Elon Musk exige 134.000 millones a OpenAI y Microsoft: alega que se aprovecharon de su "prestigio" para enriquecerse "ilícitamente"

Elon Musk eleva la factura de su guerra contra OpenAI y exige una compensación histórica por el uso ilícito de su inversión inicial

Elon Musk exige 134.000 millones a OpenAI y Microsoft: alega que se aprovecharon de su "prestigio" para enriquecerse "ilícitamente"
El litigio pone precio al impulso reputacional y financiero que el magnate inyectó en el proyecto hace una década para evitar que Microsoft lo absorbiera
Publicado en Tecnología
Por por Sergio Agudo

Elon Musk ha decidido que su despecho con OpenAI tiene un precio concreto: 134.000 millones de dólares. El actual dueño de X sostiene que Sam Altman y Microsoft se han lucrado de forma indebida aprovechando el capital y el prestigio que él inyectó en la fundación del proyecto en 2015. Esta cifra astronómica no es un número al azar, sino el resultado de un peritaje que valora la supuesta traición al espíritu original de la compañía.

Según nos cuentan desde TechSpot, un tribunal federal ha dado luz verde para que el caso se decida ante un jurado en California esta primavera. Musk afirma que su aportación de 38 millones de dólares —que supuso el 60% de la financiación semilla— fue el motor que permitió reclutar talento y ganar una credibilidad que Microsoft terminaría comprando años después mediante una alianza que el magnate tilda de fraudulenta.

La factura del enriquecimiento injusto

El informe pericial de C. Paul Wazzan estima que OpenAI debe devolver hasta 109.400 millones de dólares, mientras que la parte correspondiente a Microsoft escalaría hasta los 25.100 millones. Musk busca recuperar las ganancias derivadas de una tecnología que, bajo su tesis, pertenece a la humanidad y no a una empresa privada que decidió cerrar su código para servir a los intereses lucrativos de Redmond.

Esta ofensiva legal supone un nuevo capítulo en el choque frontal con Altman por el control del talento en Silicon Valley. El conflicto ha escalado de tal manera que en OpenAI han tenido que levantar una web de defensa pública ante lo que consideran un acoso judicial sistemático. Musk recalca que la firma ha traicionado su nombre al abandonar el código abierto, mientras la empresa monetiza agresivamente ChatGPT para rentabilizar su infraestructura.

El argumento central compara a Musk con un inversor temprano que ve cómo su apuesta genera retornos exponenciales de los que ha sido excluido mediante engaños. Los documentos revelan incluso un intento de compra con Meta, un plan que fracasó antes de que la IA se convirtiera en el negocio más rentable del planeta. Ahora, el juicio medirá si esas aportaciones iniciales dan derecho a reclamar los beneficios actuales.

La jueza federal encargada del caso ha fijado el inicio del juicio con jurado para finales de abril de 2026 en Oakland. El tribunal deberá decidir si las contribuciones de Musk en la etapa sin ánimo de lucro de OpenAI le otorgan derechos sobre las ganancias comerciales generadas tras la alianza estratégica con Microsoft.

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