La UE se pone seria: exigirá mejores baterías, 5 años de recambios, 3 años de actualizaciones de Android y más

Apple y Samsung ya se adelantaron con los manuales y piezas de recambios a disposición de cualquiera que los necesite, pero desde la Unión Europea anticipan normativas ambientales todavía más exigentes.

La UE se pone seria: exigirá mejores baterías, 5 años de recambios, 3 años de actualizaciones de Android y más

Parece que la Unión Europea no va a contentarse con el cargador universal para intentar reducir la cantidad de basura electrónica que genera la industria móvil, y es que tal y como leíamos en Reddit -siguiendo la pista de una noticia de ArsTechnica-, los reguladores de la UE están preparando ya una nueva iniciativa ambiental mucho más amplia para combatir la obsolescencia programada y la cantidad de residuos electrónicos generados anualmente en el Viejo Continente.

Teléfono roto

La UE continúa su cruzada contra la basura electrónica.

De hecho, es que algunos de los gigantes del sector ya se habían incluso anticipado en las últimas normativas que se filtraron desde los estamentos de la Comisión Europea, con Apple y Samsung abanderando el cambio y poniendo a disposición de los usuarios manuales, componentes y piezas para que cualquier profesional, usuario experto o manitas de la electrónica pueda reparar cualquier smartphone de su catálogo.

La idea es extender la vida útil de nuestros dispositivos móviles desde los actuales 3 años de media hasta unos 5 años que sin duda serían mucho más respetuosos con nuestro planeta, cada vez más afectado por unos ingentes costes energéticos y por la creciente necesidad de diferentes materiales extraídos de la tierra utilizados en la producción de todos estos productos, incluyendo los nuevos coches eléctricos.

El borrador de reglamento se titula "requisitos de diseño ecológico para teléfonos móviles, teléfonos inalámbricos y tabletas de pizarra" y habla abiertamente de que nuestros teléfonos y tabletas "a menudo son reemplazados prematuramente por los usuarios" que nunca llegan "a usarlos o reciclarlos lo suficiente".

El cargador universal es solo el principio: la UE también quiere que los móviles tengan baterías extraíbles

La principal novedad es esta a la que Samsung y Apple ya se habían adelantado, pues Europa quiere que los fabricantes y vendedores de smartphones pongan a disposición de los usuarios todo lo necesario que para que sus dispositivos puedan repararse por profesionales o por ellos mismos durante al menos 5 años, ofreciendo nada menos que 15 tipos de repuestos básicos durante todo este tipo desde su lanzamiento inicial.

Entre esos repuestos se incluirían obviamente los más sensibles con la batería a la cabeza, además de la pantalla con su digitalizador y vidrio frontal, las cámaras, los puertos de conexión y carga, los botones físicos, los micrófonos o los altavoces, las bisagras y elementos móviles en terminales plegables, entre muchos otros componentes...

En el texto (Anexo II) se menciona también la necesidad de fabricar smartphones con baterías y cubiertas traseras de mayor calidad y/o reemplazables, incluyendo pilas que aguanten más del 83% de su capacidad nominal después de 500 ciclos de carga completos y hasta el 80% después de 1.000 ciclos completos.

Cabe destacar que Apple asegura ahora mismo un 80% de la batería del iPhone tras 500 ciclos, así que también les tocaría mejorar en Cupertino.

batería hinchada

Las baterías de nuestros móviles, smartwatches, tabletas y demás cacharros van a tener que mejorar bastante en durabilidad.

Todavía hay más, porque el documento indica que las instrucciones y manuales deberán estar disponibles durante 7 años desde el último día de comercialización de los dispositivos, siempre con sistemas relativamente abiertos para que cualquier técnico profesional pueda registrarse en las plataformas y obtener acceso a las guías de reparación de cualquier dispositivo. Además, tendrán que ser lo bastante extensas y detalladas como para que un reparador externo pueda entender los esquemas de la placa y el cableado.

También tendrán que mantenerse las plataformas de software necesario para autorizar y licenciar las piezas, así como para reinstalar el firmware de los smartphones, tabletas y demás dispositivos.

La confiabilidad de los usuarios en el soporte postventa también está en entredicho, así que Europa quiere que los fabricantes aseguren actualizaciones durante al menos 3 años para el sistema operativo, y un mínimo de 5 años en el caso de los parches de seguridad, ofreciendo estos paquetes de actualización en un plazo de dos a cuatro meses tras la publicación de los parches.

Esto de las actualizaciones obligatorias y plazos definidos será bienvenido por todos, y causará seguramente un golpe directo a la línea de flotación de toda la gama más básica, que rara vez se actualiza más allá de los 12 meses como mucho.

A las grandes empresas del sector ya no les gustan tanto estas medidas

Obviamente los fabricantes no están entusiasmados con cambios tan drásticos a efectuar en tan poco tiempo, avisando ya de que "la sobreproducción potencial, almacenamiento y destrucción de tamaña cantidad de piezas de respuesto" darían como resultado los mismos o más desperdicios electrónicos, aumentando además los costes de producción y venta de todos los dispositivos.

Representantes de Xiaomi en Europa han avisado también que las actualizaciones no siempre dependen sólo del equipo de desarrollo del fabricante, sino de terceros, que muchas veces son los causantes de la imposibilidad de actualizar por falta de drivers o apps compatibles. Además, el gigante de Haidian avisa de que las reparaciones siempre deben estar garantizadas por reparadores autorizados y utilizando repuestos originales, así que tanta apertura no les hace demasiada gracia si les obligasen finalmente a mantener las mencionadas garantías no controlando lo que puedan hacerle a los gadgets reparadores poco hábiles.

Lo que está claro es que efectivamente hay que cuidar el planeta, y esta industria es de las más costosas en cuanto a huella de carbono tanto por los residuos electrónicos generados como por los elevados costes productivos, incluyendo la energía y las materias primas necesarias, así que no nos parece mal que las leyes se endurezcan siempre que sea el cliente el que se mantiene en el centro con su experiencia intacta.

Ya veremos en qué queda todo esto... ¡Tocará tener un ojo puesto en Bruselas!

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