 15-16% de los dispositivos activos ha dado el salto al nuevo sistema, mientras que más del 60% permanece anclado en iOS 18. Es la adopción más lenta que Apple ha visto en años, y no parece casualidad.

La noticia la recogen en MacRumors comparando estas cifras con las de versiones anteriores. StatCounter mide el uso a través del tráfico web en su red de sitios, así que los porcentajes vienen de impresiones de página, no de instalaciones reales. Apple nunca publica sus propios datos de adopción, así que lo único que tenemos son estas estimaciones de terceros.

El frenazo que Apple no esperaba

Los números por versión dejan el panorama todavía más claro: iOS 26.1 apenas alcanza el 10,6% de los dispositivos, iOS 26.2 se queda en un 4,6% y la versión inicial iOS 26.0 ronda el 1,1%. Mientras tanto, iOS 18.7 e iOS 18.6 juntas agrupan la mayoría de iPhones activos. La gente prefiere quedarse donde está antes que saltar a un sistema que cambia lo que llevaban años usando sin problemas.

Basta mirar hacia atrás para entender la magnitud del frenazo. En enero de 2025, cuatro meses después de su lanzamiento, iOS 18 ya corría en el 63% de los iPhone. Un año antes, iOS 17 había llegado al 54% en el mismo periodo. iOS 16 superó el 60%. Ahora iOS 26 va a menos de una cuarta parte de ese ritmo, y eso es algo que no había pasado antes.

La audiencia de MacRumors, que suele actualizar más rápido que la media, refuerza la tendencia. En la primera semana de enero del año pasado, el 89,3% de sus visitantes ya usaba iOS 18. Este año, en las mismas fechas, solo el 25,7% ha instalado iOS 26. Ni siquiera entre los más tecnófilos funciona el tirón.

La gran diferencia de iOS 26 respecto a lanzamientos anteriores es Liquid Glass, el rediseño visual que sustituye la interfaz opaca de siempre por capas translúcidas, fondos difuminados y efectos de profundidad. Apple lo presentó en la WWDC del año pasado como una renovación visual profunda, pero las reacciones fueron tibias desde el principio. Tan tibias que en diciembre ya incluyeron un control para bajar la intensidad de los efectos en iOS 26.2, lo que viene a admitir que el diseño molesta a una parte importante de la base de usuarios.

Casi  nadie quiere actualizar: el diseño 'Liquid Glass' frena en seco la expansión de iOS 26

Chrome fue una de las primeras grandes apps en abrazar Liquid Glass

El problema no es solo estético. Apps grandes como Chrome adoptaron el lenguaje visual de Liquid Glass poco después del lanzamiento en septiembre, pero la mayoría de desarrolladores van más despacio o directamente ignoran el cambio. El resultado es una interfaz a medio camino: unas apps con el nuevo look, otras con el anterior, y el usuario navegando por un sistema inconsistente que rompe la coherencia visual que iOS había cuidado durante años.

Apple ha intentado corregir el tiro. En noviembre introdujo opciones para reducir el efecto Liquid Glass tras las primeras oleadas de quejas, pero ya era tarde. Los primeros usuarios que probaron iOS 26 y no les gustó lo que vieron han corrido la voz, y eso genera un efecto contagio negativo. Para muchos, Liquid Glass es un cambio forzado que no aporta nada útil y complica lo que antes era simple.

Hay otro factor que explica por qué la gente no tiene prisa en actualizar: Apple sigue parcheando iOS 18 con actualizaciones de seguridad, algo que no siempre hacía con tanta continuidad. Antes, quedarte atrás significaba exponerte a vulnerabilidades conocidas. Ahora puedes seguir en iOS 18 con los parches al día y sin renunciar a la protección básica. Sin esa presión, muchos prefieren esperar a que iOS 26 madure antes de dar el salto.

Las cifras apuntan a que el problema es más profundo que bugs o errores menores. Estamos ante un rechazo estructural al cambio visual, no ante un bache técnico que se arregle con parches. Los datos dejan claro que iOS 26 se enfrenta a un nivel de resistencia que Apple no veía desde hace años.

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